Plann
La tensión que se acumulaba en Mean tan repentinamente incluso cuando estaba abrazado a mi, viendo lo bien que quedaban esas prendas que escogí como un conjunto que podamos llevar ahora que somos oficialmente novios, me ha hecho sentirme confuso, incomodo, más al ver la razón aparecer no mucho después, encontrándome con Mean moviéndose de forma que con su cuerpo cubriéndome me protege.
— Mean que curioso verte un sábado fuera de casa —me muevo, parando a un lado de mi novio —y veo que vienes acompañado. Ni más ni menos que por el mirón que nos pillo en pleno acto. ¿Disfrutabas viéndolo?
— Sunan vale ya —miro a Mean, a quien hasta la voz le ha cambiado —deja en paz a mi novio si no te importa. Estamos teniendo un buen día y no voy a permitir que tu lo estropees. No te aferres a lo que tu y yo tuvimos porque para mi no significa nada. Es pasado y así seguirá siéndolo siempre.
Caminando junto a Mean hacia los probadores de vuelta, su ex novio nos corta el paso, frunciendo el ceño cuando se atreve a tocarle.
— Has tocado a mi novio —me da igual la diferencia física entre los dos, no dudo en enfrentarme a él —solo yo toco a mi novio. Una rata como tu no se merece ni respirar cerca de Mean.
— ¿Una rata como yo? —vuelvo a empujarle cuando me da en el hombro —aquí la única rata que hay eres tu niñato. Que tienes que invadir lo que no debes y adueñarte de lo que nunca será tuyo. ¿O es que ya te has abierto de piernas para Mean? ¿Ha sido a contigo dándole la espalda? Así nunca le ha gustado la verdad pero quizá sea mejor así no ve tu horrenda cara.
Apretando más si es posible mi mano ahora en puño, y sin arrepentirme ni ahora después, lo estampo en su cara, viendo como su cuerpo caer contra uno de los probadores, provocando un caos enorme al toparse con una chica cambiándose de ropa, y por su novio que al igual que yo no duda en proteger lo que quiere.
— Si piensas de verdad que vas a ganar esta guerra la llevas clara Sunan —tiro de Mean hacia el probador más lejano —Mean Phiravich es mi novio y así va a serlo siempre.
Cerrando la cortina del probador una vez dentro no dudo en aceptar los labios de MI novio sobre los míos, abrazándole con mis piernas a su cintura, profundizando esta vez yo el beso, uniendo mi lengua a la suya, dejando mis manos en su cuello, sintiendo el calor que transmite la victoria a todo mi ser, sonriendo contra sus labios, mirando sus preciosos ojos que también me miran.
— No soy de los que se rinden sin luchar.
— Eres una fierecilla —intento bajar al suelo pero me retiene —me muero de ganas por hacerte mio aquí mismo pero ya hemos montado mucho escándalo por hoy.
— Ya soy tuyo Mean y solo llevamos casi un día pero es así —la sonrisa que en su rostro aparece me encanta —siempre podemos casarnos.
— Estás loco.
Su risa no hace más que contagiarme, riendo los dos aún en el probador, con mis piernas todavía abrazando su cintura, mis labios de nuevo siendo atrapados por los suyos, ahogando un gemido en el momento en que su mano se cuela en mi pantalón, separándonos rápidamente cuando una voz femenina se escucha al otro lado pidiéndonos salir.
— Abonarán sus compras y se irán de esta tienda —nos dice la dependienta —no toleramos esa clase de enfrentamientos aquí ni por su parte ni por la del acosador ese que también ha formado parte en dicha disputa. Cojan lo que van a comprar, pasen por caja y espero que una vez salgan de aquí si quieren volver sea siendo más maduros. No son niños para pelear como tal.
Mirando a Mean cuando la dependienta se aleja, volvemos al probador, quitándonos la ropa que llevamos puesta, poniéndonos la nuestra propia, compartiendo más besos antes de salir, finalmente yéndonos con nuestra compra y una disculpa que dejo por haber incomodado a la dependienta.
— No me arrepiento señora de defender a mi novio pero igual me disculpo por haber armado cierto jaleo —me inclino en una reverencia —no prive a mi novio la entrada a la tienda por culpa de ese otro idiota.
— Su novio puede venir cuando quiera —habla tan cortante —usted ya veremos.
Salimos de la tienda restándole importancia a esas últimas palabras dichas por esa mujer, deteniéndonos junto a las escaleras mecánicas que unen esta planta con la de arriba, la dedicada a ese cine que Mean nunca ha pisado.
— ¿Subimos?
— Subimos pero antes quiero dejar las bolsas en el coche —deja varios billetes en mis manos —elige la que quieras ver y compra palomitas y bebida para los dos.
Sonriendo ante el beso que deja en mis labios antes de alejarse subo por las escaleras, sin perder en ningún momento la sonrisa, ni cuando compro dos entradas para la película que más curiosa y adecuada me parece, parando en la cola para las palomitas mientras espero a Mean, viendo en la hora marcada en mi móvil que aún quedan diez minutos, haciendo lo mismo cada rato, según avanzo, incluso cuando queda uno solo para mi turno, tensándome porque tanto tarde cuando ya hace un rato que debería estar aquí.
— Señor —miro al chico frente a mi —¿palomitas y refresco individual?
Negando dejo a los siguientes pasar, dejando caer mis entradas, corriendo lo más rápido que puedo hacia el parking, teniendo que usar las escaleras al ver lo lento que es el ascensor, patinando por un momento cuando entro en el parking.
— ¿Dónde había aparcado?
El parking es tan grande y haber olvidado donde ha dejado el coche no ayuda tampoco, alejándome lo más rápido posible, buscando entre todas las áreas donde pueda estar su coche.
Un escalofrío recorre cada parte de mi, aumentando con cada paso que doy.
Deteniéndome después de eternos minutos buscando, saco mi móvil, llamándole, sintiéndome de pronto un idiota por no haber pensado antes en esto. Da señal, débil pero la da.
En pleno silencio no tardo en escuchar el tono que tiene su móvil, esa melodía que ya he escuchado en alguna ocasión. Corriendo hacia donde suena espero, deseo más bien, encontrarme con Mean en buenas condiciones, tan solo retrasándose por no haber recordado donde ha dejado el coche como me ha pasado a mi.
Reduciendo la velocidad de mis pasos, escuchando aún esa melodía y pequeños gemidos, me acerco lentamente, tensándome al ver pequeñas gotas de sangre en el suelo.
Mis ojos no tardan en humedecerse al verle, tirado en el suelo, con su mano sobre una herida demasiado grande en su abdomen, sus ojos cerrados. Arrodillándome a su lado, sobre su sangre, presiono, llamando con mi mano temblando a emergencias.
— Mean por favor aguanta —un nudo se forma en mi garganta —no debí dejarte ir solo.
A través de mi teléfono, en pocos minutos, una voz se escucha al otro lado, interrumpiéndola con la mia propia, hablando rápidamente con esa mujer a quien le explico todo cuanto pasa, agradecido porque una ambulancia se haga presente rápidamente aquí, llevando de urgencia a Mean, conmigo a su lado apretando su mano en todo momento, rogando porque sobreviva y no le pierda tan pronto por culpa claramente de ese imbécil de Sunan.
YOU ARE READING
Cuando nadie ve
FanfictionMean es una persona con un caracter dificil y lo hará notar cuando conozca a Plann, hijo de un amigo de su padre, quien no tendrá en problema en retarle siempre que tenga oportunidad, sacandole de quicio pero abriendole los ojos. Cuando nadie ve, es...
