Harry.
Salí de la habitación dejando a Jessie allí, podía notar cuan asustada ella estaba. No me malinterpreten, no me importaba -o quizás si- pero no quería que se pusiera histérica. Y para decir verdad, ese ruido me había alertado un poco. Quizás estaban matando a alguien y yo lo presenciaría. Bueno, al menos sería una experiencia diferente. Eso tu no lo ves en los conciertos.
Caminé por el largo pasillo de décimas de habitaciones y no vi un alma. El pasillo seguía igual de desolado y callado que al principio llegué al final y una de las lámparas que aún funcionaban estaba parpadeando.
-Que jodido está este cochinero.- Hablé para mi mismo.
Seguí caminando y no encontré ni puta mierda. Me sentía un poco molesto y frustrado, ¿De dónde coño provienen los sonidos? Al parecer he estado perdiendo el tiempo aqui afuera y sólo era ruidos normales. El grito de la chica quizás era alguien jugando o jodiendo.
Bien, me decidí a darme la vuelta y caminar de regreso a la habitación. Tranquilamente di algunos pasos mirando el tapete muy roto y manchado que cubría el suelo hasta que un ruido estruendoso llegó a mis oídos. Era un cristal, en definitiva. Me alerté mucho y caminé mucho más rápido hacia en frente cuando vi una mujer de quizás menos edad que yo salir corriendo de una habitación y golpear como loca la puerta de nuesta habitación. Corrí hasta dónde ella e intente preguntarle que pasaba, ella ni siquiera vió mi rostro solo me abrazó y me rogó que no la dejara sola.
-Tranquila, ¿Si?- Intente decirle y ella apretaba mi cintura demasiado. Yo no la tocaba mucho, ni siquiera había visto su rostro bien.
-No, me tengo que ir.- Soltó sin ni siquiera hacer sentido y corrió escaleras abajo.
Me quedé demasiado sorprendido, ¿Por qué alguien toca tu puerta gritando y pidiendo ayuda y luego cuando la atiendes se va sin decir nada? No sé, pero tampoco era que me importara mucho. Abrí la puerta y me encontré a Jessie casi muerta del miedo.
-No pasa nada.- Intenté calmarla sin mucho exito. Aunque ella no preguntó nada.
Esto nos traería consecuencias. Se perfectamente que si. Se sabrá que estuvimos aquí y cualquier cosa que hayan sido los gritos y la mujer; también se sabrá. Ya me imagino los tabloides. Maldita sea, cada ves es peor. Y se preguntaran, ¿Por qué dos cantantes millonarios se quedan en un motel de mala muerte? Bueno, me importa una mierda el dinero. Era el único sitio cerca y a esta hora de la noche.
Pasaron algunas tres horas y Jessie se había quedado dormida en mi regazo. Se veía bastante inocente y tierna. Quizás cuando se levante y se de cuenta de que se quedo dormida encima de la persona que más odia/ama y me quiera matar. Sentí un gran impulso por acariciar su mejilla asi que lo hice. Era suave como la piel de un bebé. Ella era hermosa y ese era mi peligro más grande.
-Eres mi perdición.- Hablé en susurros para mi mismo. Yo no debía quererla, no la quería. Pero si hubiera sido un chico normal probablemente ella sería la chica perfecta. Y no me refiero a no ser famoso. Me referí exactamente a eso que dije; normal.
Podía ver los rayos débiles del sol por la ventana del motel. Eran las 5am y ya nos teníamos que poner otra ves en marcha. Seguía en la misma posición pasada y mi espalda dolía a mil hostias. Volví a pensar en Jessie y en como seria todo si pudiera ser normal. Como sería si pudiera quererla limpiamente. Como sería si no estuviera enfermo. Como sería si mis demonios no me persiguieran a cada sitio que voy. ¿Alguna ves podría ser feliz? Probablemente jamás en la vida. Mi pasado me perseguiría todos mis restantes días. Estoy atado a el al igual que mi alma. Ese pasado que me robó la sonrisa y que algún día tengo que vengar.
-Tu no tienes la culpa, pero tu te cruzaste en mi camino.- Volví a susurrar y ella abrió sus ojos al instante. Se había despertado y quizás me había escuchado.
-¿De qué hablas?- Si que lo había hecho. Se separó de mi y se pusó de pie frente a mi.-¿Que quieres decir con eso?
-Exactamente eso.
-Harry, dime una cosa.- Me iba a interrogar y no lo iba a permitir. Alcé una ceja en señal a que podía proseguir y ella lo hizo.- ¿Por qué yo tengo que pagar por algo que no hice?
-No estas pagando nada, Jessie.- Era verdad. O quizás no, no lo sé. Pero ella sabía desde un principio como era yo. Bueno, quizás no del todo pero si se fue dando cuenta.- Tu te diste cuenta de como era yo.
-Y tu no me dejas irme.- Bam, en toda la cara. Ella tenía la razón.- Y quiero entender por qué.- Maldición.
-No hay nada que entender. No quieras hacerte la astuta, Jessie. No conmigo. No pasa nada y si no quieres salir lastimada mejor sigue portandote bien.- Creí haberla asustado, al menos eso la haría callarse pero ella continuó aún cuando se había puesto algo pálida.
-Tu me quieres. Yo sé que me quieres... si no me quisieras, me dejarías irme. Pero eres un cobarde y por eso actúas como lo haces.- Me gritó en toda mi cara y yo sentí como mi sangre hirvió. Ella no sabía nada de mi, no me conocía y jamás podría entender mi ser y mis actitudes. En todo caso, yo no necesitaba a nadie que me entendiera. Yo podía solo, siempre he podido con el jodido mundo solo.
-Yo no te quiero, Jessie.-Eso le dolió demasiado. Pudé ver como su rostro cambió pero ella no se derrumbó.
-¡Entonces, dejame ir! Dejame ir, maldita sea. No me lleves contigo a tu infierno. No quiero estar contigo. -Sus ojos otra ves se volvían lagrimosos.
-Eres tan débil, pequeña.- Una sonrisa se escapó de mis labios. Era la pura realidad. Eran demasiado débil, por eso sufría.
-No tienes madre, Harry. Eres de lo peor.- Estaba rabiosa y mi respiración se dificulto cuando mencionó a mi madre. Di varios pasos hacía atrás. No quería lastimarla pero sé que ella me llevaría a hacerlo y sería su culpa. Muchos recuerdos de mi madre aparecieron en mi mente y mis vista se volvió nublada. Mi pecho dolía a causa de los fuertes latidos de mi corazón dañado. Las venas de mi cuello se sentían más de lo común y mi mirada en los ojos de Jessie no se distraía.
-Cállate, Jessie.- Advertí una ves.
-¿Por qué eres tan maldito? ¿Acaso tu madre jamás te enseñó a como tratar las mujeres?
Mi mano dolió, asi que apuesto que su mejilla dolió mucho más. No advertí dos veces. Se lo merecía.
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Evil Angel |Harry Styles|
FanfictionNo puedes escapar. Incluso, te aseguro que cuando puedas, ya no querrás.
