Odiaba ser solo un espectador.
No podía ver como mis hermanos peleaban por sus vidas mientras yo me ocultaba entre las rocas de aquella húmeda cueva. Ni siquiera sabía por qué seguía confiando y escuchando a Ethan cuando me decía que no hiciera nada aun, que tenía que esperar, pero ¿Qué se suponía que debía esperar? ¿A que los mataran?
– Si sales ahora serás solo un blanco más al que matar. – Me había dicho por lo bajo. – Tus hermanos tienen más entrenamiento que tú, si los ayudas desde aquí, los strigois no sabrán qué o quién los está atacando, eso será de más ayuda. Confía en mí.
Quizás confiaba porque lo había visto mover la tierra y ayudar con su elemento tanto a mi hermana, a mi hermano, a Oriana e inclusive a Thom.
Nunca, en ningún momento, ni aunque estuviera cansado, lo vi bajar los brazos o dejar de ayudar a mis amigos o a mis hermanos.
Quizás esa fuera la única razón por la que aún seguía escuchándolo cada vez que me decía que no saliera a socorrer a mis hermanos, pero cuando el strigoi llamado Oleg agarró a Alek, no pude seguir conteniéndome.
– Shhhh… tranquilos. Quiero que todos bajen guardia y no planeen hacer algo estúpido o les juro que mato al moroi. – Esas fueron las palabras de Oleg.
Todas las personas se quedaron quietas, incluso Oriana, que había logrado ponerse de pie con sangre goteándole por la sien izquierda, se quedó paralizada mirando a su padre biológico y como este apretaba la cabeza de mi hermano con tanta fuerza que podía ver como Alek apretaba la mandíbula aguantando las ganas de gritar del dolor.
La imagen era tan clara frente a mí que hasta me llegaba su dolor. Quizás Alek y yo nunca tuvimos una relación ejemplar de hermanos, pero era innegable cuanto le quería. Él era mi hermano, en las buenas y en las malas, y yo haría lo que sea por él.
Aun me sentía con bastante fuerza, así que sin poder contenerme más, y aun en contra de la petición de Ethan de que me quedara en mi lugar, salí de donde me encontraba escondido y enfrenté al strigoi cara a cara.
Solo unos pocos metros se encontraban entre nosotros.
– Suéltalo. – Dije con la voz y la expresión dura.
– Mike no… – logró decir Alek antes de que le apretaran aún más fuerte la cabeza.
– Vaya… vaya… que tenemos aquí…
– ¿Qué haces aquí Mike? – Soltó Alma con la voz áspera.
– Parece que tenemos un voluntario a morir. – Dijo la otra strigoi.
– Déjalo libre. Tómame a mí si quieres, pero no le hagas nada. – Dije con la mirada fija en sus ojos inyectados en sangre.
– ¡No! – Me espetó Alma como si pudiera retenerme.
– Cállate. – Le ordenó el strigoi. – Tu hermano y yo estamos negociando. – Dijo y volvió a mirarme con una gran y fría sonrisa.
Aproveché el momento para hacer dos lazos que amarraron las manos del strigoi y comencé a separarlas de la cabeza de Alek.
Alma no tardó ni un segundo en unirse a mí y con la ayuda de su elemento; el fuego, el strigoi comenzó a ceder ante nuestra fuerza.
Luego apareció Ethan, quien se unió a nosotros para reducir al strigoi y liberar a Alek sin que sufriera ninguna quemadura por accidente.
Probablemente su esposa Verónica se habría metido de no ser porque Oriana y Thom ya se encontraban reduciéndola conjuntamente en el suelo.
Ethan le arrojó a Oriana una réplica exacta de una estaca grande y filosa hecha de piedra pero justo antes de que pudiéramos acabar con ambos strigois, sentí como unos brazos de una increíble fuerza me agarraban, luego a Alma, a Ethan, a Alek; quien se había liberado, a Oriana y finalmente, a Thom.
Cada uno de nosotros reducido por un strigoi diferente.
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Dragon's Line [El legado del Dragon]
Fiksyen PeminatDragon's Line (El legado del Dragón) cuenta la historia de los hijos de la reina Vasilisa Dragomir y su esposo, Christian Ozera. Si eres un fanático de Vampire Academy, o simplemente te gustan las historias de misterio, esta historia es para ti. Los...
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