14: Esos días

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—¿Que tanto piensas? —Pregunta un Jimin sentándose a su lado.

El castaño se encontraba sentado en uno de los pequeños muebles que yacían en el jardín mirando a un punto fijamente, perdido en que sabe que cosas.

Su mente estaba fuera de sí, había salido a distraerse un rato en aquella gran casa. Se aburría en gran manera, viniendo a su mente como había cambiado su vida últimamente. Ya eran dos meses de estar en aquella casa y su vida giró en gran manera. Antes su tiempo era limitado, ayudando a su abuela y yendo a la escuela, extrañaba a esos chiquillos.

Dónde residía como profesor últimamente le estaba costando adaptarse, pero poco a poco se estaba ganando el cariño de los pequeños, alegraban su día y esperaba en algún momento él tener sus propios y alegrarse el día viéndolos creces, porque sí, no quería sólo uno.

Estando en esa casa cuando no iba a la escuela era una tortura, su tiempo era más y no sabía en que gastarlo, Jimin era su única compañía y era el único que lo sacaba de ahí, agradecía eso; pero aún así, este era uno de esos días donde reflexiona que es lo que ocurre con su vida, como por ejemplo, pensar en aquella sensación que sentía ante la falta de presencia de ella.

Desde aquella noche, sólo la vio por momentos y de ahí salió de viaje unos días, los cuales no la ha visto y desea verla. Tenía aquella angustia y desesperación, quería correr hasta ella y tocarla, besarle y...  y ya no sabía que ocurría con él.

—Nada importante. —Contestó—. Sólo vaciar mi mente.

—Mi hermana ya regresó, está en su habitación.  —Jimin le dijo para captar su atención y sonrió al lograrlo y ver el rostro iluminado de él cuando volteó a verle.

Sólo duró unos segundos esa iluminación.

—Regresó bien, eso es bueno. 

Jimin bufó. ¿Eso era todo? ¿no correría hacia ella? 

Vamos, sí él lo ha visto inquieto y tratando de buscarle, llamar su atención. ¿Por qué se retenía?

—¿Y que esperas?

—Nada, ella posiblemente tenga razones para evitarme.

—Ella no te estaba evitando.

—Entonces... ¿por qué no me hablaba? ni siquiera se despidió al irse.

—Tae...  ella es así, debes acostumbrarte. —Apretó su hombro con una de sus manos—,  pero te apuesto que ella desea verte como tu también lo haces.

Nada quitaba con intentarlo, pero era consiente de que si iría no sabría que decir o como actuar. Ella lo intimidaba y quizás eso costaría que se fuera, pero...  quiere verle y eso sólo pasará si va dónde ella. 

Aunque había algo que lo atormentaba más y era que... ¿Qué pasará si siente algo por ella? ¿Ella le corresponderá? había rechazado al tipo ese, y por lo que sabe, ella no se abre en ese aspecto ¿quién dice que con él sí? 

Le aterraba enamorarse y no ser correspondido.

—¿Estás seguro? —Desvió su mirada—, tu hermana provoca muchas cosas en mí, Jimin, y no sé si podré controlarlas y no ser correspondido.

—Lo sé y eso no puedo asegurartelo, por eso, te tocará arriesgarte si lo deseas.

—¿Y si me arriesgo y ella no se abre? sé que hay algo que la retiene, pero...  

LilithDonde viven las historias. Descúbrelo ahora