Tatuarse por amor.
Mi novio observa sorprendido el tatuaje en mi muñeca y pasa sus dedos sobre él una y otra vez, como esperando que desaparezca, que la tinta se borronee como si hubiese sido hecho con un bolígrafo. Pero no lo hace, porque es real, tan real como mis sentimientos, como mi cuerpo hecho de carne y hueso. Tan real como el calor abrazando mi piel y el agua del mar haciéndole cosquillas a mis dedos.
Amor
Esa palabra se encuentra marcada en mi piel con letra cursiva, pequeña y delicada. Es tan delicado como una flor, y me encanta, porque siento que describe el sentimiento perfectamente.
Es frágil, dolió como la mierda y al final, tras el dolor y la rojez, dejó una cicatriz tan bonita como para querer conservarla por siempre, recordándome que hay marcas que deben de existir para hacernos recordar momentos lindos e inolvidables, dignos de conservar.
—Cariño, no lo entiendo. Creí que nunca te tatuarías algo en mi honor, ni en el de nadie— río y él me mira confundido, con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.
—Lo siento, cariño. Pero no eres tan importante. Me tatué la palabra amor no por ti, no para hacerle honor a tu nombre o nuestra relación. Lo hice para hacerle honor al sentimiento, tal y como se lo prometí a mi madre. El amor no es cosa de todos los días, es más, hay personas que nunca lo encuentran. Yo me siento afortunada, porque sin buscarlo lo encontré en ti, y eso es lo que quiero recordar, el hecho de que una vez fui capaz de amar, y me encantó.
Él me abraza, mientras deposita un beso en mi frente.
La oscuridad reinó en mi mundo por mucho tiempo. Tanta angustia, dolor, tristeza. El amor que encontré en mi bastón, mi chico, la persona que amo, fue lo que logró que saliera fuera y conociera un mundo lleno de color.
Descubrí que no todo era blanco y negro, que había mucho más de lo que estaba dispuesta a ver, y una vez mi madre me dijo:
Me gustaría que cuando sientas tu corazón estallar de felicidad y dolor por una sola persona hagas algo para recordarlo siempre, pequeña.
Porque eso que sentirás se denomina amor, y es algo que muchos anhelan, pero pocos tienen.
Afortunados son quienes saben conservarlo por un largo tiempo.
Aferrate a él mientras puedas, y busca la manera de recordarlo siempre, porque algún día la oscuridad querrá remontar vuelo sobre tu vida, y no existirá mejor arma que el recuerdo de algo cálido, esperanzador y mucho más profundo que un mundo vacío, vivido en un margen de blanco y negro.
Bueno, el momento llegó, e hice lo que creí correcto. Cada vez que veo las pequeñas letras en mi muñeca sensaciones de alivio y esperanza me invaden, recordándome que hay algo más allá de todo lo malo, pero recordándome también que en las cosas buenas también existe el dolor, y que por sobre todas las cosas, no existen sentimientos perfectos.
—Aunque lo niegues sé que te tatuaste esa palabra por mí, mi bebita cursilona.
—Vas a hacer que vomite, idiota.
Él ríe y así nos quedamos por el resto de la tarde, admirando el mar.
