Las vacaciones de primavera habían terminado, ahora comenzaba la época más difícil, exámenes finales y proyectos. Dos largas semanas de trabajo y entonces sería el baile de fin de año.
Castiel podía asegurar que fueron los peores momentos de su vida, ya que estaba deprimido y con el corazón roto, apenas lograba concentrarse en los exámenes, si tenía suerte podía dormir 2 horas por día. Pero al final todo salió bien.
Por otro lado, a Dean le fue de maravilla, sus exámenes finales fueron muy sencillos, Lisa y él habían vuelto, había ido a fiestas increíbles, todo podría decirse que era perfecto, pero Dean se sentía incompleto.
Desde que habían terminado las vacaciones, Novak dejó de trabajar en Harvelle's -solo sería temporal-, por los exámenes, proyectos, y para no encontrarse con Dean. Había estado evitándolo desde que ese día en la playa donde "terminaron". La semana antes del baile, Castiel no salió de su casa para nada. Se quedó en su habitación leyendo novelas románticas, deprimiéndose por el hecho de que todas tenían un final feliz. Fantaseaba con Dean apareciendo en su casa invitándolo al baile mediante una declaración de amor, Pero esto era la vida real y eso no pasaría.
Dean era feliz con Lisa y eso nada lo cambiaría, no podía obligarlo a quererlo de la misma manera que Castiel lo hacía.
El viernes por la tarde, apareció Lucifer en su casa, Novak llevaba toda la semana en pijama pero no le importó que el otro lo viera así.
-¿Qué haces aquí Luci?-Preguntó Castiel casi en un susurro, pues acababa de despertar de una larga siesta, ya que en la noche no había podido dormir para nada.
-Jamás obtuve una respuesta.-El chico sonreía, sus manos las mantenía dentro de sus bolsillos de la chaqueta que usaba. Quería ir con Castiel al baile, quería demostrarle a Azazael que estaba con la persona que más le tenía celos, Castiel era un chico lindo y Lucifer quería que lo vieran a su lado, incluso el idiota de Dean.
-No creo ir Luci...-Apartó la mirada, no quería ver cómo Dean y Lisa se convertían en las Reyes del baile. Era muy pronto.
-Oh, vamos Cassy.-Lucifer haría lo que fuera para que Castiel fuera con él.-Vamos a divertirnos como lo hacíamos antes, no importa si Azazael o Dean están ahí, tu y yo solíamos ser los mejores amigos... solo quiero recordar los viejos tiempos.
-Necesito pensarlo...-Castiel suspiró, extrañaba divertirse con Lucifer, pero no quería sufrir.
-Te dejaré pensarlo, mañana puedes llamarme si decides ir.-Lucifer de encogió de hombros y sonrió. Castiel asintió y se despidieron. Al cerrar la puerta, giró sobre sus talones y se encontró con Sully mirándolo.
-¿Qué?-Le preguntó al su hermano menor, quien tenía los brazos cruzados.
-¿No vas a ir al baile por culpa de Dean?-Preguntó enojado.
-Sully, no quiero hablar de eso.-Comenzó a caminar hacia la escaleras pero el menor lo detuvo.
-Estoy decepcionado de ti.-Castiel lo miró desconcertado.
-¿Por qué?
-Siempre he admirado tu carácter, no te dejas quebrar por nada, amas pasar tiempo con tus amigos, ¿pero piensas deprimirte porque las cosas no funcionaron con ese chico? ¿No irás al baile a divertirte con tu amigos por él?, no lo sé Cas, pero esperaba más de ti.-Sully se alejó a la cocina, dejado al mayor inmóvil.
Sábado, día del baile
Castiel despertó a las 7:00 de la mañana, su tía Amara y Sully seguían dormidos, bajó a desayunar en silencio y al terminar, decidió salir a dar una vuelta, terminó caminando por la playa, donde todo estaba tranquilo, las olas al chocar contra las rocas y la arena.
A lo lejos pudo notar dos siluetas, parecía una pareja, pues iban tomados de la mano y un perro revoloteaba a su al rededor. Castiel sonrió tristemente, pues se veían felices, los chicos se miraron y después se fueron un tierno beso, Novak abrió los ojos como plato y se detuvo sin dejar de mirar a los chicos a lo lejos. Eran Gabriel y Sam. ¿Cuándo eso había pasado? No sabía si estar horrorizado por qué su mejor amigo salía con el hermano menor de su "ex" o estar feliz porque su mejor amigo por fin había olvidado a Meg.
Quería gritar pero las palabras estaban atrapadas en su garganta, entonces el perro de Sam corrió hacia él. Los chicos voltearon y vieron a Castiel inmóvil frente a ellos.
-¡Cas!-Gritó Gabriel sorprendido, miró a Sam quien estaba tan sorprendido como él. Se acercaron al chico quien seguía sin habla.-Viejo, pensé que jamás saldrías de tu casa.
