Ojos de vidrio, corazón de cristal vacío como el hierro. Manos de sembradio, con llagas de rosas pasivas y sonrisas de hombre frágil.
Espigas de uva clavadas en tu fina piel mental, con lunares de marfil cubriendo ese cuerpo sin acordes perfectos pero tan sinfónicos a la vista de cualquier mortal.
Tantas razones para tenerte aquí, dentro, frágil en una burbuja gris de ese sentimiento de pertenencia, de egoísmo que tanto y tonto caracteriza mi ser.
Pocas palabras para ver, pequeñas piezas faltantes en tu sonrisa y tan poco tiempo queda contra reloj para poder llenar de resina fresca ese corazón latente.
Una esencia pacifista me llena el alma en el alba de tu precencia, frágil, como el día que pasaste de mi, vista vacía pero alma desbordante de vinos exquisitos a uvas reposadas del 56.
Llename de tu niebla, tan densa, tu aura tan pura tu silencio tan hueco; derrames de paciencia, líneas simétricas adornando tu pacífica precencia.
Te esperare aquí, al borde, al borde de todo, de quererte eterno y de quererte libre. Al filo del alba y al filo de tu mano esperando que entre de lleno a tu cama.
Tengo un tejado vacío, unas ansias de saber que eres, paz en una caja de madera prohibida o locura en una pluma de plenitud. Una llave me basta para saber que te tengo y mi basta memoria para olvidar en que lugar la deje.
Sé que quiero ver esos ojos de vidrio, en plenitud con la vida, frente a mi en un pedestal, junto a mi en la eternidad; jamás he llegado a la conclusión de verte sin aumento, a través de mis vidriosos emmarques rotos.
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Soy Sólo Ocasional.
RandomCartas, poesías o simples escritos con trozos de un alma rota con ganas de vivir entre escombros de amores temporales, a esas personas que ya no están o se fueron sin un adiós.