Narra Lauren
Mi vida después de volver a Miami no podría estar mejor, tenía todo lo que una vez soñé… bueno, casi todo. En el trabajo del buffet me va excelente, he ganado todos mis casos y algunos ya me llaman la abogada más joven en ganas 50 casos seguidos. Pero a sí como hay gente que te felicita están los que si por ellos fueras te colgarían viva; existe otra abogada en la ciudad que lleva 45 casos ganados y ni uno perdido, cada vez que al entrevistan y la comparan conmigo ella dice que son solo números y que obviamente es mejor que yo pero cuando a mi me preguntan solo sonrió y me quedo callada, no estoy para entrar en discusiones básicas. También, apadriné una fundación contra los abusos infantiles; ya sean familiares, falta de hogar, abusos deshonestos en contra de niños pequeños, abandono. También me encargo de los casos de adopción, veo que cada familia que quiera adoptar a uno de mis chicos tenga todos sus papeles al día, estar segura que a esa pequeña no le faltará nunca nada es mi prioridad.
Lo último que hice fue mandar curriculum a todas las universidades de Miami y para mi sorpresa todas me respondieron, pero yo solía optar por la mejor, me gustaban los desafíos y sabía que por mi corta edad tendría muchos maestros que me mirarían en menos pero aún así lo acepte. La universidad de Miami era una de las mejores de Estados Unidos.
Mi primera semana ahí no fue la gran cosa, conocí mi clase y me di cuenta de inmediato de quien tenía pasta para el asunto y quien no, para mi desgracia como no todo puede ser color de rosa también me di cuenta de que una alumna andaba de lo mas coqueta conmigo, a lo mejor ella ni siquiera creía que lo notaba pero lo notaba. Llevaba años conociendo chicas y tratando de entenderlas y Cara no era para nada discreta.
-Y bueno eso es todo por hoy –dije cerrando mi maleta – espero que tengan un muy bueno fin de semana – algunos se despedían de mí y otros no, y eran a los que mas mal les iba en las prueba.
-Señorita Jauregui – era Cara - ¿Podría hablar con usted?
-Obvio – dije mirándola - ¿Qué necesita?
-Disculpe si le falto el respeto o la incomodo pero le gustaría ir a comer algo conmigo – solo la miré – no es en ni un plan de cita, solo… hablar, de trabajo y de esta carrera.
-¿Sabes que eso pone en peligro mi puesto verdad?
-Lo sé, pero es a kilómetros de la universidad y solo iremos a almorzar.
-Lo sé.
-Se que ha ido con otros estudiantes – la quede mirando - ¿Por qué conmigo no? – ese maldito tono coqueto.
-Bueno vamos, pero yo elijo el lugar.
-¿Su coche o el mío?
-Cara, no tienes coche – ella solo se reía.
Salí con ella y caminé hasta el estacionamiento, nos subimos y como si ella me hubiera conocido de toda la vida se apodero de mi Ipod y buscaba música.
-Vaya, hasta música clásica tiene acá – sonreí - ¿Alguna razón para esta música tan aburrida?
-Amor – fue lo primero que dije y ni siquiera lo pensé.
-Oh… yo…
-Descuida, es una historia que terminó hace algunos meses.
-¿Ya no le duele? – la miré por un segundo y volví a mirar hacía el frente.
-Depende de que relación me hables.
-Ok e cayo.
A decir verdad Cara era entretenida, tenía temas de conversación y me gustaba que no fuera la típica rubia de cuerpo perfecto hueca, era inteligente, sabía lo que quería y sabía de lo que hablaba. Me confesó que antes de decidirse por derecho una agencia de modelaje la fichó pero ella no quiso entrar, me confesó que no iba a poder soportar comer solo verduras y ensaladas y tenía razón ¿A quien no le gusta un buen pedazo de carne?. También me confesó que le gustaba…
