Narra Camila
Nunca creí que entraría de nuevo a esta casa, tenía tantos recuerdos que mi mente bloqueo de este lugar, tenía tantos sentimientos que me creaban un maldito nudo en la garganta que sentía la necesidad de salir corriendo, pero no lo hice. Agarré la mano firme de James y entré a ese lugar donde muchas veces viví mi cuento de hadas con mi princesa, solo que ahora yo entraría con mi príncipe y ella con su nueva reina.
Cuando entramos recordé el olor de ante año, ese olor tan particular que tenía esta casa, también me di cuenta de la soledad que la invadía y de lo fría que se encontraba en el día de hoy.
-Nunca creí que volvería a esta casa –dijo Lauren y mi corazón saltó, porque ella sentía lo mismo que yo.
-Para que veas que nunca tienes que escupir al cielo – dijo Alexa.
-Se que no es un buen día en general – se acercó Verónica – pero tu eres mi mejor amiga sabes y te amo – noté cómo las facciones de Lauren se relajaron, estaba tan hermosa ¡basta camila! – no podemos no festejar sabiendo que estas acá.
-Chicas… no es momento – dijo mirándonos.
-No te estoy diciendo que invitaremos a todo el ex instituto – ella sonrió – solo nosotras, un pequeño asado, cervezas y recuerdos – Verónica la abrazó – tu a mi no me dices que no Jauregui – todas reímos.
-Bueno, supongo que podemos ocupar el pateo – miró hacía atrás y los ojos esmeralda que hace años hacían temblar mi mundo me penetraron sin aviso - ¿quieres ir a descansar? – fue lo primero que salió de su boca.
-Creo que lo necesito – vi James.
-¿Quieres que vaya contigo?
-No… solo quiero dormir unos minutos, bajaré en unos pocos minutos.
-Bueno amor – James se acercó a mis labios y me los besó – entonces supongo que verónica y yo nos encargamos del asado.
-Nunca necesité a un hombre para hacer uno – todas rieron – pero anda, vamos ¡TAYLOR LAS CERVEZAS! – era increíble como se sentía que estuviera en casa nuevamente. Noté que Chloe llevó a Lauren hacía un lado y está sonrió. Chloe agarró las mejillas de Lauren y las acercó hacía ella para poder besar su frente.
-Gracias- fue lo único que salió de la boca de Lauren antes de caminar hacía la cocina, sacar una cerveza, una botella de jugo de frutilla y caminó hacía donde yo me encontraba… ¿Qué? No… devuélvete, ándate Jauregui, no me hagas esto!!!!
-Vamos.
-Que… yo… tu… ¿A dónde?
-Al cuarto –por alguna maldita razón mi mente divagó esa respuesta. Se me vinieron muchas imágenes que no eran buena para mi salud – necesitas descansar Camz – Camz… Camz… acá vamos de nuevo.
-bueno vamos.
Caminamos hacía el segundo piso y todo el camino me iba diciendo “con cuidado, tranquila, una pierna después la otra” ¿Por qué TENÍA QUE SER TAN ESTUPIDAMENTE ADORABLE?
-Por acá – me mostró la habitación y entramos
-Es la habitación de tu madre, Lauren no puedo… - ella cerró la puerta detrás de nosotras.
-Déjate de joder – sonreí – solo dormirás no es como si apareciera el fantasma de Clara – sonreí – toma – me pasó el jugo.
-¿Aun te acuerdas?
-Hay cosas… - dijo mirando su cerveza – que por mas que uno quiera, que luche contra eso uno nunca olvida – hubo un silencio – y tu eres una de esas cosas que no he podido olvidar del todo en estos dos años – ok, era oficial, mi corazón estaba fuera de control y si hubiera tenido 9 meses de embarazo se me rompe la bolsa aquí mismo y doy a luz.
