Víctor y Yuuri son dos agentes acostumbrados a trabajar en solitario y que repentinamente son asignados a un mismo equipo. Ninguno está acostumbrado y para completar, está ese asunto del discurso de graduación que ambos tenían que trabajar. Claro...
Media: A Thousand Years por Christina Perri, cover por Samantha Harvey.
Lamento la espera. Últimamente he tenido muchas cosas que han ocupado mi tiempo, cosas que me quitan los ánimos la mayoría de las veces. Y siendo propenso a deprimirme las energías se me van en intentar no quedarme estancado en ese punto bajo. Creo que algunas de esas cosas han influenciado este capítulo, solo puedo decirles que me disculpen un poco.
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—Yuuri... —le fue extremadamente claro el hecho de que había estado hiriendo al moreno con su actitud. Se quedó quieto, relajándose a pesar de estar atrapado. No... no se sentía atrapado, al contrario, se sentía muy cómodo, como si hubiera estado esperando esa cercanía hacía mucho tiempo. Como cuando se había quedado dormido con el olor de Yuuri. El moreno se llevó una mano a la cara para secar sus ojos, pero su expresión decía claramente que estaba muy molesto con él.
—¿Crees que puedes seguir ignorándome? Sé que puedes sentir cuando estoy cerca porque yo puedo sentir lo mismo. Estamos vinculados así que deja de actuar como un idiota.
Era la primera vez que escuchaba la palabra, los doctores no habían hablado más que de su condición y Yuuri pareció darse cuenta. —Cuando me atacaste en la nave, me mordiste. Siendo que eres un alfa y yo un omega, se formó un vínculo entre ambos. Es cosa de alfas y omegas —necesitaba que Víctor entendiera lo que había entre ambos. Nada iba a funcionar si no entendía cuán necesario era que estuvieran juntos.
—¿En verdad no te molesta que estemos tan cerca? —susurró el mayor, tocando tentativamente las piernas de Yuuri quien seguía a horcajadas encima de su pecho. Y aunque parecía ser un toque pequeño, en realidad era algo extremadamente intenso para él, sus manos temblaban al sentir la cálida piel bajo los pantalones del moreno.
—Eres... mi protección divina, ¿recuerdas?
Víctor se cubrió la cara con el brazo y su cuerpo se estremeció en silenciosos sollozos. Yuuri se recostó a un lado suyo en el suelo, esperando a que el cúmulo de emociones del alfa pasara un poco. Acarició los cabellos claros con lentitud hasta que se calmó y se sorprendió cuando el hombre se levantó de forma repentina y escondió la cabeza en su pecho.
—Por favor... perdóname.
—Te perdoné desde antes que pasara todo. Eres un tonto y encima te haces de rogar —Víctor se alejó un poco para poder verlo a la cara, tenía que aclarar algunas cosas.
—¿Pero no se supone que me odias? —Yuuri pareció meditarlo unos momentos y luego sonrió.
—Un discurso de graduación no es nada si lo comparo con tener buen sexo el resto de mi vida —Víctor enrojeció tanto que su piel se puso rosada, haciendo un contraste poco favorecedor con su cabello. Yuuri lo vio tartamudear y casi escupir de la sorpresa para luego darle una sonrisa algo tímida.
El moreno acababa de decir que el sexo entre ellos era bueno, pero él no recordaba mucho. Luego cayó en cuenta de que había insinuado que volverían a tener sexo... y por mucho tiempo.