{Genero yaoi}
Mackenzie Stenson este, se encuentra en una dura situación, su padre, adicto al los juegos de azar, a perdido todo, y su alcoholismo no ayudaba, el chico con apenas 17 años huérfano de madre, buscando un empleo para pagar la jugosa de...
Después de haber hablado de negocios con el caballero de pelo negro, regrese a casa con un poco de anhelo por aquella oportunidad, aunque en mi cabeza imaginaba que eso no duraría igual no perdía con intentar. Por la mañana me apresure y salí bastante temprano.
Cuando llegue ahí estaba lleno de personas, era un bullicio dentro del edificio, cuando voltee una señorita me llamo mi atención dirigiéndome a otra habitación.
-Mack, llegaste justo a tiempo-
Escuché una voz al entrar, era ese hombre de nuevo, sin su saco pero si con su camisa muy bien fajada y arreglada, más con las mangas remangadas y una cámara en mano, me miró y sonrió.
-Adelante entra, ella te indicará que vestirás-
Dijo amable señalando a la mujer, la cual tenía una ropa que se notaba fina, quite mi chamarra y me dirigí al vestidor, ahí puse aquella ropa, era tan suave y olía bien, a broche los botones de una camisa azul, y unos finos pantalones grises, me quedaban perfectamente agustados, pero no incomodaban.
Salí de ahí y me sentaron en una silla pusieron una capa en mi regazo al parecer contarían mi cabello.
-Solo será un corte pequeño ¿de acuerdo?-
El hombre elegante se acerco a mi, mirando en el espejo su reflejo y el mio, se inclinó a la altura de mi cabeza, giro hacia mí.
-Te arreglará el cabello un poco-
Yo asentí, gire a el viendo sus pequeños ojos negros, que hacían lo mismo a mi, no se si era admiración a ese hombre mayor o su forma de vestir pero quede embobado uno segundos, ya estaba nervioso y no podía hablar mucho, y al tener a alguien de su clase social tan cerca me ponía aun más.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
{Narra Dashiel}
Mackenzie había llegado a la hora acordada, lo tenia sentado frente a mi, tratando de acomodar todo, unos cuantos arreglos y quedaría bien, la ropa le había quedado perfecta y sin duda lucía esa figura delgada pero tonificada, por unos segundos posiblemente, si no es que más, sus ojos se encontraron directamente y tan cerca de los míos, quede cautivado con ese acercamiento a ellos, eran tan azules como el cielo y su iris tan oscuro como la noche, que podía ver mi reflejo en ellos, fue tan extraño pero satisfactorio ese momento, me perdí y no era yo, vamos no era el único con ojos claros, ¿Entonces porque me llamaban la atención? Sacudí mis pensamientos y regrese al asunto.
-Bien, iré a preparar todo, quedarás bien-
Sonreí viendo su reflejo en el espejo, toque su pelo, mientras me marchaba, e incluso su melena era suave y brillante, me confundí de nuevo, pero pude seguir mi camino para acomodar mi espacio y proseguir a hacer mi trabajo.
{Narra Mack}
El hombre elegante estaba extraño y al parecer nervioso por alguna razón, no comprendí el por qué, pero igual yo estaba ahí para trabajar no para saber que pasaba en su cabeza, me vistieron y peinaron, debo decir que me gustaba el resultado, me dirigí a esa habitación iluminada totalmente, con cortinas en la parte de atrás, para sentarme según me lo indicarán, había comenzado.