-Sopresa...-Castiel dijo sin aliento, Gabriel intentó ignorar el hecho de que su amigo los había visto juntos.-¿Ustedes dos están saliendo?
-No sé cómo responder eso.-Contestó Gabriel mirando a Sam.
-Aun no hemos establecido eso.-Sonrió Sam, Castiel asintió y los miró, recordó que ya los había visto juntos mucho tiempo...-¿Cómo has estado?
-Bien, he estado un poco ocupado.-Castiel odiaba mentir, pero no quería que Sam le dijera a Dean que estaba deprimido.-¿Cómo está Dean?-Se atrevió a preguntar. Sam suspiró.
-Finge estar bien, pero lo conozco perfectamente.-Sam hizo una mueca.-Se reprime mucho cuando no puede manejar sus emociones, está sufriendo, pero no dice nada.
-¿Irás al baile esta noche?-Preguntó Gabriel, Castiel lo miró unos segundos y después bajo la mirada.
-Aún no le he decidido.-Dijo casi en un susurro.-No quiero que sea incómodo para nadie.
-Balthazar y yo esperamos que vayas.-Gabriel tocó su hombro.-Nos harías mucha falta.-Bailey comenzó a alejarse, entonces Gabriel corrió detrás de ella, dejando a Sam con a Castiel.
-Espero que puedas asistir, harías muy feliz a Gabriel.-Castiel intento sonreír, pero no tenia las fuerzas para hacerlo.-Y tal vez hagas feliz a alguien más.-Sam se encogió de hombro y se alejó. Sabía a quién se refería, pero lo dudaba. Él era feliz con alguien más.
Cuando regresó a casa, Amara y Sully se encontraban desayunando en armonía, su tía se sorprendió al verlo, ya que llevaba días sin salir de su habitación, sabía que era por Dean, pero decidió darle su espacio. Era su primer novio y Castiel era un chico listo, él tenía que aprender a superar esto, pero siempre le brindaría su apoyo.
-Cas, cariño ¿tienes hambre?-Preguntó abrazándolo, Castiel negó.
-Ya desayuné, gracias.-Sonrió sin mostrar los dientes, miró a Sully quien solo frunció el ceño.-Iré a mi habitación.
-Claro, si necesitas algo solo llámame.-Dijo si tía mientras lo veía alejarse. Miró a su sobrino menor quien negó con la cabeza.-¿Dije algo malo?
-Deberías hablar con él.-Dijo Sully molesto.-Hazle entender que no puede deprimirse por un tonto.
-No puedo hacer eso, cuando te enamores de alguien, lo podrás entender.-Sully frunció el ceño.-Es como una herida, no puedes obligarla a que desaparezca, necesita curarse y eso solo pasará con el tiempo.
-Odio verlo así.-Sully se cruzó de brazos.
-Yo también, pero es parte de crecer.-Amara hizo una mueca mirando las escaleras por las que había desaparecido Cas minutos atrás.
¿Estaba haciendo lo correcto? ¿Por cuánto tiempo más seguiría sintiéndose así? ¿Debería ir al baile? ¿Alguna vez podría ser amigo de Dean? Castiel no dejaba de hacerse preguntas, aún no estaba listo para ver a Lisa presumiendo a Dean, las ultimas dos semanas actuaron como si no se conocieran, le dolía bastante, pues Dean se había convertido en alguien muy especial para él, solo llevaban 5 meses de conocerse, pero Castiel sentía que lo conocía de muchos años, confiaba en él, le gustaba muchísimo, tenía miedo de aceptarlo, pero tal vez estaba enamorado, es por eso que era tan difícil dejar de pensar en él, necesitaba saber que estaba bien, que era feliz, aunque no fuera con él, le dolía no tenerlo cerca, lo necesitaba a su lado, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, pues lo extrañaba demasiado. No sabía cómo iba a salir de esta, había superado muchas cosas, pero no quería dejar ir a Dean. Era perfecto para él.
Y así duró horas llorando como lo había hecho durante toda la semana. Hasta que ya no pudo más, entonces respiró hondo, él se había buscado esto, la primera regla era no enamorarse y fue la primera en romper. Tenía dos opciones, seguir llorando por un chico que no puede corresponderle, o ir a ese estúpido baile y divertirse como solía hacerlo con sus amigos.
Castiel se puso de pie, tomó el teléfono y lo llamó.
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𝙇𝙤𝙬 𝙏𝙞𝙙𝙚 𝙇𝙤𝙫𝙚
Dla nastolatkówCastiel Novak llevaba la vida más ordinaria, un día decide hacer un trato con Dean Winchester, un chico que apenas conoce. Todo era un juego en el que Castiel perdió por romper las reglas y a él le rompieron el corazón. Acompáñanos a ver qué tan lej...
