Era lunes otra vez.
Durante la noche no había podido dormir del todo bien. Aun tenía muchas cosas en mente y se sentía como si en verdad hubiera dormido unos pocos minutos. Pensé en dormir otro rato más y saltearme el desayuno, pero mi mente ya se había despertado, así que por más que lo intentara, sabia que no podría volver a conciliar el sueño.
Me dirigí primero a los alimentadores, y luego al comedor para desayunar.
Cuando entré al comedor vi a Oriana junto a Thom sentados en la mesa en la que siempre nos sentábamos. Esperé ver a Max también, pero no estaba allí. Ni siquiera estaba en la mesa donde se juntaban sus amigos.
Me senté frente a Oriana y comencé a tomar mi desayuno cuando ella notó que Cylia Voda y Frances Tarus se acercaban a nosotros.
– Oh no. Espero que no vengan aquí.
Miré en la misma dirección que Oriana veía. Ambas chicas miraban en nuestra dirección con el rabillo de sus ojos, mientras conversaban animosamente y ahogaban una risa. Imaginé que seguramente, no venían hacia nosotras para desearnos una buena mañana.
Ninguna de las dos me agradaba. Eran ese tipo de moroi que disfrutan de cotillear y reírse a costas de otros. Varias veces tuvimos algunas discusiones con ambas cuando íbamos a preescolar, pero en los últimos años habían estado mas… maduras y habían dejado de fastidiar. Por lo que nuestro trato era simplemente cordial.
– Creo que si vienen aquí. – Dije.
– Si, yo también lo creo. Saben chicas, creo que mejor las dejo solas. Nos vemos luego Ori. – Thom besó a Oriana y luego se fue rápidamente a la misma mesa donde estaba mi hermano Alek.
Oriana y yo intentamos disimular la incomodidad pero ella no es buena disimulando su desagrado.
– Frances, Cylia… ¿Qué hacen aquí? – Preguntó ella con un tono que parecía estar diciendo “tu presencia me huele raro”.
– Al menos finge que te agradamos Belikov. – Espetó Cylia riendo y Frances se unió a ella.
– Solo veníamos a conversar un rato. ¿Cómo van los ataques epilépticos? ¿Has tenido alguno recientemente? – Se aventuró Frances y ambas ahogaron una risa. Oriana apretó los puños.
– ¿Qué quieren? – Intervine clavando mi mirada en ambas chicas antes de que Oriana se levantara para golpearlas. – Ya nos conocemos… – fingí una sonrisa. –… creo que podemos ir directamente al grano.
– ¿Qué te pasa? Solo estamos preguntando por cortesía. Nadie quiere ver a Oriana con un ataque otra vez. Menos estando tan cerca de la graduación. No la dejarían graduarse y eso seria una gran pena.
– Un gran desperdicio ciertamente. –agregó Frances.
– Como si les importara. –Murmuró Oriana.
– Oh claro que nos importa querida, por cierto. ¿Cómo esta Max? Usualmente esta aquí ¿No? – Frances me miró.
– ¡Frannie! – Le reprendió Cylia fingidamente a Frances. – ¿No te enteraste que el pobre tiene el corazón roto?
– ¡No me digas! ¿Por quien? La última vez que lo vi estaba fabulosamente.
– ¿Cuándo lo viste? – Le preguntó Cylia a Frances entablando una conversación entre ellas como si Oriana y yo no estuviéramos allí.
– El sábado. El mismo día de la fiesta. Estuvimos hablando en el parque un rato. Un largo y provechoso rato. Cuando acabamos estaba tan satisfecho y con una sonrisa tan grande que no cabía dentro de si.
– ¿Quieres decir que no estuvo en la fiesta? ¡Oh, pero que desconsiderado! Alma dio su discurso, que por cierto estuvo genial, querida. – Estaban tan concentradas hablando con esos tonos conciliadores tan fingidos que daba asco. Oriana y yo pusimos los ojos en blanco, pero no dijimos nada. Queríamos saber que tan lejos llegaban.
– Bueno Cylia, parece que en casa no lo tienen bien atendido. Pero yo me encargué de que se desahogara. Ahora esta mucho mejor. –Concluyó Frances llena de regocijo.
Me quedé dura.
No estaba segura de estar entendiendo bien. Miles de cosas comenzaron a pasar por mi cabeza y a la vez era como si tuviera la mente en blanco. No quería creer lo que estaba insinuando, quizás solo fuera eso, una insinuación para verme enojada, pero no podía saberlo. Mal o bien, ellas nunca mentían, podían exagerar ciertos hechos, pero nunca mentían.
Ahora fui yo la que apretó los puños intentando contenerme.
Me levanté de un salto con mi bandeja en mano. Necesitaba tener algo en mis manos o de lo contrario no sabia de lo que seria capaz.
– ¿Qué estas insinuando? ¿Qué Max no esta bien conmigo?
– Eso lo dijiste tu, no yo. Pero si. Los hombres tienen necesidades sabes…
Sentí como si me hubieran dado una bofetada.
– No sabes lo que estas diciendo. ¡Ten algo de respeto por ti misma!
– Lo tengo. Ahora le estoy enseñando a Max a respetar mi cuerpo y creo que lo disfru…
No pude evitarlo. No podía escucharlo, ni quería hacerlo. No podía creer que se hubiera degradado de esa manera. Me enojaba toda la situación. No podía creer que Max cayera tan bajo, y no podía creer que ella se dejara usar así.
Deje caer mi bandeja y salí tan rápido como pude de la cafetería.
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Dragon's Line [El legado del Dragon]
FanficDragon's Line (El legado del Dragón) cuenta la historia de los hijos de la reina Vasilisa Dragomir y su esposo, Christian Ozera. Si eres un fanático de Vampire Academy, o simplemente te gustan las historias de misterio, esta historia es para ti. Los...
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