Jessie.
Esta vida con Harry era como un torbellino de emociones. Una montaña rusa que subía sumamente alto y en segundos estaba en el suelo. Todo cambiaba tan rápido que ni cuenta me daba. Hacía dos segundos podría decir que Harry era tierno y ahora vuelve a tener esa mirada oscura y ese sarcásmo en sus labios que tanto odio.
-No quiero quedarme aquí a dormir contigo.- Susurre parada enfrente del estacionamiento mientras el casi estaba dentro del motel.
Era de madrugada y estaba todo sumamente oscuro y desolado pero yo prefería cualquier cosa que dormir con él. Vi cuando se volteó hacía mi y caminó rápidamente en la misma dirección.
-Mira, Jessie es eso o quedarte aquí sola, en medio de la noche a merced de cualquier hombre.- Contestó alzando su mano mientras caminaba a mi con un dedo señalándome. Su rostro estaba molesto y en su voz se notaba que lo menos que quería era lidiar conmigo.
-Es lo mismo que ir arriba contigo.- Solté sin pensar y él se acercó muy lentamente con sus ojos entrecerrados y cruzó sus brazos.
-Si, pero tu decides si correr el riesgo conmigo, que ya lo has hecho o correrlo con otro.- Terminó de decir con picardía y volvió a sonreír. Me quedé parada inmóvil frente a él y el decidió volver a acercarse a mi.
-Vamos.- Tiró fuerte de mi y lo seguí. Era cierto, era mejor correr el riesgo con él que con cualquier otro. Aunque pareciera descabellado.
Me enrredó en sus brazos por la cintura y caminé pegada a él hasta la recepción. Mi cabeza quedaba en su pecho y podía sentir cada profundo latido. Su respiración chocaba con mi frente y el ambiente era tan callado y tenebroso que agradecí tenerlo pegado a mi. Por una razón inexplicable me sentía seguro en sus brazos y era totalmente ilógico porque de todas las cosas lo más que me podría hacer daño era él mismo.
-Una habitación, para una noche.- Habló por primera ves con voz seria al recepcionista que era un chico de no más de 25 años.
En el instante que él chico alzó su mirada nos reconoció y pude sentir su extrañamiento. Digo, ¿Por qué dos artistas famosos tan controversiales (en estos últimos días) se hospedarían una noche en un motel de mala muerte? Él chico nos miraba interrogante hasta que Harry puso algunos billetes encima de la mesa.
-Mantén la boca cerrada.- Soltó sin más y el chico tragó seco. Harry sonrió sarcástico y alzó sus manos en busca de las llaves que él chico le proporcionó.
Me sentía como si estuviera caminando al infierno pero de todos modos no hacía nada para parar. Harry volvió a envolverme en sus brazos y sentí una angústia muy grande. Apreté mis ojos fuerte y escuché otra ves la voz temblorosa del recepcionista.
-Señorita, Jessie.- Llamó indeciso y yo me viré hacía él tragando saliva temblorosa. Harry no se viró, solo se paró a mi lado sin moverse de posición. -¿E-esta bien?- Cuestionó muy dudoso y nervioso. Me hizo una seña con su cabeza señalando a Harry.
Yo quería gritar. Decirle que no estaba bien, gritarle que me ayudara, correr a él y que no me soltase. Pero sabía que no podía. Definitivamente en dos segundos Harry lo haría arrepentirse a él y a mi. En cambio, le di una sonrisa distorcionada y nerviosa que probablemente él no se la creyó pero supo que era mejor no cuestionar, por nuestro bien.
-Si.- Contesté en susurro y mi voz se quebró. Sentí el fuerte agarre de Harry en mi cintura pegándome a él y en ese instante supe que eso era una advertencia. Harry se viró hacía él chico sin soltarme y yo miré al suelo.
-Claro que está bien. ¿Por qué no lo estaría?- Cuestionó sarcásticamente y no esperó la respuesta del chico.
Subimos rápidamente las escaleras y creo que cada ves apretaba más mi cintura. Era un pasillo bastante largo con muchísimas puertas a cada lado. Estaba iluminado levemente por algunas de las lámparas que aún prendían. No se veían ni un alma y no había ni el más mínimo ruido. Harry me soltó y se dispuso a abrir la cerradura. Me quedé trás él cuando se comenzó a escuchar unos pasos bastante distorcionados.
-¿Qué es eso, Harry?- Pregunté bastante asustada acercándome a él de nuevo. Harry colocó la llave en el cerrojo pero no le dió vuelta. Alzó su cabeza hacía ambos lados y volvió a lo suyo.
-No lo sé. Quizás alguien que viene.- Logró abrir la puerta y en ese instante se escuchó un fuerte grito. Era una mujer.
Mire a Harry con los ojos muy abiertos y el frunció el ceño. El ruloso abrió la puerta muy cautelosamente y me invitó a pasar.
-Harry, ¿Qué fue eso?- Pregunté casi gritando y él me fusiló con la mirada.
-Entra, Jessie. No sé que era.- Entre forzada por él y por el miedo que sentía de ese lugar.
-Tengo miedo, Harry. No me siento bien aquí.- Le confesé abrazándome a mi misma.
La habitación era bastante pequeña y los muebles eran muy viejos. No me quería sentar en la cama, así que me senté en una silla que rechino seguidas veces una ves me senté. Hacía mucho frío y no había nada comodo. Harry analizaba el lugar, se aseguró de cerrar la puerta con seguro y se paró frente a una ventana. La cerró para que no entrara el frío pero aún así yo sentía mi piel congelarse. Su figura frente a la ventana de cristal se veía muy grande y misteriosa. Su perfil se veía triste pero tenía facciones perfectas. Él en definitiva era un dios, un dios malvado. Se acercó a mi y se quitó su chaqueta.
No dijo nada, pero la colocó alrededor de mis brazos. Lo miré y él hizo lo mismo.
-Gracias.- Susurre y él volvió a la ventana sin decir nada.-¿No vas a dormir?- Cuestioné. Era raro que no durmiera cuando habíamos llegado aquí porque él quería descanzar.
-No, descanza un poco tú.
Y ahí me di cuenta. Él no estaba cansado, él me trajo aquí para que yo descanzara. Dentro de su negro corazón tenía una pizca de amabilidad, si es que yo estaba en lo cierto. Cosa que no puedo comprobar pero que probablemente en mi desespero porqué el me quiera bien, me lo creo. Otro estruendo me sacó de mis pensamiento. Eran cristales rotos, casi podía asegurarlo.
-¡Harry!- Me puse de pie y casi me trepé encima de él. Para mi sorpresa harry me abrazó y con su mano en mi espalda intento calmar mi miedo. Me aferré a él como si no hubiera un mañana y apreté mis ojos en su pecho.
-Sh, sh. No pasa nada.- Intentó calmarme y me sacó de su pecho colocándo ámbas manos a cada lado de mi mejilla.- Voy a salir a ver, ¿bien?
-¡No! ¡No, Harry! Por favor, no vayas.- No quería quedarme sola y probablemente podrían herirlo a él también.- Te puede pasar algo.- Susurre con lágrimas en mis ojos y él hizo una mueca con sus labios.
-Yo estaré bien, muñeca.- Susurro y sus palabras electrizaron mi corazón. Lo abracé muy fuerte y él dudo pero luego me imitó. Me guió hasta la cama y me sentó en el borde de ella.- Ya regreso, no le abras la puerta a nadie. Yo abriré por afuera.- Terminó y dudó en besar mi frente frente, pero no lo hizo. Eso me desilucionó, no sé bien porque.
Harry salió y cerró la puerta por afuera. Había pasado 10 minutos desde que se había ido y no se escuchaba un alma. Yo estaba pegada a la puerta por si acaso. Pasaron quizás 5 minutos más y un estruendo resonó en todo el edificio. Me hizo temblar, las lágrimas bajaron por mis mejillas y rogué haber podido tener a Harry a mi lado. Me alejé de la puerta temblante y mirándola fijamente.
Los golpes en la puerta eran cada ves más fuertes... & Harry no llegaba.
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Evil Angel |Harry Styles|
FanfictionNo puedes escapar. Incluso, te aseguro que cuando puedas, ya no querrás.
