Beelzebub se había preparado para hacerle frente a un Crowley rencoroso y enojado, tanto por su falta de confianza al decirle la verdad sobre lo suyo con Gabriel como por la envidia de no estar logrando acercarse al profesor. Por eso, se llevó una sorpresa enorme cuando Crowley apareció en el aula con una estúpida sonrisita de chica enamorada y se dejó caer en el banco como una doncella, tomándolo del brazo y susurrando:
-Hoy es el día más precioso de la vida... ¿no te parece?
-¿Se puede saber qué tienes, Crowley? ¿Estás enfermo o qué?
Crowley rió por lo bajo y negó, sin soltarle el brazo.- ¿Acaso estar feliz es síntoma de enfermedad? Si lo es, entonces sí, estoy enfermo. Enfermo de amor...
-Oye, baja la voz que estamos en el aula, tonto- lo calló al notar a algunos curiosos.- Después me contarás con detalle qué te puso de tan buen humor.
-Y tú me contarás tu aventurilla de baño?
A Beel se le erizó la piel un segundo, pero asintió.- Sí, está bien. Después de todo sé que puedo confiar en ti.
(...)
-No te lo puedo creer... entonces... después de planear un montón de maneras de acercartele... después de espiarlo en el baño, después de masturbarte oliendo el saco que olvidó una vez en el aula... ¿después de todo eso, fue él quién te besó?- inquirió Beel atónito y fumando sin parar, echando una tras otra bocanada de humo mientras Crowley reía como bobo y se tocaba las labios mirándose al espejo. El pelirrojo asintió y se giró para mirarlo, feliz.
-¡Beelzy, yo le gusto después de todo! Apuesto a que se sintió culpable por besarme, pero lo hizo, y si lo hizo es porque sí le gusto.- Se abrazó a sí mismo y susurró con profundo deseo:- y sabiendo eso, ahora menos que nunca voy a rendirme. ¡Voy a seguir intentándolo hasta que el profesor Zira admita que me ama! Voy a tenerlo conmigo. Me abrazará, y me besará... nos tocaremos hasta rodar por el suelo, nos desnudaremos y...
-¡Bueno, basta, basta de detalles cochinos que no pedí! Cerdo calenturiento...
-Ah, ¿y ahora vas a decirme que con Gabriel se dieron un simple pico y ya?- se burló Crowley pinchándolo para que le contara todo.- Vamos, suéltalo.
Beelzebub se sonrojó pero ya le había prometido que sería sincero, y de forma escueta que pretendía tapar su vergüenza dijo:- él me provocó. Vino aquí a pedirme perdón por haberme gritado en la dirección la otra vez...
-¿Y?- sus ojos relucían de interés por el jugoso chisme.
-Y nada... bueno... me besó contra la pared, y la verdad... yo le devolví el beso...
-¡Ese es mi Beelzy! ¿Y pasó algo más, algún manoseo extra?- exclamó Crowley aplaudiéndolo y riendo de lo lindo. El pelinegro no soportó tanta efusividad y finalizó su confesión a las prisas, sin tomar en cuenta lo fuerte que sonaría:
-El muy maldito se excitó y tuve que chupársela para que no saliera de aquí con un pepino gigante entre las piernas.- Crowley cesó de aplaudir y se quedó viéndolo sin pestañear, por espacio de varios segundos.- ¿Qué? ¿Qué diablos me miras así? ¡No me mires!- exigió avergonzado y lanzando la colilla de su cigarrillo al lavabo.- Dijiste que querías saber, ahora te aguantas. Me voy a buscar algunas papas de lata, tengo hambre.
-¡Ey! ¡No te escapes, Beelzebub!- reaccionó por fin su amigo, persiguiéndolo hasta el pasillo y tomándolo nuevamente del brazo.- Anda, no me vengas ahora con que eres tímido. ¡Tienes que contarme eso con mucho más detalle!
-¿Para qué?
-Necesito aprender del gran maestro Beelzebub a como tener a mi hombre a mis pies, tanto que me busque en el baño y se le ponga dura por mí- dijo, medio en broma medio en serio. Pero mucho más en serio que en broma: la idea de hacerle un oral a Zira se le antojó de lo más deliciosa, y quería experimentarla costara lo que costara.
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Soy tu Julieta 2
FanfictionCrowley y Beelzebub son dos universitarios revoltosos y poco afectos al estudio, amigos y compañeros al punto de que algunos los creen pareja. Pero nada más lejos de la verdad: por un lado, Crowley está perdidamente enamorado de su profesor de liter...
