Narra Camila
Como pude la lleve hasta el baño y la senté en el tasa, me agaché hasta quedar de su porte - ¿Cómo te sientes? – acaricié su rostro.
-Mal, me duele todo el cuerpo es peor que una mala resaca.
-¿Aún estas mareada? – asintió con su rostro – tienes que decirme quien te dejó así Lauren, tienes que hacerlo.
-LO haré – dijo tratando de abrir sus ojos que por la hinchazón le costaba mas de lo normal – pero solo quiero estar en el agua la necesito.
-Ok, te voy a sacar la ropa – levanté sus brazos con cuidado y le saqué su top. Traté de no mirar pero era imposible con semejante cuerpo frente a mis ojos – ahora iré por tus bragas ¿bueno? – ella asintió con su rostro. Me agaché hasta sus caderas y las baje lentamente. Lauren era hermosa, completamente hermosa – listo – dije mirándola.
-¿Te vas a meter conmigo? – volteo para mirarme y quedamos solo a centímetros.
-No, no tendría porqué
-Buenos – la agarré con delicadeza por sus caderas y la coloqué en la bañera – solo relájate – acaricié su rostro mientras ella cerraba los ojos y se dejaba llevar - ¿estas mejor? – ella no respondió, sabía que no estaba bien y lo único que quería era que se pusiera bien.
-Tengo una pelea en dos días – de repente era cómo si hubiera recuperado algo de sus sentidos – tengo que estar bien para esa pelea – tomó mi mano, volteo su rostro y me quedó mirando.
-No puedes ir a pelear en estas condiciones.
-Lo sé – dijo sonriéndome – pero… pero es importante.
-No lo harás Lauren, no dejaré que lo hagas.
-¿Qué? ¿Por qué no dejará que lo haga señorita Camila? – ok, había comenzado con su “señorita” que me hacía volar la cabeza.
-Me dijiste que tu padre estaba de viaje ¿verdad? – Asintió con el rostro y una leve sonrisa – entonces te quedarás acá.
-¿Qué?
-Eso… te quedarás acá.
-pero… no quiero ser molestia.
-Lauren, hay una razón por la que terminaste en mi departamento después de la paliza que te dieron y no te dejaré que te vayas, no así.
-Disculpe las molestias señorita – agarró mi mano y le sonreí.
-No es ni una molestia, solo quiero que te pongas bien.
-Creo… creo que no hubiera podido elegir mejor lugar para caer – nos quedamos mirando y noté que de apoco el color verde esmeralda de sus ojos volvía – tus ojos me gustan mucho – dije sin pensar y ella no me dejaba de mirar.
-Lo sé, también es lo que mas me gusta de mí.
-Déjame lavarte.
-¿Qué?
-Déjame lavarte, tienes el pelo con tierra y algunos manchones.
-Pero… yo… yo puedo.
-te mueves un centímetro y te quejas Lauren, deja de ser tan llevada a tus ideas y deja que te ayude.
-Ok… - y ahí estaba nuevamente esa Lauren tímida, la que se ruborizaba y se le aceleraba la respiración. Enjaboné su espalda, hombros, brazos y estómago delicadamente para que los moretones no le molestaran
-Te vas a poner bien Lauren – dije limpiando su rostro que había quedado con pequeñas gotas de shampoo.
-Ojitos, Camila la comida está lista – entró Dinah - ¿Cómo estás? – preguntó acercándose.
