Ansiedad y Celos (segunda parte)

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Zira no podía dormir ni concentrarse desde su terrible error en la oficina con Crowley. Lo había besado... ¡por todos los ángeles, lo había besado! Una espantosa transgresión que lo convertía en el peor de los pervertidos, un profesor acosando a su inocente alumno. Y tan luego al pobrecito Crowley, que tanto estaba sufriendo por amor...

"Soy lo peor, ¿cómo pude hacerle eso al chico?" se lamentó al entrar a la universidad aquel día, en que volvería a darle clase. "Debería pedirle perdón de rodillas, y si es necesario confesar mi delito al director. No puedo seguir adelante como si nada hubiera pasado, no puedo. Debo tomar la responsabilidad por mis espantosas acciones".

-Buenos días, alumnos...

-Buenos días, profesor Fell...

-¿Mh? ¿Crowley y Beelzebub no han llegado?- inquirió sorprendido al ver sus asientos vacíos. Hastur, el chico que se sentaba detrás de ellos, alzó la voz:

-Andan haciendo travesuras, profesor.

Todos rieron pero Zira ladeó la cabeza sin comprender, y el compañero de Hastur, Ligur, le aclaró mientras intentaba tapar una sonrisa:

-Es que los vieron juntos en el patio y pues suponemos que siguen ahí... haciendo quien sabe qué.

Zira trató de no parecer confundido, pero lo estaba. ¿Crowley y Beelzebub se habían reconciliado o algo así? ¿Habrían dejado de lado sus problemas, estarían saliendo juntos?

"No... no es que me afecte, claro, de hecho... sería lo mejor que salgan juntos. Tienen casi la misma edad, son buenos amigos..."

De golpe la puerta del aula se abrió y entraron los mencionados del brazo, sonriendo y disculpándose por la tardanza. Zira nunca regañaría a sus alumnos por un par de minutos de retraso, pero no pudo evitar mirarlos con fijeza. Se veían demasiado risueños, Beelzebub incluso se recostó contra el brazo del pelirrojo y le susurró algo al oído. Sin darse cuenta, comenzó a sentir un extraño calor en las mejillas.

"¿No están siendo demasiado atrevidos ahora que lo pienso? Es decir... Crowley lloró mucho por él, me alegra verlo bien, pero están en mi aula. No deberían ser tan cariñosos aquí".

-Ah, Crowley. ¿Tienes un minuto? Necesito ayuda para clasificar estas carpetas- pidió Zira al término de la clase, pero para su sorpresa el pelirrojo se disculpó y alegó tener cosas que hacer.

-Lo siento mucho, profesor Fell, pero ando con prisa... ¿no se enoja?

-No, no, tranquilo, ¿cómo me voy a enojar? Este... ¿todo bien?

-Sí, señor- dijo con una voz tal dulce como pozo de miel.- Gracias por preocuparse.

"No lo entiendo" se dijo Zira con angustia al verlo marcharse otra vez con Beelzebub, los dos parloteando como si nada malo hubiera pasado jamás entre ellos. "¿Por qué me siento así? Debería estar feliz por él... y en cambio... en cambio... ¿me estoy poniendo celoso?" se preguntó tapándose la boca con temor.

Soy tu Julieta 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora