¿Cómo lo haces?

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No se había disculpado por simplemente irse sin más, ni tampoco por no agradecer; sin embargo, Cas no preguntó nada cuando lo vio llegar. El ángel estaba reparando la mochila de Jack, su favorita, que estaba descociéndose a un lado del cierre.

Castiel era un buen padre, Gabriel tenía toda la razón. Él no solo asumió el papel, sino que entregó su vida para merecerlo. Y allí estaba, haciendo las cosas que Lucifer o Kelly deberían hacer, cuidando y educando a su pequeño.

Satán se sentó en el otro sofá enfrente del ángel, solo observando. Cas lo miró una vez y siguió con lo suyo.

- Cas, ¿Cómo lo haces?

- ¿Hacer qué? – Su mirada perdida en el movimiento de la aguja.

- Creer en Chuck.

- ¿Por qué no debería? – Respondió con tranquilidad.

- ¿Por la vida que llevas?

Castiel ajustó el primer nudo a la mochila y cortó el hilo con sus dientes, prestando verdadera atención al rubio ahora.

- Tengo una familia, un hijo del que me siento orgulloso, y mis hermanos están de visita. – Sopesó. - ¿Qué hay de malo en ello? Debó estar agradecido.

- ¿Y el resto? Tu vida siempre fue una mierda hasta no hace mucho.

- Culpar a mi padre seria estúpido. Quienes me hicieron daño era demonios, criaturas, mis hermanos, tú. – Su mirada azul escoció al mayor. – Enfrente esta vida porque que quise, nada de ello es su culpa.

- No te dio nada a cambio de serle fiel. – Replicó el otro, perdiendo un poco la paciencia.

- No hago las cosas por una recompensa, Lucifer, eso es lo que necesitas entender.

Lucifer se puso de pie, manos a su cintura, manteniendo su ira en regla.

- No hizo nada por ti, nada. – Remarcó. – Solo se la pasa devolviéndote la vida como si fueras un maldito peón de ajedrez. No lo merece, Castiel.

El menor dejó sus utensilios y la mochila a un lado, observando al rubio.

- Quizá, pero muchas veces hasta agradezco que mantenga esa distancia.

Lucifer volteó a verle, confundido y enojado, y Cas pasó a explicarse.

- Cuando estaba con Kelly, en la casa en la que Jack nació. Cada momento que pasaba por la ventana de enfrente, observaba afuera. No esperaba que los Winchester o tú aparecieran, sino él. Si mi padre aparecía allí, tocando a la puerta y decía que ese niño no podía nacer, toda esperanza estaría perdida. – Confesó. – Chuck no necesita poner una tarjeta de felicitaciones para decirme que este es mi premio por el pasado vivido, ya lo sé.

Se pusó de pie junto a su hermano, poniendo una mano sobre su hombro. El rubio, con sus emociones clamadas, observó el gesto avergonzado.

- Tú tienes una recompensa, a la vez que una oportunidad de redimirte. – Sonrió. – Se llama Jack y está feliz de que su padre no sea el monstruo al que todos evitan nombrar.

- Él no me dio a Jack. – Objetó.

- No te lo quito tampoco, y sabes que él podría. – Suspiró. – Podría aparecerse y acabar con tu hijo y con tu vida sin problemas.

A Cas no le molestaban las dudas de Lucifer como a Gabe. Él lo entendía porque pasó por las mismas en su momento, maldiciendo a su padre por su abandono. Le costó pero comenzó a entender y no juzgarle.

Lucifer bajo la guardia, dejándose endulzar por el discurso del ángel que prosiguió un buen rato, interrumpido por preguntas u opiniones de Satán. Había algo en Castiel que provocaba que confiara en él, exponerle sus sentimientos con más facilidad. Quizá fuese el titulo con el que ambos cargaban o la seguridad de que el menor sería incapaz de lastimar a nadie que no lo mereciese. 

Tres Hermanos.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora