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Hola a todos! Aqui os traigo un nuevo cap! Espero que os guste! Aqui sabreis si realmente Raul engaño a Lara o no! :D espero que os guste
Como siempre espero vuestros comentarios y vuestros votos! Deciros que.. de momento la reconciliación tardara en llegar.... =S jejejeje prometo no ser muy mala!
ESPERO QUE OS GUSTE!
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P.O.V Lara
Después de salir corriendo Raúl sin pensárselo salió corriendo detrás de mí. De camino a casa nadie dijo nada, solo se oía nuestros sollozos. Mi infancia había vuelto a mí, esta vez para perder a mi marido. Confiaba en él, no al cien por cien, debido a los últimos acontecimientos, pero.. esto había terminado por destrozarme.
Una y mil veces intento explicarme lo que había pasado pero sonaba surrealista; No creía ninguna de sus palabras, ni tan siquiera quería escucharle, y sabía que su llanto se debía a que le había descubierto, y eso significaba que me perdía, me perdía para siempre.
Desde aquello nuestra relación fue nula, hablando única y exclusivamente de lo necesario sobre nuestras hijas, que sentía que tarde o temprano se iban a dar cuenta de lo que pasaba en casa. Yo pasaba gran parte del día después del trabajo en el sofá, o en mi cama, en una total y absoluta depresión, pensando que era lo que había hecho para que mi vida fuera un fracaso emocional, desde mi padre hasta mi marido.
Estaba en mi cama, cuando Raúl subió del sótano, sudoroso, para darse una ducha en nuestro baño. Le miraba a través del espejo de nuestro armario, salir del baño con una simple toalla, y el torso totalmente desnudo y mojado por la ducha. Seguía sintiendo ese inmenso amor por él, seguía sintiendo ese deseo de tirarme a su cuello cada vez que salía del baño así.. pero no podía ser, me había engañado con su secretaría, rompiendo en mil pedazos mi corazón, que ya había sufrido un dolor parecido, tras el abandono de mi padre.
Raúl entro al baño y salió ya totalmente vestido con su pijama. Su rostro era el de una persona infeliz, rota por dentro, sin ganas de vivir. Desde aquello se había refugiado en el sótano, donde pasaba horas y horas entrenando sus músculos, los cuales cada vez se veían más definidos, provocando que mi deseo hacía el no solo no cesaba, si no que aumentaba cada vez más. Se tumbo a mi lado, dándome la espalda, soltando un sonoro suspiro provocado por la situación.
Flashback...
Estuvimos tres días intentando dormir separados, el primer día fui yo quien se fue a dormir a la habitación de las niñas, sin mucho éxito, porque no dormí nada; Al siguiente día, Raúl fue quien intento dormir en el sótano, sin éxito, porque al día siguiente le vi con cara de no haber dormido nada al igual que yo, por segunda vez consecutiva, y el tercero tras un intento loco de dormir separados, nos encontramos en el pasillo con nuestras respectivas almohadas.
-¿Tú tampoco puedes dormir?.- Dije rompiendo el tenso silencio que vivíamos en el pasillo.
-No.. sabes que me cuesta dormir sin ti..- Dijo el bajando la cabeza.
-Eso debías habértelo pensando antes de engañarme.- Dije entrando a mi habitación.
-No te he engañado, te lo he explicado mil veces princesa..- Dijo casi en susurros.
-Y yo no te creo nada. Pero sabes que no me apetece ni discutir contigo, solo a cuéstate aquí y durmamos, ¿No hace falta que te recuerde que quiero que me vuelvas a tocar no?.- Dije con un tono de voz que le hizo daño.-
-No.. no hace falta.- Dijo con la voz triste y rota.
Fin Flashback...
Termine de recordar aquel día. Aunque dormía a su lado, seguía tardando en quedarme dormida, pues me faltaban sus firmes brazos abrazándome, como siempre hacía. Suspire y cerré los ojos intentando dormir.
Estaba siendo el mes de Enero más largo de mi vida.
P.O.V Raúl
Un mes, un maldito mes llevaba sin estar con ella de forma sentimental. Físicamente dormía con ella tras haber llegado ambos a la conclusión de que no podíamos dormir el uno sin el otro.
Estaba tumbado al lado de ella, dándola la espalda, esperando a que se durmiera para verla dormir como todas las noches hacía. Me costaba dormir sin poderla abrazar, y mi conciencia me gritaba todos los días que debían a ver despedido a Silvia desde el primer día que empujo a mi esposa.
Flashback...
Estaba sentado en mi despacho, ya recogiendo todos mis informes sobre mis empleados para irme a casa, cuando apareció Silvia por la puerta, dejando esta entrecerrada.
-Silvia me voy a casa ¿Que quieres? Lo que sea tiene que esperar hasta mañana, mi mujer me está esperando.- Dije levantándome de la silla.
-Sabes...- Dijo pasando su dedo por mi escritorio.- No se que le ves a esa... es tan simple.-
-Fácil, es la mujer de mi vida, la mujer más hermosa, y la mujer con la que he decidido pasar el resto de mis días.- Dije mientras cogía mi móvil y lo metía en mi pantalón.
-Yo te puedo dar mucho más.- Dijo provocando que la mirara riéndome, << otra zorra más que se cree mejor que mi princesa, pensé >>. Momento que aprovechó para abrir su camisa haciendo que todos los botones saltaran de su blusa.
-Tapate, Silvia, enserio que no me interesas, ni aunque te desnudaras.- Dije mirando hacia otro lado mientras ponía mis manos evitando verla.
Ella cogió mis manos y las puso en sus pechos, justo en ese maldito instante las puertas de mi despacho se abrieron, para dejar pasar a mi preciosa esposa, vestida con un sexy conjunto interior y un abrigo nada más.
Mientras veía como su cara de desfiguraba de puro dolor y caía de rodillas al suelo, llorando, corría yo hacía ella intentando explicarla todo... sin éxito.
Fin Flashback...
Entre sollozos recordé aquel maldito día en el que herí los sentimientos de Lara, y mande a la mierda a la mujer de mi vida, por ser un maldito gilipollas que no puso distancia desde el principio, porque nunca me había gustado ser el jefe cruel que desprecia a su secretaría y ahora me arrepentía de ello.
Me refugie en mi sótano, haciendo ejercicio hasta que los músculos me dolían más que mi corazón, que en realidad no se encontraba conmigo, si no con Lara.
Desde entonces, solo me habla para algo necesario y exclusivamente de las niñas; Las cuales creo que empiezan a darse cuenta de que algo no va bien, por más intentos que hacemos de que no sufran.
Me di la vuelta, eran las tres de la mañana, y Lara ya dormía profundamente. Me dedique a observarla, como todas las noches hacía, pues era el único momento en el que podía observarla sin ver su mirada de odio y decepción hacía mi.
Aspirando su perfume, ese que desde siempre me hacía evadirme de los problemas, pero que ahora era un motivo más para odiarme a mí mismo por haberla perdido. Yo no la había engañado, pero entendía que ella no lo creyera, entendía que me odiara y que no quisiera estar conmigo.
Poco a poco fui quedándome dormido, mientras me embriagaba de su perfume... tan cerca y tan lejos de ella...
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El mejor regalo
Romantizm¡¡¡ Obra registrada en Safe Creative !!! Todos los derechos reservados codigo 1301174375680 PROHIBIDA SU COPIA, CAMBIO DE NOMBRES O CUALQUIER TIPO DE PLAGIO Segundo libro de la historia Sentimientos Encontrados. El mejor regalo, la segunda parte de...
