Narra Camila
Era día lunes, lo sabía porque había escuchado a Chris levantarse temprano y porque Lauren nuevamente había colocado la alarma creyendo que tenía que ir a trabajar. Todos los días desde que a Lauren le diagnosticaran alzheimer han sido extraños, una parte de mí no lo acepta mientras que la otra a la otra solo la despierta la realidad.
Me di vuelta en la cama para ver la hora y eran las 10 de la mañan, voltee de nuevo y Lauren no estaba a mi lado. Sentí como mi pecho se apretó de inmediato, como mi corazón comenzó a latir con mas fuerza de lo normal y como comenzaba a temblar; salí de la habitación solo en pijama. Al bajar las escaleras me di cuenta de que estaba lloviendo.
-¡LAUREN! - grité por la casa un par de veces, le pregunté a las mucamas si la habían visto pero ni una de ellas la vió - mierda, mierda - recorrí la casa tre veces seguidas entonces se me ocurrió algo... el jardín, abrí la puerta y como era de esperarse Lauren estaba ahí... me acerqué a ella lentamente, mis manos tocaron sus hombros y recosté mi cabeza en su espalda.
-Creí que no llegarías nunca - sonreí al escuchar su voz ¿como se supone que seguiré adelante el día en que ya no pueda disfrutar mas de ese sonido hermoso que sale por su boca?
-¿Me estabas esperando? - mis manos se fueron hacía la parte interior de su pijama y deje mis manos en sus abdominales aún marcados.
-Si - Lauren volteo a mirarme - me gusta verte dormir - sonreír - siempre me ha gustado.
-Lo sé, me lo dijiste en nuestros votos el día que nos casamos - Lauren sonrió y llevó su vista al suelo - ¿Que pasa? ¿Que haces acá afuera?
-Yo... yo desperté y te vi durmiendo a mi lado, tu respiración era tranquila y entonces... entonces... yo... yo quería llevarte el desayuno a la cama sabes, quería... quería sorprenderte porque tu has hecho mucho por mí este último año y yo quería que por un minuto aunque fuese tuvieras un descanso.
-Eres muy tierna - ella sonrió - ¿Donde dejaste el desayuno? tengo un hambre - la sonrisa se le borro.
-Yo tenía la idea de hacer jugo de naranja, aun la tengo... está... está acá sabes - Lauren se sujeto la cabeza - acá veo el vaso con jugo de naranja natural que quiero hacerte pero...
-Relájate... - saqué mis manos de su ropa y la llavé a su rostro - ven, vamos hablar adentro ¿bueno?
-No... - lauren comenzó a llorar - no me acordaba como volver a casa, vine, saqué tres naranjas pero después... después no sabía que hacer - el nudo en mi garganta me estaba matando - yo... yo trate de llamar a alguien, de gritar pero comenzó a llover.
-Lauren...
-Se que ahí está la puerta pero mi cuerpo no respondía sabes y yo... yo... yo solo quería hacerte un jugo de naranja Camila... un jugo de naranja.
-Mi amor - Abracé a Lauren bajo la lluvia mientras ella seguía repitiendo que solo quería hacerme un jugo de naranja, me pedía perdón por no haberme dado el desayuno que quería - todo estará bien ¿si? - se lo dije mirando a los ojos - todo estará bien. Ahora... ahora déjame llevarte adentro, por favor - ella asintió con la cabeza y la llave hacía su oficina, le cambié el pijama y le envolví el cabello con una toalla - ¿Mejor?
-Nunca me has querido dejar por esta enfermedad - la voz de Lauren había cambiado y me di cuenta en ese momento que estaba teniendo unos minutos o tal vez algunas horas de lucidez.
-No.
-Pero te cansas, tuviste que dejar tu trabajo, prácticamente eres mas una madre que una esposa. Ya no puedo darte el placer que quisieses.
