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La alarma suena por tercera vez, suelto un bufido de fastidio y la vuelvo a apagar, pero esta vez levantándome de mi cómoda cama, miro un poco a mi alrededor mientras intento despertar por completo. Mi celular marca las siete con cuarenta y cinco minutos y eso es suficiente para lograr que me despierte y corro hasta mi armario buscando la ropa que me pondré el día de hoy y como nunca me frustro buscando algo que ponerme, quería verme distinta, verme linda y dentro de mi ropa no hay algo que diga "Vaya se ve linda", nunca me había sucedido eso, si me gustaba lo compraba, si me sentía cómoda mucho mejor y así...pero ahora siento que todo cambia y dicen que los cambios son para mejor ¿No?

El grito de mi madre apurándome me fastidia más y termino eligiendo una jardinera corta, una polera negra sin mangas algo holgada, mi ropa interior, mis calcetas y unas zapatillas negras igual. Corro hasta la ducha e intento hacerlo lo más rápido posible, anoche me he lavado el cabello así que era un paso menos y eso no me atrasaría más.

-Llegaras tarde Alena- dice mi mamá en cuanto cruzo la puerta de la cocina.

-No dormí bien anoche y me costó despertar hoy, pero voy en bicicleta así llego más rápido.

Tomo una manzana y le doy un beso en su mejilla para luego correr hasta el garaje y sacar mi bicicleta, me pongo bien la mochila y comienzo a pedalear a toda velocidad. Logro llegar y amarro mi bicicleta en los seudo estacionamientos para ellas y vuelvo a correr hasta mi facultad, por primera vez encuentro que mi facultad queda lejos o simplemente lo pienso porque no acostumbro a correr mucho y lo que va de esta semana ya he corrido dos días y es todo un récord, en cuanto llego al pasillo de los laboratorios a lo lejos veo esa cabellera roja e inconfundible de mi nueva amiga y en cuanto llego hasta ella me siento en el piso para recuperar el aliento, la miro y noto que quiere reírse al igual que el chico que está a su lado.

-Pensé que no llegabas, te envié un mensaje, pero no contestaste.

-Me quede dormida...

-Que bruta soy, él es Nathaniel y por aquí estaba su prima Karina, pero no sé dónde se fue...

-Fue al baño- responde el chico rubio y de ojos color miel- Un gusto Alena, Pía nos estaba contando de ti.

Me estira su mano y yo la miro con curiosidad y la termino tomando, de un impulso logra ponerme de pie y luego me da un beso en la mejilla como si fuéramos íntimos amigos, bueno me imagino que así se saluda la gente normal...creo.

-Un gusto- sonrió levemente- ¿Aun no abren el laboratorio?

-Pues no, creo que el profesor lleva un poco de retraso- contesta Pía.

Asiento y saco mi celular de la mochila, la luz no para de parpadear y me doy cuenta de que si tenía mensajes sin leer, abro WhatsApp y el primer nombre que aparece es el de mi amiga, el siguiente es de Mamá preguntando si llegue bien, le contesto rápidamente y luego miro el siguiente chat, es el de Louis donde ponía un "buenas noches guapa" mensaje que no fui capaz de abrir anoche por ende nunca le respondí, desde aquel beso en los estacionamientos de su casa, hemos conversado mucho más por mensajes con ciertos flirteos que me dejaban asombrada porque de igual manera le seguía el juego o le tiraba indirectas, sabía que esto no estaba bien y cada vez que miraba a mi hermana la culpa me invadía pero cuando su mensaje llegaba la culpa desaparecía por arte de magia, sin duda estaba metiéndome en terreno peligroso y me asustaba...pero a la vez me gustaba.

Alena: Buenos días guapo, espero que te vaya bien en tu examen hoy ¡Éxito!

Pulse enviar y dude un poco si le enviaba un emoji tirando un beso, bueno quien no arriesga no gana, así que termine enviándoselo igual. Salí del chat y bloqueé nuevamente mi celular para centrarme nuevamente en las personas que estaban a mi lado, había una nueva chica ¿De dónde apareció?

Querer sin limites (Louis Tomlinson)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora