La Universidad siempre fue uno de mis grandes objetivos, desde que comencé mi adolescencia nos inculcaban en el instituto a sacar buenas calificaciones porque nos servirían para nuestro futuro y yo me tome muy enserio aquellos consejos. Estudiaba a diario y daba más de lo que podía dar, siempre me repetía que podía dar más, según mi madre era una gran virtud y a la vez un gran defecto, pero gracias a todos mis esfuerzos había cumplido con mi mayor objetivo, y aquí estaba hecha un manojo de nervios apunto de enfrentarme a mi primer día en la Universidad estatal de mi amada cuidad de Barcelona.
Hubo un par de veces en que tuve que venir a dejarle algún documento o algo de valor personal a mi odiosa hermana hasta la universidad, así que la fachada por fuera me era más que familiar, aunque nunca había entrado y estos son los momentos en que me arrepiento de no haber venido con mi curso el año pasado a la visita guiada por las distintas universidades de la cuidad-tonto y estúpido resfriado.
Me encontraba en medio del pasillo principal mirando el horario que tendría por este semestre, a primera hora tenía que estar en el salón A-106 y no tenía ni la menor idea donde estaba dichoso salón. Así que aquí estaba yo parada en la entrada del patio principal de la Universidad, con el ceño fruncido y mordiendo mi labio inferior intentando ubicar donde sería mi primera clase.
─Pensé que me esperarías en la entrada para que nos perdiéramos juntos guarra─ gritaron a mi espalda.
Pegue un brinco y gire avergonzada notando varias miradas sobre mí y con una sonrisa en el rostro estaba mi mejor amigo Pablo con sus Jeans ajustados, una polera color rosa pastel que dejaba ver su plano vientre y sus labios levemente pintados de un tono rosa vibrante. Aquel hombre tenía mejor cuerpo que yo, no había duda en eso.
─Sí que quieres hacerte notar hoy Pablito─ dije una vez que terminé de escanear su extravagante outfit.
─En el instituto me prohibían maquillarme porque no era mujer, pero ya no estamos en el jodido instituto Alena querida, estamos en la jodida Universidad─ explico mientras movía su oscura melena cual diva era.
Por si no se había notado mi mejor amigo era Gay-uno muy asumido desde que tengo uso de razón-conocí a Pablo en la primaria cuando éramos unos críos de ocho años, nunca fui una chica con muchas amigas ni mucho menos de amigos y de cierto modo Pablo era un poco de ambos y era el mejor amigo de todo el mundo y aunque muchas veces tiende a avergonzarme también es el único que puede sacarme una sonrisa en mis días más grises.
Logramos llegar a nuestros respectivos salones, ambos hicimos un puchero al separarnos, Pablo estudiaría Derecho, según él será el primer Abogado Gay asumido. Mientras yo entre a la carrera de Fisioterapia.
Entre al salón y varias miradas se posaron en mí, mis mejillas enrojecieron inmediatamente esto de llamar la atención no es algo que me guste mucho, pero era algo de esperarse puesto a que todos éramos nuevos aquí y existía un deje de intriga al saber quiénes serían tus compañeros el resto del año y si tienes suerte de toda tu carrera. Baje la mirada e intente ocultar mi rostro con mi cabello y avance hasta uno de los puestos del final donde deje mi backpack sobre la mesa y cuando me disponía a sacar mi celular la puerta se cerró con un sonoro portazo.
─ ¡La nueva generación de Fisioterapeutas! ─ grito un hombre de mediana edad con grandes gafas de color negro─ bienvenidos chicos, mi nombre es Roberto Fernández y soy el encargado de darles la bienvenida a esta carrera.
El profesor comenzó a darnos la típica charla que mi hermana tanto comento hace unos años atrás, donde uno a uno tenían que ponerse de pie para presentarse y decir porque escogimos esta carrera, algo muy humillante al menos para mí que hablar en público no era mi mayor virtud; tendía a hablar más bajito de lo normal, ponerme roja como un tomate y en los peores casos hasta tartamudear o vomitar.
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Querer sin limites (Louis Tomlinson)
RomanceAlena siempre había seguido las reglas, sabia cual era su lugar fuera donde fuera. Y en su primer año de Universidad sabia muy bien que las cosas seguirían igual. ¿Pero que sucede cuando comienza a gustarle los métodos únicos de estudios que su cuñ...
