Narra Lauren
Nuevamente había cometido ese estúpido error, nuevamente me había asustado cuando desperté a su lado en la mañana y me había ido sin despedirme. Sabía que esto traía consecuencias y mas aún cuando ahora no tenía nada para decirle. Podría decir que me asusté porque no sabía como llevar el asunto de que ahora tenía a alguien con quien compartir mas que una follada rápida pero es que aún no me acostumbraba.
Traté de llamarla toda la semana y nada funcionó, traté de llamar su atención en clases pero tampoco nada funcionaba, tenía miedo de que lo hubiera echado a perder y de la peor forma posible.
-Tienes que cambiar esa cara, todo el mundo creerá que se te murió alguien – dijo Verónica.
-Aun no entiendo porque saliste corriendo nuevamente de su cama – dijo Alexa.
-Ya se los traté de explicar, no puedo… algo… algo me dice que no puedo simplemente despertarme y hacer como si fueramos una pareja feliz porque no lo somos y se supone que yo no hago esas cosas.
-Hablas como si despertar al lado de una persona por la cual te sientes atraída fuera lo peor del mundo – dijo Alexa – cuando no lo es.
-Yo si fuera ella no te hablaría nunca mas – hablo Vero – y no me hables así, sabes que tiene razón para enojarse.
-Lo sé – dije colocándome las manos en el rostro, no sabía que hacer – he pensado hasta ir a su casa pero… pero ella no me abriría la puerta.
-Yo no lo haría – ahí estaba de nuevo Verónica.
-OK, cambiemos el tema ¿Dónde están Allyson con Lucy?
-Tu ex algo – Verónica sabía cómo hacerme enfadar con tanta facilidad – les pidió que le preguntaran a personas si querían estar en un taller de … mmm… algo así como poder aplicar la psicología en ellos, entender mejor a uno mismo y ese tipo de cosas… como un grupo de alcohólicos anónimos – miré a Alexa y nos reímos – lo siento no sabía cómo explicarlo para que tu cabeza que solo piensa en sexo lo entendiera.
Me quedé pensando en las últimas palabras de Vero y la verdad era que yo no pensaba todo el día en sexo, no desde… bueno… desde que Camila y yo nos besamos, las únicas veces en que pensaba en sexo era cuando ella y yo teníamos un tiempo a sola o cuando nos mandábamos mensajes subidos de tono. Era divertido y a la vez excitante… todo con ella era igual, Camila tenía la virtud de lograr que lo mas aburrido valiera la pena.
-¿En qué piensas? – preguntó Alexa justo cuando tocaron el timbre.
-En que ese timbre quiere decir que nos toca clase con Camila y no sé que haré.
Caminamos por el pasillo gigante hasta llegar a la sala, cuando entramos ella ya estaba en su escritorio colocando todo en orden para empezar su clase, nos sentamos en los últimos asientos y traté de colocar toda la atención posible pero la verdad era que mis ganas de tomar atención se fueron a la mierda cuando noté que Camila andaba con medias de liga, una falda mas corta de lo normal y su blusa tenía los primeros dos botones desabrochados. Era la única mujer que conocía que se podía ver eróticamente tierna y deseable a la vez.
Nos había dejado tarea escrita en el pizarrón mientras ella terminaba de subir notas y hablar por celular mediante mensajes, el hecho de no saber con quien hablaba me estaba matando. Saqué el celular y le mandé un mensaje.
Lauren: Dime que tengo que hacer para que me mires, me retes, me expulses de tu clase pero necesito tu atención – Noté como frunció el ceño y podría jurar que acto seguido sonrió levemente, levantó su vista y me quedo mirando.
