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Mirando como las gotas de lluvia se deslizaban por la ventana de mi habitación mientras de fondo escuchaba la potente voz de Bon Jovi, desde que habíamos llegado de ese viaje me la pasaba en la habitación mirando por la ventana, escuchando música y estudiando un poco antes de regresas a clases. Mañana ya era lunes y eso significaba el regreso a la realidad, la próxima semana seria mi cumpleaños y sabía que sería el peor de todos ya que desde aquella discusión que no le dirijo la palabra a mi madre y mi hermana. Salía de la habitación solo para comer, ir al baño. No había salido de casa, no había ido a trabajar ya que regresaba el otro fin de semana y el clima no acompañaba mucho así que ni ánimos tenia de salir a dar alguna vuelta. básicamente estaba recluida en esta maldita casa con dos personas que me era imposible mirarlas a la cara sin sentir asco y decepción.

Papá era el único quien me creía y aún tiene ganas de golpear al bastardo que le hizo daño a su pequeña y sin duda si antes amaba a Louis ahora es capaz de hacerle un monumento por haberme salvado, peleo con mamá y con Victoria por su comportamiento conmigo, que como era posible que no me creyeran, pero esa señora seguía manteniendo su postura.

Y de Louis...bueno de él no he sabido nada, él no me ha escrito y yo a él tampoco, después de aquel día no se acercó más a mí y yo estaba lo suficientemente molesta y dolida para siquiera hablarle o mirarlo y que se besara frente a mi ojos con mi hermana y festejaran como una feliz pareja en año nuevo no ayudaba mucho, me dolía y aquellos gestos solo demostraban que mi teoría era más que cierta, le serví a Louis por un tiempo y como ya volvía a estar como antes con mi hermana yo ya no le servía.En este punto no sé qué tan bueno sea Louis Tomlinson.

El cielo ya estaba oscureciendo y la lluvia había cesado, eso me agradaba, detesto tener que salir con lluvia y mañana regreso a clases y lo que menos quiero es tener que ir caminando con el paraguas y llegar toda mojada de igual manera. Dos golpes en mi puerta me hacen girar y mi padre se asoma tras la puerta con una sonrisa.

-Pollito hay pizza para cenar y tu mamá hizo ensalada de frutas para que bajes a cenar.

Simplemente le asentí y él se marchó, me puse mis pantuflas de garritas y pause la música para luego bajar, digamos que ir a cenar como familia feliz no me agradaba mucho, de echo solo lo hacía por Papá y me dedicaba prácticamente a jugar con la comida y si llegaba a probar bocado era una o dos cucharadas, en realidad no comía bien desde aquel incidente en la casa de los Tomlinson, era como si mi estómago se hubiera cerrado y solo me aceptara un par de bocados, no era algo nuevo en mi generalmente cuando me sentía mal, triste, etc...habían dos opciones; o comía todo lo que pillaba o no comía casi nada y esta vez fue la segunda opción.

Al llegar al comedor me encontré con un cabello castaño que no veía hace más de una semana y mi corazón comenzó a acelerarse, Louis había dejado de venir estas semanas y por un lado lo agradecía, pero mi otro lado masoquista pedía a gritos que viniera, que se escabullera hasta mi cuarto y me besara como solo él podía hacerlo, que me quería de igual manera y que se arrepentía de todo lo sucedido, sin embargo, debía limitarme a poder verlo, aunque sea de lejos. Él estaba sentado al lado de mi hermana y hablaba con mi padre de quizás que cosa, podía dar media vuelta y encerrarme en mi cuarto hasta que él se fuera, pero mi otro lado me pedía a gritos que me fuera a sentar y verlo por un momento y así calmar mis ansias. Mis piernas se movieron solas y ni cuenta me di cuando ya estaba sentada a un lado de mi Papá y diagonal a mi estaba Louis, fui incapaz de alzar mi mirada y solo me limite a mirar el trozo de pizza de pepperoni que papá me acababa de poner frente a mí y pese a ser mi favorita sabía que no sería capaz de darle ni un mordisco, mi estómago estaba cerrado y con Louis a escasos centímetros de mi más nerviosa me ponía y más se cerraba mi pobre estómago.

Mientras Papá conversaba con Louis, mi hermana hablaba con mi madre de un casting al que participaría la próxima semana, mientras yo mantenía mi mirada fija en el plato que lo giraba levemente, escuchaba sus voces de fondo, pero por mi mente solo podían pasar las imágenes de mi madre golpeándome, creyéndole a Victoria y dejándome de mentirosa a mí, lo cariñoso que se habían puesto Louis y mi hermana los días siguientes y la distancia que se había creado entre nosotros, que de pasar a tener toda su atención pase al olvido, me sentí usada, como si hubiera logrado sanar su saciedad de escases de sexo y luego me desechara...cada imagen se repetía en mi mente y sentía una clavada en mi pecho y unas inmensas ganas de llorar.

Querer sin limites (Louis Tomlinson)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora