Castiel se removió bajo la fina y deteriorada sabana que lo cubría. La cama de hierro rechinó un poco bajo su peso. El colchón era demasiado fino y podía sentir el metal clavarse en su espalda. Su teléfono celular estaba sobre una capa de polvo en la mesita de luz que tenía un notable declive. Se había apagado hace mucho, convirtiéndose en una preocupación. Seguramente tendría llamadas perdidas de los Winchester y pronto comenzarían a preocuparse, lo que significaba problemas. Si su familia lo encontraba, aunque Asmodeus no lo hiciese, estarían tan en peligro como él.
Una brisa entró por el vidrio roto de la ventana, sin embargo, era una de las mejores habitaciones de la casa. Bajo su mirada al suelo, donde Lucifer dormía pacíficamente a un lado de la cama.
Al otro lado de la habitación, en un rincón y tapado con una manta tejida, dormía Gabriel en el sofá individual. Existía otra cama, pero estaban demasiado cansados para traerla aquí, Decidieron dormir en la misma habitación por precaución, disputándose la cama con un "piedra, papel o tijera". Sorprendentemente ganó Castiel, que no participó del juego y estaba preparando su lugar en el sofá.
Un ruido se escuchó en la sala, y Cas estuvo a punto de bajar.
- Voy yo. – Le detuvo Gabe, desperezándose y bajando despreocupadamente.
El ángel se estiraba buscando una visión mejor del pasillo, asegurándose de que su hermano estuviese bien, contando los segundos.
- ¿Gabe? – Llamó suave para no despertar a Lucifer.
No escuchaba al castaño caminar abajo o ninguna otra cosa, por lo que salió de la cama apresuradamente. Las escaleras estaban libres, bajo con cuidado cada escalón.
- ¿Gabe? –
Nada. La sala estaba vacía. Una brisa demasiado fuerte sopló desde la cocina, la puerta de atrás estaba abierta, la sal que cubría esa salida se desparramó por todo el lugar. Cas se asomó, espada en mano.
- ¡Ey! – Llamó Gabriel, no muy lejos de la casa. – Era solo una rata, ya se fue. – Sonrió.
Cuando los nervios del ángel se tranquilizaron, dos figuras de trajes oscuros salieron del bosque hacia la casa.
- ¡Gabriel, vuelve a la casa!
El susodicho se giró despreocupadamente hasta que notó a los dos demonios acercarse. Sintió que lo tiraron del brazo, Castiel lo jalaba adentro. El arcángel fue empujado al interior, mientras Cas cerraba la puerta. Los símbolos les rechazarían, pero no para siempre.
- ¡Lucifer! – Llamó el morocho y Satán ya estaba bajando las escaleras.
- ¿Qué pasa?
- Demonios.
La puerta retumbaba en golpes, seguro encontrarían una forma de entrar pronto. Castiel tomó las llaves, Lucifer el unicornio y Gabe su chaqueta, directo hacia el garaje. Tenían una sola oportunidad de salir rápidamente en el auto, pero el portón debía ser corrido por uno de los tres.
- Yo los metí en este lio, yo voy. – Dijo Gabriel, demasiado serio para ser él.
En una cuenta atrás, coordinaron el plan. Castiel encendió el auto, Gabe abrió el portón, y Luci mantendría la puerta de atrás abierta para el castaño. Los demonios los habían escuchado, y esperaban afuera. El ángel los golpeó con el auto, pero se levantaron para enfrentar a Gabriel en seguida. El Pimp dio la vuelta, golpeando una vez más al demonio que buscaba atacar por la espalda al arcángel menor y Lucifer abrió la puerta para que este entrara.
Castiel nunca había acelerado tanto como ese día, mirando por el retrovisor cada minuto. De a poco, controlaron sus respiraciones, volviendo a tranquilizarse.
- Los perdimos. – Agradeció Gabe.
- Sí, pero ahora tienen una pista desde donde seguirnos.
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Tres Hermanos.
FanfictionLas vueltas de la vida vuelve a juntar a los tres rebeldes de la familia, ¿Cómo harán para no matarse en el proceso?
