Cuando llega el mes de Febrero, normalmente la sociedad presiona y hace todo lo posible porque sea el mes perfecto del amor.
Podemos observar corazones volando en cada parque de nuestra ciudad, cenas románticas, regalos sorpresas, cantidades de cosas que a veces solemos pensar:
"¿Por qué no me sucede a mí?"
¿"Cuando llegará la persona indicada?"
"¡Yo también merezco tener una cena romántica!"
Y es que a pesar de que nuestro corazón se desespere por sentir esas mariposas en el estómago al estar enamorado, o se desespere porque nunca antes ha conocido a alguien que te tome de la mano, o te lleve flores, hacerle caso a nuestro perverso y engañoso corazón es el peor error que podemos cometer.
El consejo para esta noche es:
¡No despiertes el amor!
Cantares 8:6-7 nos habla de que el amor es tan fuerte como la muerte. Son como llamas de fuego que ni las muchas aguas pueden apagar, si tocan una parte de tu corazón, puedes salir lastimada y esa intensidad solo aumentará.
La mejor manera de saber si estamos listos para tener una relación amorosa, es estando totalmente preparado para el matrimonio.
¡Así es!
Ninguna cosa "atractiva" puede ser motivo para no esperar Su tiempo. Recuerda que los que estamos en Cristo Jesús hemos crucificado la carne con nuestras pasiones y deseos (Gálatas 5:24). Debemos huir de las pasiones juveniles y seguir la justicia, la fe el amor, y la paz con los que de corazón puro invocan al Señor (2 Timoteo 2:22).
Centrémonos primeramente en amar a Dios con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas (Deuteronomio 6:5).
No permitamos que el mundo nos convenza de "sus significados del amor". No se trata de regalos costosos o salidas sin ningún interés o propósito. Se trata de guardar tu corazón para que experimentes el diseño más bello que Dios hizo dentro de Su voluntad.
Tampoco gastemos nuestras fuerzas en tan solo esperar desesperadamente. Recuerda que solo debemos adorar a Dios, no podemos pensar que una relación puede satisfacer o llenar nuestro corazón por completo cuando solo en Dios tenemos y encontramos nuestra plenitud de vida.
Si las películas de amor te dicen que corras por el amor de tu vida, no lo hagas.
Espera el tiempo correcto, sirve al Señor con todo tu corazón, estudia y predica Su palabra, usa los dones que Él te dio para bendecir a otros, estudia, trabaja, prepárate y sobre todo ora para no caer en tentación, y cuando llegue ese día te darás cuenta de que el amor realmente no es el que te pintan en los dramas.
Es mucho más que eso.
El amor es Jesús, dando su vida por cada uno de nosotros. Él pondrá a esa persona con la que puedas vivir, compartir y predicar ese mismo amor.
¡Adiós preciosuras!
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Mi tiempo contigo
EspiritualMe mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre. |Salmos 16:11| Como humanos, cometemos el error de buscar joyas preciosas en falsos tesoros. Satisfacción en lugares vacíos y plenitud en tie...
