XL - Stacy

305 14 0
                                        

La última vez que habíamos estado en La Corte, Alek había soltado la noticia de que Mike aún seguía con vida y yo supuse de antemano que el plan de mis hermanos seria localizarlo y restaurarlo, ni siquiera fue necesario que alguno me dijera lo que planeaban hacer, fue bastante obvio desde un principio.
Pero como dije, yo intente evitar el tema, por lo tanto no me involucré en ningún plan que ellos pudieran fraguar. De todas formas, aunque hubiese querido involucrarme y ayudarlos, no era buena con el espíritu, ni siquiera era buena con el fuego. Solo sería un problema que acarrear. Una carga.
¿Qué debía hacer?

Me encontraba en el edificio central encerrada en uno de los despachos esperando no ser buscada por nadie. Necesitaba este momento a solas para pensar. No es que no haya pasado mis últimos días sola, pero ahora sentía que lo necesitaba o entraría en un ataque de pánico. 
Allí. En ese preciso momento me pregunté: ¿Es así como serán mis vacaciones? 
¡Vaya vacaciones!
Luego recordé las palabras de Ethan.
Realmente confiaba en él. Quizás fuera porque sentía que era el único que me comprendía un poco más que el resto, y realmente sabía lo que él había querido decir con aquellas últimas palabras reflexivas, y tenía razón. Estaba cansada de estar en este estado depresivo. Era realmente agotador, aburrido y solitario, el problema era que no sabía cómo comenzar a salir de esta maraña de autocompasión en la que me había sumergido.
Necesitaba ayuda, pero era muy orgullosa como para pedirlo, y en estos últimos días había alejado a casi todos de mi lado, incluyendo a Mason.

Justo en ese momento, alguien llamó a la puerta.
– ¡Ocupado! – Solté sin pensar como si la sala fuese un baño.
Pero la sala no era un baño, así que quien estaba del otro lado abrió la puerta y entró.
Resultó que eran dos personas, lo supe por el sonido de sus pasos al acercarse al sillón donde me encontraba recostada. Ambos individuos se inclinaron sobre mi cabeza permitiéndome reconocerlos. Aunque debo decir que no fue una sorpresa.
Mason y Zofia.
– Los odio. – Solté sin más.
Vi como ambos ponían los ojos en blanco. Definitivamente Mason había pasado demasiado tiempo con Zofia. Ya se le habían pegado sus gestos.
– Levántate. – Dijo Mason.
– Tenemos que hablar. – Secundó Zofia.
Me incorporé en el asiento con un gran quejido y me quedé mirándolos parados frente a mí.
– ¿Qué sucede?
– Basta Stacy. Es suficiente. – Espetó Zofia y vi a Mason poniéndose tenso a su lado. – Estamos preocupados por ti. Nos has alejado, a ambos. Y ahora solo te pasas el tiempo deambulando sola como un fantasma por todos lados, y entiendo si estas enojada conmigo y si no quieres verme, pero ¿Mason? ¿En serio? Él siempre estuvo a tu lado. No es justo que lo alejes.
– ¿Mason no tiene boca para decir estas cosas él mismo? – Miré a Mason de reojo.
– Estas hablando conmigo ahora. – Dijo ella. – Necesito que te compongas. Necesito que seas esa chica que conocí. Ella era mi amiga y ahora la extraño. – Volví mi vista hacia Zofia y vi sus ojos tristes. – Se lo que te pasa. No es necesario que me cuentes o tener la habilidad de leer tu aura. Sé que estas así por Mike, y de nosotros tres, tú eres la única que puede hacer algo al respecto.  – Ella se agachó en cuclillas para mirarme a los ojos. – Por favor Stacy. Haz algo al respecto. Sálvalo. Restáuralo.
La miré completamente sorprendida, incluso Mason estaba sorprendido, y no era tanto por la petición, bueno, la petición era parte de la sorpresa, pero lo que realmente me sorprendió fue la manera que tuvo de pedírmelo. Ella sabía cuán importante eran mis hermanos para mí por algunas conversaciones que hemos tenido, y también sabia cuan cercana era a Mike, después de todo, cuando no había nadie en casa conmigo, siempre pude contar con él y con su compañía. A su lado, jamás me sentía sola, y sabía que, sin importar lo que pasara, él siempre iba a estar allí para mi si lo necesitaba. 
Sin embargo, su petición había resonado en mi cabeza como algo más personal que un acto desinteresado de recuperar a mi hermano. No negaba que seguramente ella quisiera ayudarme, pero también sentía que había algo más entre medio. Algo que evidentemente me había estado perdiendo. 
Hice un esfuerzo en poder ver su aura lo que vi en ella, confirmó lo que estaba pensando. Su aura tenía un destello dorado, reluciente como el oro blanco recubierto por destellos azules que le atribuían algo de dolor y tristeza a un sentimiento aún más fuerte. 
Zofia lo quería. Lo quería de verdad.
– Zofia, yo…
– Te ayudaremos. ¿Verdad, Mase? – Ella se giró brevemente para mirar a Mason y luego volvió a mirarme a mí. – Por favor…
– Tu… tú y él…
– Nada concreto.
– ¿Te gusta mi hermano? – Pregunté aun sorprendida.
Zofia asintió.
– Mierda. – Tomé aire y luego exhalé mientras mi mente daba vueltas. – No sé qué pueda hacer yo. No soy tan buena con el espíritu como para restaurar a alguien. Eso es muy complejo.
– Acepta quien eres y lo que puedes hacer. Dile a Vasilisa, ella te ayudará a entenderte con tu elemento, y verás como todo comienza a ser más sencillo para ti.
– Ethan… – Sonreí un poco.
– Mi nombre no lo dices con añoranza. – Me reprochó Mason rompiendo la tensión.
– Es que estoy cansada de verte. – Dije bromeando.
Él sonrió y tiró de mi mano para obligarme a ponerme de pie y así poder abrazarme.
– Gracias Mase. – Le dije al oído, luego me separé y miré a Zofia. – Y gracias también a ti, por no darte por vencida conmigo. Fuiste una excelente presionadora.
– Oye, tú también lo fuiste, y en unos días tendré que pagar el precio. Vendrán a mi ceremonia, ¿Verdad? – Ella nos miró a los dos.
– ¡Por supuesto! Es como ver a mi mejor amiga ser bautizada. Definitivamente no me lo perderé.
Me acerqué a ella para abrazarla también.
– Te eché de menos.
– Siempre estaremos para ti, Stace. – Dijo Mason.
– Lo sé, aunque… – Miré a Zofia con el ceño fruncido. – ¿En serio? ¿Mike? ¿Eso significa que te tendré de cuñada? – Hice una mueca de fingido desagrado.
– Primero tendríamos que atraparlo, ¿No crees? – Ella sonrió de lado.
– “Atrapa a mi novio no-muerto” es un título interesante. Mason, registra y patenta el título, podría ser una novela cómica. – Miré a Zofia. – Descuida, algo vamos a idear. Alek y Alma también deben estar pensando en algo. Tenemos dos opciones: o cooperamos con ellos, o les ponemos un espía y vamos por nuestra cuenta.
Los tres cruzamos una mirada reflexiva.
– Luego lo resolvemos. Ahora hay algo más que debes hacer. – Dijo Mase.
– ¿Qué cosa? – Pregunté completamente desentendida.
– Hablar con tus padres.
– Oh, Cierto. Tus padres te estaban buscando. – Agregó Zofia. – Aprovecha la oportunidad.
– Si, Stacy. Ya es hora de decir la verdad. – Coincidió Mason.
– Y nosotros estaremos aquí si nos necesitas.
Me quede mirándolos a ambos viéndome con sus ojos brillantes y sus grandes sonrisas brindándome toda la confianza. 
Ellos tenían razón. Era ahora o nunca.
Inhalé y Exhalé llena de nervios y luego abandoné la sala para ir en busca de mis padres.

Me acerqué a uno de los guardianes para preguntarle donde podía encontrarlos y muy amablemente él me guio hacia el despacho real.
Este lugar era donde mis padres venían a relajarse y donde pasaban gran parte del día, siempre y cuando no tuvieran que atender a alguna reunión con el comité de las doce familias u otros asuntos políticos que involucraran juntas y/o reuniones.
Entré a la gran suite con la sensación de estar retrocediendo el tiempo a aquellos días en los que buscaba a mis padres con el sentido de sentirme resguardada en sus brazos. Esos días en los que era tan solo una pequeña que apenas comenzaba a descubrir el mundo. Una mini versión de mí, frágil e insegura.
Lo primero que vi en cuanto entré fue el cabello negro de mi padre.
Al verme, él se acercó hacia mí y me estrechó en un fuerte y afectivo abrazo. 
– Al fin vienes. – Me dijo con su voz tranquilizadora. Luego se separó de mí. – Liss. – levantó la voz un poco llamando a mi mamá. – ¿Cómo estas, enana? – Preguntó sonando más animado de lo que en verdad se sentía. Pero lo ocultaba bien, lástima que no puedes engañar al aura.
– Bien. – Dije yo incómodamente.
– ¿Qué pasa? – Preguntó él frunciendo ligeramente el ceño.
– Tengo que hablar contigo y con mamá.
– De acuerdo…
Papá y yo nos acercamos hacia el sofá y en cuanto nos sentamos apareció mamá con una sonrisa casi invisible. No necesité mi auravision para ver la tristeza que arrastraba consigo. Eso me llevó a preguntarme si habría dejado de tomar los antidepresivos quizás con la intención de buscar a Mike y restaurarlo.
Sinceramente, esperaba que no.
– Stacy. – Dijo ella con dulzura, luego pareció notar las expresiones de ambos, pues su semblante mostro desconcierto. – ¿Qué sucede?
–Stacy tiene algo que decirnos. – Le dijo mi padre acercándose a ella y tomando su mano.

Yo me levanté del sofá y les hice una seña para que se sentaran juntos. Ellos parecían bastante sorprendidos y curiosos por lo que yo tuviera para decir. Tuve que volver a inhalar y exhalar profundamente para alejar los nervios y el miedo. Entonces me dije a mi misma:
“Es ahora o nunca”

Dragon's Line [El legado del Dragon]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora