Víctor y Yuuri son dos agentes acostumbrados a trabajar en solitario y que repentinamente son asignados a un mismo equipo. Ninguno está acostumbrado y para completar, está ese asunto del discurso de graduación que ambos tenían que trabajar. Claro...
Apapachos a tod@s. Lamento haber tardado tanto. Por el momento no hay media ni imagen, ya luego veré si puedo conseguirle algo a este capítulo. Gracias por ser tan pacientes.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Víctor pasó gran parte de las horas siguientes leyendo la información que los doctores le habían dejado acerca de las manadas. Cada vez que encontraba algo interesante lo anotaba mientras que Yuuri descansaba a su lado, obviamente aburrido, pero sin decir nada porque sabía lo importante que era.
—Dejan demasiadas cosas sin explicar. Habla de un lazo grupal. Pero no entiendo si hay una mordida de por medio o no. Si es así entonces lo pensaría.
—¿No hay una sección de feromonas o algo así?
—No, nada concreto. Solo que tal vez las feromonas del alfa ayudan al resto. Me temo que estamos casi a ciegas en esto.
—Por qué mejor no nos dejamos guiar por el instinto un poco. Si algo así existió en el pasado, seguramente está hundido en lo profundo de nuestro subconsciente. ¿Grabado en nuestros genes? Lo que quiero decir es que... podría surgir de forma natural. Si nos dejamos llevar por esas anotaciones podríamos hacernos una idea de cómo son las cosas cuando en realidad son de otra.
Víctor asintió, pero no estaba convencido del todo. No quería arriesgar nada que fuera a complicar la situación entre él y Yuuri. Aunque si había una posibilidad de ayudar a Jean, lo haría sin problema.
Esa noche la pasaron hablando entre susurros, preparándose mentalmente para el día siguiente. Yuuri calmando a Víctor con sus feromonas y Víctor dejándose arrullar por el calor del moreno. Necesitaba ese apoyo porque aún no creía que él pudiera llegar a ser el líder de una manada tan extraña. El omega al que atacó y el omega que lo traicionó. Ambos en estado y necesitando cosas diferentes de él. Entonces estaba Seung, un alfa que parecía un omega, pero bien podía patearle el trasero si se enojaba realmente o sentía que Jean era amenazado.
No era que deseara que funcionara porque no sabía qué pasaría con ellos si lo hacía. ¿Los seguirían estudiando más a fondo? ¿Estarían los demás de acuerdo en continuar con eso? Era posible que él fuera el primero en cansarse de todo eso. No odiaba a los doctores, pero tampoco estaba tan cómodo con todo lo que hacían para estudiar sus reacciones y las de Yuuri.
Y, ahora que lo meditaba, se había dado cuenta de cómo poco a poco se volvía cada vez más protector con el omega. Al principio era un asunto de responsabilidad como líder, siendo que Yuuri lo había aceptado como tal desde casi el principio. Ahora sentía que poco a poco iba cambiando, haciéndolo algo más personal y cercano. Un poco más y seguramente se atrevería a llamarlo su omega.
Se preguntó si el asunto de la manada cambiaría su forma de pensar o de ver al moreno. ¿Se sentiría como si los dos omegas fueran suyos? Imposible...
Tal vez había perdonado a Jean, pero eso no significaba que estuviera interesado en él de forma alguna.
Se apretujó contra el moreno cuando estuvieron en la cama y el omega dejó escapar un suspiro contento al sentir su calor. De los dos, Yuuri era el que más rápidamente se adaptaba a la situación. Cuando lo había atacado había encontrado la forma de no ser lastimado gracias a su forma rápida de adaptarse. Cuando los doctores quisieron estudiarlos, él había aceptado sin poner mucha resistencia. Cuando se había negado a acercarse a él, Yuuri había sido el que tomó la iniciativa de acercarse y perdonarlo. Incluso lo había ayudado a adaptarse al igual que él para aceptar lo que estaba sucediendo y finalmente... con la noticia de los cachorros... Yuuri había aceptado gustoso el que estuvieran más cerca y fueran más íntimos.