Oscuro petróleo.

657 86 9
                                        

Lucifer tomó sus pocas pertenencias, no dijo adiós y simplemente se fue. Seguiría en contacto con Jack, pero eso sería todo. Fin de esta aventura.

Gabriel comenzó su búsqueda hasta encontrarle. Sentado en una banca, más bien desparramado sobre ella. Su mirada perdida en el pequeño lago enfrente, con patos danzando de aquí a allá.

- ¡¿Qué demonios te pasa?! – Increpó el menor, sacando toda la furia que llevaba acumulando en su búsqueda. - ¿Por qué tratas de esa forma a las personas que te acogieron cuando no tenías nada más?

- Ve a molestar a alguien más, Gaby. – Dijo sin mirarle.

De brazos cruzados, se sentó a un lado del rubio, en tono de protesta.

- De verdad que no te entiendo.

- Yo mucho menos a ustedes. – Replicó Lucifer. – Son un grupo de lame-botas.

Gabe se giró hacia él, uniendo rápidamente los cabos.

- ¿Todo este berrinche es por Castiel? ¿Por lo que dijo ayer?

Lucifer no respondió, pero fue suficiente para darle una señal al castaño de que iba por buen camino.

- ¿Te molesta que crea en papá aun? ¡No seas infantil, Lucifer! – Retó Gabe.

- ¡No soy infantil! Me parece demasiado estúpido que siga creyendo en alguien así, ¡Él no se lo merece!

- ¡¿Y a ti que demonios te importa?!

Mientras más subía el tonó, menos aves rondaban el lugar y la tarde parecía volverse gris.

- ¡Castiel no tiene por qué seguir mendigándole nada a ese sujeto! ¡Odio que siga arrastrándose por él!

- Siempre es lo mismo. – La voz de Gabe se volvió repentinamente baja, casi un susurro. – Pasó igual con Michael, estabas más enfadado con él por defender a papá que porque te reprendiera.

Lucifer también se tranquilizó, mirando a otro lado.

- No es cierto... - Negó.

- Haces lo mismo una y otra vez. Como no puedes ganar una guerra con papá, prefieres dañar a tus hermanos.

- ¡Eso no es cierto! – Repitió Satán.

- ¡Es lo que haces y la única verdad! – Silenció al otro. – Castiel lo quiere por sus razones, tú lo odias por las tuyas. No tienen por qué pensar igual. El cree que tú serás el mejor padre del mundo para Jack; mientras todos, incluyéndome, pensamos que ya lo tiene. – Suspiró, mirando al cielo con suplica. – No sé qué ve él desde su perspectiva, pero si se equivoca con papá como crees tú, entonces se está equivocando en que eres un buen padre.

Gabriel se levantó, dejando al rubio solo una vez más. No iba a intervenir más, si quería volver y disculparse, era su problema. Puede que conociera a Lucifer mucho mejor que el ángel, pero seguía sin poder encontrar eso que Cas veía en los ojos del mayor que le dejaban confiar en él tan fácilmente. Mucho menos entendía la devoción por el padre ausente, aunque vio en los ojos azules el dolor intenso que la insinuación de que su padre le había dejado le causaba... Castiel seguía siendo su soldado más fiel.

Había algo especial en Cas, algo que le permitía ver el blanco en el oscuro petróleo. 

Tres Hermanos.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora