21.

23 1 0
                                        

- ¡Los tres deseos Lou! - grito eufórica su hermana mientras él hacia esa mueca extraña cuando pensaba- para hoy bobo que me duelen mis brazos por la torta.

-Bianca- la reprocho su Padre.

Louis finalmente soplo las velas y todos los presentes aplaudieron. Recibió abrazos de sus padres y de los míos, Louis era el hijo varón que Papá siempre quiso tener por ende le tenía un cariño especial. Su hermana por su parte salto arriba de él gritándole eufórica un Feliz cumpleaños mientras lo llenaba de besos por todo su rostro, Louis reía, estaba más contento de lo usual por su cumpleaños. Había llegado el momento de saludarlo, así que me arme de valor y camine hacia él pero una silueta paso rápidamente a mi lado y se lanzó a sus brazos para darle un beso feroz y apasionado,bastante fuera de lugar para decir verdad. Bueno no puedo decir que soy una mojigata, aunque a veces mis palabras suenen como tal, pero sí sé que hay momento y momentos para casi tragarte a tu novio y que la familia este presente no era un buen momento.

Y bueno, tambien porque hablo desde el demonio de los celos.

Mentiría si dijera que no sentía celos, porque me estaban carcomiendo por dentro, porque desearía ser yo quien estar colgada en sus brazos, ser yo quien pudiera besarlo cuando se me pegara el antojo, ser yo la que aparezca en sus fotos de sus redes sociales, que fuera yo la dueña de sus sentimientos y de su corazón...porque a quien engañamos. Louis estaba enamorado y yo no era la afortunada de aquellos hermosos sentimientos y de aquel hermoso hombre. Aquellos sentimientos y aquel tan noble corazón le pertenecían a alguien que no se lo merecía. Louis Tomlinson era mucho para alguien como Victoria Méndez,Louis era mucho para las hermanas Méndez.

Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas y mis labios comenzaron a temblar, debía controlarme o si no me largaría a llorar delante de todos y eso sería bastante vergonzoso, suficiente tenía con el ridículo que hice en le cena y que por cierto le debía una disculpa al Señor Tomlinson. Cuando por fin mi hermana soltó a su novio me acerque y este me sonrió inmediatamente, envolví mis brazos alrededor de su cintura y bese su mejilla delicadamente, sentí sus brazos rodearme posando una mano en mi cintura y la otra en mi cabello haciendo que nuestros cuerpos se juntaran aún más, su perfume inundo mis fosas nasales logrando que toda tensión provocada por mis pensamientos y mis intensas ganas de llorar se esfumaran.

-Feliz cumpleaños osito Lou- susurre muy cerca su oído. Sentí como sonreía y podía apostar a que sus mejillas estaban sonrojadas.

-Eres la peor- bromeo- gracias pequeña.

-Ya no lo asfixies Alena- bufo mi hermana.

Nos separamos rápidamente y nos miramos incomodos, Louis se rascaba su nuca nervioso y yo mire a mi hermana rodándole los ojos. Quizás si nos demoramos más del tiempo debido, pero cada vez que estoy en los brazos del castaño es como si el resto del mundo desapareciera,tendré que tener cuidado estos días y no hacer cosas raras que una cuñada no haría...jodida mierda mi posición en todo este enjambre.

-Bueno, es hora de abrir los regalos- dijo con emoción la madre de Louis.

- ¿No lo abriremos mañana? - dijo extrañada Bee.

-Mañana debemos partir temprano cariño, no nos dará tiempo de abrir los regalos. Así que nosotros los adultos decidimos que los abriríamos hoy. Ya es media noche así que vamos al árbol.

Todos comenzaron a caminar hasta el gran árbol, yo por mi parte me apresure a tocar el brazo del padre del castaño quien se giró extrañado y me miro de igual manera. Sin duda esos gestos de fruncir el entrecejo y la forma en como entrecierra los ojos con curiosas era mera herencia del mayor de los Tomlinson.

Querer sin limites (Louis Tomlinson)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora