Diez años después.
—Johnny está embarazado.
Haechan no recuerda haber visto jamás una mirada tan orgullosa como la que se planta en los ojos de Mark en ese preciso momento. Haechan alza su copa, Mark le sigue y las hacen sonar, un sonido agudo que persiste en el ambiente unos segundos. El alfa sonríe, llevando la copa de vino a sus labios.
—¿Cómo está él?—pregunta el omega, sosteniendo la mano que Mark descansaba sobre la mesa de vidrio.
—Hermoso, sano y feliz— responde con simpleza, acariciando suavemente sus nudillos.
Haechan sonrió y ambos guardaron silencio, sin soltar sus manos. La habitación es una fiesta de aromas suaves, poco queda ya del aroma natural a sandía de Mark o la dulce fragancia a caramelo del omega. Ambos huelen a manada, a familia, tan diferentes entre ambos que no había forma alguna de que alguien pensara que formaban parte de la misma familia. Una familia demasiado rara, formada por tres grandes manadas a lo largo de todo el mundo.
—Taeyong-hyung le acompañó a la visita con su obstetra— comentó el alfa, soltando su mano y dejando la copa sobre la mesa, buscando algo entre su ropa. Luego sacó su billetera y mostró con orgullo una pequeña impresión de ecografía—. Nos ha dicho que están creciendo sanos, pero que son mucho más grandes que un feto normal— Mark rió, mirando con cariño la foto—. Si llegan a término, quizán sean grandes cachorros de tres kilos, quizás más.
Johnny era uno de los pocos omegas en la manada principal que deseaba maternar y vivir la experiencia de gestar. Luego de posponerlo por más de siete años por su carrera, cuando finalmente dejó los métodos anticonceptivos, no pudo quedar embarazado. Tuvieron que consultar demasiados médicos y todos tenían la misma respuesta: su cuerpo estaba demasiado resentido por años y años de suprimir su pripio ciclo, un embarazo era algo casi imposible. Sin embargo, la sola idea de que un cachorro de ese tamaño pueda salir de su canal de parto hace estremecer el cuerpo de Haechan sin querer.
—¿Cuándo volverán a Chicago?—preguntó el omega luego de servir ambas copas otra vez.
—Lo antes posiblemente, Taeyong a planeado que tomemos el avión ni bien demos por finalizado el concierto—Mark sonríe, sus pequeños pequeños dientes quedan al descubierto.
Haechan no pudo evitar preguntarse en que momento el contorno de sus ojos comenzó a ser invadido por pequeñas arrugas que no simplemente desaparecían al dejar de sonreír.
—El concierto final— aclaró en un suspiro nostálgico.
Algunas veces se preguntaba en que momento el tiempo había pasado tan rápido. A veces cerraba los ojos y se veía con el corazón roto por la decisión de Mark sobre dejarlos, justo en la cuspide de su carrera, pero al abrirlos se encontraba allí, diez años más tarde, donde la manada principal estaba a punto su graduación definitiva, sólo para dedicarse de lleno en la criaza de sus cachorros.
Al levantar la vista de su copa de vino, pudo notar como la sonrisa en los labios de Mark se había borrado, aún cuando su ojos siguen fijos en la pequeña impresión y no deja de acariciar con las puntas de sus dedos los pequeños monigotes blancos que señalan donde está cada feto.
—Dime, Fullsun ¿crees que pueda ser un buen padre?— los ojos del alfa muestran esa inocencia que los años no lograron destruir.
Haechan se pregunta si sería correcto decirle que un par de veces en el pasado, antes de que Mark rompiera si corazón, se imaginó a si mismo y a Mark viviendo rodeado de cachorros. Pero era idiota traer esos recuerdos sobre la mesa y Mark en ese momento le necesitaba como lo que era, su mejor amigo.
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Fullsun's Pack.
FanfictionDonde Mark decide unirse a la manada principal y Haechan debe hacerse cargo de la camada Dream. Dream x Haechan. Mención Markhyuck.
