Capítulo 74

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Narra Camila

El viaje había sido extenuante, Michelle no había dejado de preguntarme porque nos habíamos venido a vivir acá si allá en Miami ella tenía todo lo que quería y lo que mas me sorprendió fue que me dijera que nunca me perdonaría que no la haya dejado despedirse de Lauren y que nunca iba a aceptar a otra persona como pareja mía a no ser que fuera ella.

-¿Cuánto falta? – esa había sido la única palabra que me había dicho desde que bajamos del avión.

-Unos minutos mas amor – respondí mirándola pero ella no me miraba – cuando lleguemos a la nueva casa tendremos que hablar.

-No quiero hablar – Michelle solo miraba hacía el paisaje y a pesar de todo sabía que le gustaba. El lugar era hermoso, por donde vieras habían áreas verdes, niños jugando, el transporte era muy ordenado. No se comparaba con Miami.

Desde que había puesto los dos pies en Londres traté de llamar a Lauren pero nada, supuse que estaría durmiendo aún o que estaría arreglando todo para volver a trabajar así que decidí llamarla después.

-Llegamos – me dijo el taxista.

-Gracias – pagué y salí con Michelle. El edificio era hermoso, era gigante y uno de esos departamentos sería nuestros.

-¿Acá viviremos?

-Si – dije tomando su mano y entramos, apenas entramos se me acercó un joven.

-Señorita Cabello sus cosas ya llegaron y están en su habitación  - me pasó una llave – es la llave de su nuevo hogar, la única copia que existe está en recepción con nosotros – sonreí – esperamos que este nuevo viaje que esta realizando en su vida sea de su agrado. Cualquier duda ya sabe dónde estoy.

-¿Cómo te llama?

-Jacob

-Lindo Nombre – el solo sonrió y subí con Michelle hacía nuestro piso, el piso 8. Mi número de la suerte.

Cuando entramos el lugar era… era increíble, era muy grande y amplio para que Michelle corriera por todo el lugar.

-Esta… esta es nuestra nueva casa – preguntó sorprendida.

-Si, ¿te gusta?

-Mamá – me quedo mirando y comenzó a recorrer todo el lugar, era bueno al menos saber que ya no me odiaba. Miré la hora y acá eran las 6 de la tarde. Recorrí el lugar junto con Michelle hasta que tocaron la puerta – yo voy – Michelle corrió y era el Jacob.

-Hola.

-Hola, ¡mamá Jacob!

-Ya voy – estaba de pie con una carta – Hola.

-Disculpe pero dejaron esto para usted – me entregó la carta.

-Gracias – pero el no se movía - ¿pasa… pasa algo?

-La persona que me la entregó me dijo que no me podía ir hasta que usted la leyera.

-Oh… bueno.

Cuando abrí la carta solo tenía lugares enumerados y en todos terminaba con la frase “te espero ahí”

-Se tiene que ir ahora – mire a Jacob.

Sessions of LoveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora