¿Cómo te explico?

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¿Cómo explicar lo que no existe?

¿Cómo te explico?

¿Cómo te explico que me da miedo salir a la calle y no volver, sin sonar paranoica?

¿Cómo te explico que me aterra ir al supermercado sola, y que al otro día aparezca mi foto en una columna?

¿Cómo te hago entender que me siento enferma cada vez que alguien toca mi cuerpo sin mi permiso? ¿Cómo hago que comprendas lo poco que me gusta cuando me tocas el culo?

Decime vos, dale. Decime cómo hago para hacerte sentir al menos una migaja de empatía por esta pobre mina que vive los días contando.

Un día más sobreviviendo en este mundo.

Un día más de llegar a mi casa por la noche, cerrar la puerta con llave, suspirar y decir «Acá sigo».

Un día más de decirle a mi madre que voy a seguir visitando a mis amigas, que voy a seguir saliendo, estudiando y trabajando, aunque el abandonar mi casa signifique una posibilidad enorme de no volver a ella jamás, porque me quitaron tantos derechos ya, que no quiero que me quiten el derecho a vivir mi vida sin miedo. Aunque lleve esa palabra tatuada en cada pedazo de piel que me cubre.

No sé cómo hacerte entender sin que te cause gracia, y sin que mis palabras se transformen en uno de esos memes que compartimos en Facebook.

No sé cómo, y me duele.

Porque mientras yo sufro, mientras yo vivo con miedo, mientras escucho los miles de mensajes de mierda que a ustedes les gusta llamar piropos, vos te reís, y la sociedad se ríe contigo.

Y yo sigo llorando sola, en silencio. Yo sigo caminando con miedo, pausando la música al bajar del ómnibus para escuchar si alguien se me está acercando. Yo sigo caminando en los bailes con las manos atrás, pegadas a mi pantalón, para que así no vuelvas a tocarme sin mi permiso. Yo sigo mirando para abajo haciéndome la distraída al pasar por al lado de un grupo de hombres, para ver si así no me notan y me libro de su palabrería que no hace más que incomodarme.

Yo sigo, siempre sigo, aunque a veces sienta que sigo estancada.

Y ahora acabo de contarte una migaja de lo que me hace ruido todas las noches, y aún así siento que te quedaste en un limbo en el primer signo de pregunta, sin escuchar absolutamente nada.

Pero cómo te explico a vos lo que me sucede, decime, cuando vos queres pretender que nada pasa.

Encrucijada MentalDonde viven las historias. Descúbrelo ahora