capitulo 15: Sin ella

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Aqui tienen el siguiente cap! NO lean este cap, si no leyeron el anterior! =D Graaaaaaaacias a todos por comentar, votar aiis... que feliz me haceís cada día, ahora que las cosas pintan regularcillo!

Besiiiitos a todos! Mañana os subo un nuevo cap! jijiji Aviso.. es muy triste el capi de mañana :( jop!

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Había pasado un semana desde que salí corriendo de casa de mis vecinos. Todos los días me llamaba mi padre, Jaime, lucia, y Lara. A veces dejaba el móvil sonar, otras cortaba la llamada y otras simplemente apagaba el teléfono.

Sentía que ya no merecía la pena vivir, que lo había perdido todo, había perdido a mi esposa, a mis hijas  y estaba suspendido de empleo y sueldo.

Reserve habitación en un hostal de mala muerte, no dormía solo, en ocasiones las cucarachas me acompañaban, no quería gastar mucho dinero en mi exilio. No comía mucho, bebía lo que me exigía el cuerpo y dormía muy poco; Quería morirme, no quería vivir sin ella.

No dejaba de hacerla daño primero con lo de mi secretaria, que aunque no la engañe pude a ver evitado que pasara eso, volviendo pronto a casa, porque total, ella tenía razón con el trabajo, te utilizan mientras les haces falta, para luego echarte cuando les de la gana.

Decidí alejarme de ella, irme de allí, solo sin nada, ni nadie. Si estaba allí con ella la haría daño, así que me aleje.

Paseaba por un parque, al que siempre iba cuando era pequeño. Recordaba cuando iba con mis padres, o cuando mi madre me traía y me empujaba en el columpio. Eran demasiados momentos felices los que había vivido en aquel parque, no pude evitar llorar, así que me coloque las gafas de sol, para evitar que la gente me viera.

El siguiente parque al que fui, fue donde hacia botellón con mis amigos, y me ligaba a todas las chicas del barrio. Reí al recordar lo mujeriego que era, chica que me gustaba chica que caía. Y ahora.. Solo hay que mirarme, roto por dentro, enamorado hasta las trancas de una mujer, de una preciosa mujer que ha cambiado mi vida de arriba abajo, y sin la cual no puedo vivir.

Me senté en el banco donde siempre quedaba con mis amigos, Esteban mi vecino, Jaime mi mejor amigo, el bastardo de Félix, etc etc etc. 

Empecé a jugar con mi alianza, recordando cada momento vivido con Lara, el día que la conocí, el día que se puso aquel vestido rojo en mi fiesta de cumpleaños, el día que nos declaramos en el baño, su primera vez, cuando la pedí matrimonio, cuando me dijo que estaba embarazada, cuando nos dijeron que eran dos niñas, mis preciosas niñas, que me habían robado el corazón igual que su madre.

A lo lejos vi a Jaime, que miraba para todos los lados, ¿Me estaría buscando?. No iba  quedarme ahí, arriesgándome a que me viera, no quería que nadie supiera donde me encontraba, no quería volver, no quería volver a hacer daño a mi princesa, así tuviera que vivir solo el resto de mi vida, muriéndome por dentro por estar lejos de ella. Con disimulo me fui de allí.

Estaba en el hostal, cambiando los canales de la televisión, aunque realmente no la veía, pensaba una y otra vez en mi princesa; Absorto en mis pensamientos, recibí un mensaje al móvil.

" Raúl maldita sea, coge el teléfono. Tenemos que hablar, no puedes irte así, no puedes abandonarme. Las niñas preguntan por ti, te echan de menos y lo primero que hacen al llegar a casa es buscarte... Aunque solo sea por ellas vuelve... Te echo de menos bebe."

Leí el mensaje una y otra vez, las niñas me echaban de menos, ella me echaba de menos. Pero no iba a volver; Volver significaba tenerla cerca y no poder besarla, significaba tenerla cerca y no poder abrazarla.

No estaba seguro de si contestarla o no. Al final decidí no hacerlo, pues.. quizás diciéndola que no iba a volver la haría más daño.

Decidí apuntarme al gimnasio que había enfrente del hostal, por lo menos así, podría soltar de alguna forma la rabia que sentía cada día que pasaba lejos de ella. Al llegar allí pregunte por el precio, me pareció razonable, así que me apunte y empecé ese mismo día a ejercitarme. Cuando llegue al hostal no tenía hambre, por lo que ni cene.

-¿Cuál es tu historia?.- Me pregunto uno de los que entrenaban en el gimnasio.

-¿Perdón?.-Dije sin entender nada.

-Pregunto que cual es tu historia, digo.. todo el mundo que entra aquí y se tira tanto tiempo como tú y como yo aquí entrenando su cuerpo, una de dos, o ama su cuerpo, o busca evadirse de algo.

-Más bien lo segundo...- Dije amargamente.

-Oh..Pues bienvenido. Mi nombre es Mario.- Dijo Mario presentándose.

-Raúl. Encantado.- Dije volviendo a concentrarme en mis ejercicios.

-¿Vives por aquí cerca?.- Me preguntó Mario.

-Sí. En el hostal de enfrente.- Le conteste.

-Oh...- Contestó el sorprendido.

Ya iban dos semanas sin Lara; Ella no paraba de llamarme, de escribirme mensajes, de decirme que volviera, pero yo nunca contestaba, aunque cada día me costaba más hacerlo. Leía cada uno de sus mensajes, sobre todo en los que me decía te quiero, otros a veces eran insultándome, diciéndome cosas feas; Pero entendía que me las dijera, al fin y al cabo me había ido y no daba señales de vida.

¿Volvería a verla algún día? ¿Y si iba al colegió de mis niñas, y desde lejos las veía?. Me tumbe en la cama pensando en eso, me apetecía mucho verlas, sin que me vieran claro...Me dormí pensando en cómo hacerlo, en como verlas sin que me vieran. 

El mejor regaloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora