Narra Camila
Gracias a Dios pude llegar antes de que Lauren despertara, durante todo el camino de regreso a la clínica pensé en la propuesta de mi tío y ¿A quién quería mentir? Era… era prefecta. Mi sueño siempre fue Londres pero ahora debo admitir que las cosas habían cambiado un poco, tenía una hija y Lauren… bueno Lauren siempre estará presente.
No podía dejar de pensar en que cada vez que Lauren y yo estábamos bien pasaba algo que si o si lograba separarnos, juntas éramos invencibles pero cuando algo se interponía en nuestra tranquilidad se nos hacía imposible seguir adelante. No sabíamos responder a la frustración.
-¿En qué piensas? – Me preguntó Dinah – Vale, te conozco Mila.
-Fui a almorzar con mi tío.
-¿Enserio? Qué bueno, no se veían hace mucho tiempo ¿verdad?
-Si algo así.
-¿Y qué paso? ¿Qué quería? – la quedé mirando.
-Ofrecerme trabajo.
-Pero si tú tienes uno y uno que te encanta y que te hace feliz.
-Un trabajo en Londres – Dinah dejó de hablar y solo me quedó mirando – esa fue la misma reacción que tenía yo – noté la sonrisa de Dinah.
-¿Qué… de que hablas?
-De que con solo escuchar Londres se me formó una sonrisa inmensa en el rostro pero después… después pensé en Lauren y no… no puedo irme.
-Pero puedes pedir tiempo, necesitas conversar esto con ella.
-Tiempo es lo que menos tengo, tengo que dar un respuesta en dos días – me llegó un mensaje y era mi tío.
-¿Quién es?
-Mi tío
-¿Y? ¿Qué dice?
-Que logró que me dieran 1 día más para pensarlo, o sea que tengo 3.
-¿Qué harás?
-Por el momento solo quiero saber cómo está Lauren ¿me acompañas?
-Obvio.
Caminamos hasta la habitación de Lauren y muchas de las chicas salían de ella - ¿ya despertó? – pregunte.
-Si, te está esperando – Taylor tocó mi hombro y caminé hasta su habitación, cuando entré cerré la puerta y me senté a su lado.
-Cumpliste – su voz salió como un susurró, estaba cansada.
-Obvio que sí mi amor – agarré su mano y comencé a besarla - ¿Qué dijeron los doctores?
-Que dentro de 12 horas podré ver si funciona o no
-Lo hará amor, lo hará – volví a besarla, besaba su piel como si fuera la última vez y no entendía porque justo en estos momento tenía que tener pensamientos tan mierda.
-¿Estas bien?
-Sí, solo… solo quiero que todo salga bien.
-Todo saldrá bien – me sonrió – si estas a mi lado, todo estará bien.
-Yo sé que no te acuerdas de él pero hoy fui almorzar con mi tío – Lauren puso una cara de no sé de qué mierda me hablas – estuvo bien.
-¿Bien? ¿Paso algo?
-No, solo hablamos de trabajo – eso era verdad – el dice que tendría que agrandar mis horizontes pero le dije que estaba bien donde estaba.
-¿Qué tan grande quiere que agrandes tus horizontes? - ¿Por qué Lauren tenía que ser así? ¿Por qué tenía siempre la pregunta perfecta en los momentos correctos?
