Kanako

66 17 4
                                    


Fue mi tía por mi, llevaba a Tomoe de la mano jugando con un pequeño auto.

Me dijo sin esperar que pronto nacería nuestra hermana, así que mamá estaba en el hospital, y papá claro con ella, con todo listo para el bebé

Todo el camino estuve inquieto, sólo recordaba cuando Tomoe nació, pensé en la promesa de mamá de volver aquella vez..
Y pensé que esta vez no me lo prometió, esta vez no la vi antes de irse, no pude verla.

Y recordé que ella estaba asustada, lo note aquella vez y me lo había dicho hace unos días, le dije que sólo nos esperaban días felices, y ella lo repitió, como si de una promesa se tratará, y ahora sólo podía imaginarla sola, asustada

Llegamos a casa, Tomoe corrió al refrigerador.

Mi tía se acercó a mi, que estaba sentado en la mesa, puso su mano en mi frente, su mirada era sería, tomó mi mano y volvió a sonreír

“Todo esta bien Sou, ella esta bien, no es como aquella vez, ella se fue muy tranquila, no debes temer, eso ya paso”

Dijo eso con calma, con suavidad, como sólo ella podía hacerlo, entonces le creí, mis miedos se los llevo.
Claro que todo estaba bien, porque si no fuera así, me lo diría, le creo.

Entonces aunque estaba nervioso, deje de asustarme, fui a jugar un poco con Tomoe.

Me dijo lo emocionado que estaba por la llegada de...

Hizo una pausa y tapó su boca riendo, después se burló de mi, diciendo que yo no sabía cómo se llamaba, le dije que el tampoco pero me corrigió, dijo que lo sabia, que había escuchado a mamá hablar de ello.

Tene un nombre bonito ”

Quise atacarlo con cosquillas para que me lo dijera, pero resistí

“Quiero que llegue ¡Ya!”

¿Vas a jugar con con ella?

“Si, le prestare esto, y eso, y eso, con los tuyos se aburrida”

Si así es...

No se que tanto entienda Tomeo sobre tener un hermano, es muy pequeño, sólo le hemos dicho que tendrá con quien jugar, pero eso no es algo que necesite, aún así está feliz, me alegra saber que no está celoso aún, han cuidado mucho que no se sienta sólo para evitar los celos.

Así que mi tía nos cuido, hubo algunas llamadas de papá pero ninguna fue para mi, sólo hablo con mi Tía que con cada llamada se veía feliz.

Tomoe se impaciento bastante en la tarde, esta acostumbrado a ver a mamá o papá, mi tía lo distrajo un poco con algo para colorear, pero no dejaba de preguntar por mamá, cuando me preguntó cuando volvería no supe que contestar.

Tuvimos que cenar sin más noticias.

Le pedí a mi tía hablar al menos con papá a escondidas para que Tomoe no lo notará, hizo una mueca, y después dijo que papá estaba muy nervioso, y ahora estaba totalmente apoyando a mamá en el parto, que debíamos ser pacientes.

Me sentí excluido, y mientras Tomoe lavaba sus dientes dije sin pensar “se ha olvidado de nosotros”

Ella de inmediato me miró, de nuevo puso su mano en mi frente y sonrió, dijo que “no, no hay manera, en cada llamada pregunta por ustedes, pero no quiere ponerlos nerviosos, el quería que fuera para ustedes como cualquier día, no deben mortificarse, estas cosas son así, pero tu mamá y papá saben que son muy buenos niños, que se han portado muy bien”

Me dio un beso en la frente, y me mando a dormir, prometiendo que le diría a papá que le extrañamos, yo no quería eso, pero me hizo sentir mejor, así al menos sabrían que los esperamos.

A media noche escuche un ruido, no pude evitar despertarme, pero no quería levantarme tenía miedo.

De pronto entro Tomoe, tratando de subir a mi cama, tratando de despertarme.

Entonces medio me levante, el estaba extraño, dijo que alguien había entrado a casa justo cuando otro sonido se escuchó, me puse de pie con Tomoe siguiéndome.

Pronto vi la luz del cuarto de nuestros padres prendida mientras voces salían.

Tomoe sostenía mi brazo, cuchicheo.

No tomó mucho ver que eran ellos

Mamá recostada en la cama, y papá justo a su lado, mi tía de pie, alegre.

Tomoe salio corriendo de mi espalda y fue hasta allá, abrazo a papá casi llorando, me quede ahí unos segundos, avance despacio, sabía que debía hacerlo.

Mamá me sonrió, estaba sonrojada, y se notaba exhausta, pero aún así me sonrió, esa sonrisa tan bonita, tan aliviada, lo logró, de nuevo.

Estaba cargando al bebé, Tomoe fue subido a la cama por el otro lado, intentando mirarlo, mamá acarició su cabello, y luego tras soltarlo busco mi mano.

La acarició, casi estaba llorando.

Papá me tomo por los hombros, para que viera al bebé.

Entonces lo hice, Tomoe estaba a punto de tocar su rostro, fascinado.

Yo la mire, era tan pequeña como lo fue Tomoe, tenía las mejillas sonrojadas y movía su boquita como si estuviera comiendo.

Tenía los ojos cerrados, y sus pestañas, sus manitas en puños.

—Ella es Kanako

Dijo mi mamá dulcemente, de nuevo sonriendo.

Tomoe empezó a repetir su nombre, diciendo una y otra vez que lo sabia.

Yo no dije mucho, sólo repetí una vez su nombre

—Kanako



Así, ahora hay alguien más en casa.



Nuestra hermana.
La pequeña Kanako.

Toda una vidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora