Capitulo 8: Nuestros padres.

12.6K 562 36
                                        

************

Hola a todos! Siento el retraso... =) Iba a subir al medio dia y me ha sido imposible >=[ El aparcar en madrid es un asco >=| aggg

Bueno, el capi de hoy se lo dedico a Annie por que la dije que iba a subir el cap al medio dia y e faltado a mi palabra =( asique para ti guapa! =D

Bueno... os doy una noticia.. apartir de este capi habrá acercamiento de estos dos... El siguiente a esta meeeeeeeeeee encanta! :D Este también, pero el siguiente aisss =)

Espero que os guuuuuuuuste! :D

*************

Mes y pico sin estar juntos. Cero comunicación y como era de esperar, las niñas notaban que las cosas entre nosotros no iban bien.

Hoy teníamos que ir a casa de nuestros padres, que desconocían nuestra situación, apenas cuatro personas lo sabían. Nadie iba a fingir algo que no era, estábamos separados, no había ninguna relación entre nosotros. 

Llegamos a casa de nuestros padres, baje a Ainhoa del coche mientras Raúl bajaba a Marta, ellas nos miraban algo tristes por el incomodo silencio que había mientras las bajábamos.

Al llegar a casa, nuestras caras debían de ser un poema, por que las sonrisas de nuestros padres se esfumaron.

-Chicos, ¿pasa algo?.-  Pregunto Daniel al tiempo que cogía a Ainhoa.

-No.- Respondí sin mirarles a los ojos.

Nos sentamos cada uno en un sofá, lo más alejados posible. Sentía que me miraba de vez en cuando, y yo a él le miraba cuando no se daba cuenta. Mi madre hacia la cocina mientras Daniel jugaba con las pequeñas. Harta del incoo silencio del salón, me fui a la cocina a ayudar a mi madre.

-Hola mami. ¿Te ayudo en algo.?- la pregunte aprontando estar bien.

-Claro hija. Pélame unas patatas anda, y de paso me cuentas que te pasa. Y no me mires así, te conozco muy bien.- me dijo mi madre.

P.O.V Lucia

Sabía que algo pasaba, Raúl y Lara tenían rostros tristes, sus ojos no tenían ese brillo que siempre contenía su mirada, tampoco había rastro alguno de felicidad.

-Venga hija, quizás pueda ayudarte.- Dije sentándome en la mesa de la cocina.

-No mami... Nadie puede ayudarme.- dijo mi hija mirando hacia otro lado.

-Te vendrá bien desahogarte mi niña. Confía en mami.- dije sabiendo que si la decía eso me lo diría.

-Raúl y yo no... No estamos juntos.- dijo con apenas un hilo de voz.

-No me digas eso mi niña, ¿qué ha pasado?.- pregunte mientras sentía una gran tristeza por lo que me acababa de decir.

-Me engaño con su secretaria mami...- dijo miradme a los ojos con lagrimas, mientras yo sentía rabia por dentro. Esto era lo peor que podía haberle pasado a mi hija.

El mejor regaloDonde viven las historias. Descúbrelo ahora