XX - Alek

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Últimamente había estado evitando la compañía de la señorita perfección, mi hermana Alma porque sabía que inevitablemente ella intentaría hablar conmigo sobre mi relación con Mike, y todo aquel asunto con él, me tenía tan encabronado que no tenía ánimos de conversar al respecto con ella incluso si sabía que hablar del tema era inevitable.

Sin embargo, me había enterado sobre lo que había sucedido con Oriana y los exámenes fallidos. Imaginaba que ella debía estar muy triste de que la hicieran repetir todo el fin de curso otra vez, pero también no pude evitar pensar en mi hermana. 

Al día siguiente de la noticia, me dispuse a hablar con Alma después de la clase de entrenamiento moroi que teníamos a final del día.

Definitivamente no esperaba que tuviera que correr para alcanzarla. 

– Hey Alma. Espera. ¿A dónde vas tan apurada?

– Estaba buscando a Oriana. No la he visto en todo el día y es algo raro.

– ¿Le preguntaste a Thom?

– No. – Hizo una pausa. – Tampoco lo he visto a él.

– Seguramente están juntos

Ella asintió pero su mirada se veía algo ausente, como si no estuviera segura de lo que hablábamos o perdida en alguna parte de sus pensamientos.

– ¿Cómo está tomando la noticia?

– Mal. Por supuesto. Estoy segura de que Rose y Dimitri vendrán en unos días. Quizás mañana.

– ¿James también vendrá?

Ella meneó la cabeza y se encogió de hombros.

– James está trabajando en una academia, no creo que venga. Ya sabes cómo funcionan estas cosas.

– ¿Qué hay de Lissa y papá?

– No. No lo creo. ¿Por qué preguntas? – Ella me miró con el ceño fruncido.

– Solo para saber.

Ambos seguimos caminando durante un par de minutos en completo silencio.

– Oye, ¿Cómo van las cosas entre River y Zofia?

Vacilé.

– No estoy seguro. Creo que mal. – Fruncí un poco el ceño.

– ¿Quieres que hable con ella? 

– Es él, el que tiene el problema.

– Oh… Entonces, ¿Quieres que hable con él?

Reí.

– Como tú lo creas mejor. A mí ya no me habla.

Ella suspiró y negó con desaprobación.

– Ven. Acompáñame y arreglemos todo esto.

Camino a la habitación de River, fuimos interceptados por unos guardianes que nos avisaron que el toque de queda estaba a punto de comenzar y que no nos demoráramos demasiado tiempo en las habitaciones de los dhampir o tendrían que reportarnos a la oficina de la directora Kirova.

Cuando entramos al cuarto de River, su compañero nos avisó que él había salido pero que suponía que estaría de vuelta pronto.

Alma aprovecho la oportunidad para hablar con aquel dhampir pidiéndole que cuando River llegara, nos permitiera quedarnos solos un rato para conversar con él. Yo no tenía mucha relación con este dhampir, pero sabía que era una persona maja. Sin embargo, cuando acepto retirarse para dejarnos a solas, pensé que lo hacía más por el encanto que tenía Alma para convencer a las personas, que por el hecho de ser simplemente buena onda.

Dragon's Line [El legado del Dragon]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora