Está tronando fuera, puedo escuchar el ruido del cielo en todo su esplendor.
Suena furioso, cómo si estuviese a punto de estallar en miles de pedazos.
O tal vez la que está a punto de estallar soy yo.
Cuando era pequeña solía creer que podía controlar el clima, y ahora, cuando hay tanto dolor en mi pecho y miedo en mi mente me pregunto si no es cierto.
Qué el cielo está triste porque yo lo estoy, y que las gotas que están a punto de caer son las lágrimas que yo ya derramé y sigo derramando en este instante.
El cielo está oscuro, tormentoso, aterrador.
Y aterrada estoy yo, de que mañana al despertar el cielo siga de la misma forma, porque si mis ideas de niña no son tan tontas, el cielo y yo somos uno mismo.
Y si él estalla, yo estalló aún más.
