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Se suponía que esta sería una compra rápida, que llegaría al centro comercial, ubicaría la tienda y encontraría lo que estaba buscando con gran facilidad...pero no. Tienda que recorría le explicaba a la encargada de lo que buscaba y ellas me daban la misma respuesta: Esta fuera de temporada. ¿Y cómo se supone que encontraría algo que estuviera fuera de temporada?, algunas fueron más creativas y me dijeron que buscara por internet, y aunque puse mi peor cara cuando dijeron aquello de igual manera termine buscando allí, y ¡sorpresa! Allí estaba, pero él envió demoraba entre treinta a sesenta días...No quería algo para sesenta días, quería algo que pudiera entregar ahora, en media hora más. Un poco resignada y muy desanimada termine comprando algo parecido, pero no igual y ahora iba corriendo hasta la universidad con mi bolsa en la mano y un vaso lleno de chuches, a unos metros delante mío había un castaño de mediana estatura que revolvía su cabello mientras tecleaba algo muy concentrado en su celular, corrí más fuerte y llegue a su lado con el corazón en mis manos.

-Lo...siento...yo...- mi corazón estaba acelerado mientras mi pecho subía y bajada con rapidez. Apoye una mano en mi pecho mientras la otra la apoyaba en mi rodilla intentando recuperar el aliento.

- ¿Has venido corriendo? - lo miré levemente mientras asentía sin poder articular ninguna palabra, el saco una botella de su mochila y me tendió, pero negué rápidamente al darme cuenta de que era una botella de Coca-Cola, Louis sonrió travieso y la guardo nuevamente- Debía probar.

-No bebo gaseosas- pude hablar con mayor tranquilidad- perdón me demoré más de la cuenta en el centro comercial y cuando venía de vuelta me topé con una tienda repleta de chuches y no pude evitar entrar.

-No te preocupes, solo fueron unos minutos, pero...- se acercó más a mí y me robo uno de mis regalices azules- ahora si estas perdonada.

Él sonreía ampliamente mientras yo lo miraba incrédula de que me haya robado uno de mis chuches, Louis soltó una carcajada, giro sobre sus talones y se encamino hasta la universidad.

- ¿A dónde vas? - le grite.

-Espera aquí, vuelvo en seguida- grito se vuelta sin siquiera mirarme.

Primero se come uno de mis preciados chuches y ahora se va dejándome aquí sin saber qué hacer. Me siento en el borde de la acera y descanso un momento intentando recuperar el aliento por completo, tan solo corrí dos cuadras y quede destruida, aunque no debería de impresionarme, el deporte no es lo mío, lo más cercano a un deporte en mi vida diaria es andar en bicicleta, ese debe ser el motivo del porque me mantengo en forma (aunque no tanto porque igual tengo mis rollitos regalones).

-Signorina, la invito a ponerse el casco y se suba a mi humilde vehículo- frente a mi estaba Louis arriba de su moto y sostenía el otro casco esperando a que lo tomara.

-Bueno de humilde vehículo no tiene nada- me puse de pie de un salto y agarré el casco para luego ponérmelo.

-Esta es la tercera vez que te subes a mi moto y aun no sabes ponerte bien el casco- se burló y acerco sus manos a mi mentón para asegurarlo como corresponde- listo, ahora sube.

- ¿A dónde vamos?

-Per festeggiare- dijo con un perfecto italiano.

Puso su moto en marcha y me volví a aferrar a su espalda, si, era la tercera vez que me subía a esta moto desquiciada y aun no podía dejar de sentir susto cada vez que agarraba velocidad, poco a poco fue disminuyendo la velocidad hasta que freno por completo y apago al demonio en dos ruedas, lo solté de apoco y luego me baje rápidamente quitándome el casco, se lo entregue y él lo guardo en la pequeña maleta que tenía.

-Pensé que no sabías hablar muy bien italiano- lo acusé.

-Bueno...puede que si sepa algo- dijo avergonzado.

Querer sin limites (Louis Tomlinson)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora