Volví a soñar con ella.
Por algún extraño motivo, hace 4 noches que tengo el mismo sueño con María José.
Un sueño... bastante subido de tono.
¿Qué demonios esta pasándome?
Debo concentrarme e intentar volver a ser la misma Daniela desde hace un mes.
Cuando todo no giraba en torno a...Poché.
¿Que es lo que me pasa con esa mujer?
- Calle, Juancho esta en línea. ¿Puedes atenderlo? ¿O prefieres que tome su mensaje? Por cierto, la señora López cancelo su turno a última hora.
- Esta bien, Abi. Comunícame con el. Y en cuanto a la señora López, que venga a verme la próxima semana.
- Perfecto.
- Porque mi bello amigo llama al teléfono del consultorio y no a mi celular?
- Porque lo intente y no respondiste.
- ¿En serio? – pregunto extrañada mientras lo corroboro – Coño, no tengo batería.
- Lo supuse.
- Olvide cárgalo la otra noche.
- ¿Donde tienes la cabeza últimamente?
- En muchos lados, o... en ninguno. Dime, ¿en que puedo ayudarte?
- Recuérdame que hablemos sobre ese tema en la próxima cena. Poché vino a verme
Mis sentidos se alarman.
- ¿Qué? ¿Porque? ¿No podrías haber empezado por ahí? ¿El bebe está bien? ¿Ella está bien?
- ¡¡Tranquila!! Dijo que intento comunicarse contigo pero no pudo. Supuso que estabas ocupada por eso no insistió. Solo tuvo algunas perdidas junto a unas puntadas fuertes. No hay de qué preocuparse, es algo que puede suceder.
Exhalo el aire que estaba conteniendo.
- Ella está bien, el bebe también. No tienes de que preocuparte. Solo creí que era conveniente avisarte. Supuse que ibas a volverte loca si no te explicaba que estaba todo bien. Además... como no están hablando – sugiere con un dejo de ironía.
Pero no me interesa replicar.
Estoy demasiado ocupada intentando serenar mi corazón.
- ¿Se supone que necesita reposo?
- Siempre va a necesitarlo. Pero me explico que no puede dejar de trabajar. Le recete unas vitaminas que sería conveniente que las tome, son plenamente naturales, no le harán daño.
- Y la dejaste ir a trabajar, ¿así sin más? – pregunto exaltada.
- Calle, soy médico, solo puedo recomendarle y aconsejarla, pero no obligarla. Tampoco podía retarla, no en este día especial.
- ¿Especial? ¿Que tiene de especial? – pregunto mirando la fecha en mi reloj.
- ¡Vaya! – exclama - ¡ustedes realmente no están hablando! Creí que solo era un circo que mantenían.
- Que día, Juan?
- ¡Oh! Si. Cuando le sugerí que se quedara en casa por hoy, me confesó que era su cumpleaños y prefería no quedarse encerrada, solo quiere hacer algo por ella, y se siente bien al trabajar. No pude oponerme a eso, después de todo, no parecía programar ningún festejo.
Su cumpleaños.
Era el cumpleaños de Poché, y yo no estaba enterada.
- Calle... Dani, ¿estás ahí?
- S...si. Aquí estoy. Lo siento, solo me tomo por sorpresa.
- Es una chica muy sola, Poché. Incluso su amiga, ni siquiera se encuentra en casa.
Dios, mi corazón se rompe en pedazos al imaginármela sola en un día como este.
- Está bien, Juancho. ¿Puedes enviarme el nombre de las pastillas por mensaje? Quiero asegurarme que ella las tome.
- Por supuesto, no te preocupes. Y Dani...
- ¿Mmm?
- Asegúrate que las tome – dice con tono burlón.
- Lo hare. – admito.
No tengo tiempo de cargar la batería, así que solamente meto mis cosas en la cartera y salgo en busca de mi coche.
¿Que voy a hacer? ¿Que le diré?
No lo sé.
"Hola, Juancho me conto que tuviste perdidas. ¿Estas bien? Por cierto, ¿es tu cumpleaños? ¡Oh! ¡Feliz cumpleaños!"
Probablemente eso sonara tan estúpido como parece.
En menos de 10 minutos estoy frente a la cafetería. Vacilando me acerco hasta el lugar.
Desde mi posición puedo ver como María José atiende pacientemente a una mujer en su mesa. ¿Como esta chica trabaja en un lugar así teniendo tantos problemas para relacionarse con la gente?
Se la ve amable. Cálida. Sin duda es su esencia.
Las personas entran y salen. Solo con un "buenas tardes". Al parecer el ambiente es normal, ninguno se percata de que es un día especial.
Su día especial.
Aquel que yo nunca me hubiese enterado si mi mejor amigo no me hubiese llamado.
Sin pensarlo mis pies se mueven. No soy consciente de que entro al lugar hasta que escucho la campanilla moverse junto con algunos adornos de Halloween. Un chico poco más bajo que yo se acerca inmediatamente.
- Buenos días, señorita. Puedo ofrecerle una mesa?
- Yo... solo... – digo sin apartar la vista de Poché.
Ella, quien estaba inclinada tomando un pedido, se para y finalmente me ve.
Sonrío incómodamente mientras agito leventemente mi mano para saludarla.
Atrapada.
María José se sorprende. Sin embargo deja el pedido en la barra y se acerca.
- Esta bien, Alejo – dice – yo me encargo desde aquí.
- Aaaah, ¿entonces es ella? ¡Por fin apareces! – exclama.
- Quien soy realmente? – pregunto confundida.
- Bueno, al parecer la primer y única persona que viene por esta preciosura.
- ¡Alejo! – lo reta – dije que me encargaba desde aquí. Ve a limpiar las mesas o algo por el estilo.
El se encoje de hombros y se gira. Pero se vuelve con una sonrisa hacia ambas.
- Tu novia es linda – dice moviendo sus cejas y se va antes de que ella pueda responder.
¿Novia?
¿Qué demonios?
- Lo siento – dice avergonzada – el es un idiota. ¿Estas bien?
- ¿Tu lo estás?
Asiente.
- Juancho llamo. Se que estuviste en su consultorio esta mañana.
- Intente llamarte, pero me dio apagado
- ¿Porque no llamaste al consultorio? Hubiese dejado todo para ir contigo.
- No quería molestarte – murmura sin mirarme.
- María José, esto es importante para mí. No hay, y escucha atentamente, no hay forma que me molestes. Así sientas solo gases, quiero que me llames.
Ella sonríe. De esas sonrisas que me quitan el aire.
- Feliz cumpleaños – digo mirándola fijamente a los ojos.
- Lo sabes? – se sorprende.
- Un pajarito buchón me lo conto.
- Gracias. De todas formas, es un día mas... - dice limpiándose las manos en su delantal.
- ¿Como un día mas? Es un día especial, tu día.
- Puede. Pero no lo festejo hace mucho tiempo.
- ¿No te gusta cumplir años?
Se encoje de hombros.
- Nunca me importo.
- Ah, no, Señorita! Eso fue antes de conocerme, ¡Los cumpleaños son para festejarlos! Y me voy a encargar de que así sea.
- Dani, no hace falta. No tienes que molestarte.
- ¿Otra vez con eso? Creo que no fue una pregunta. ¿Te gustaría cenar conmigo?
Suspira.
Sabe que ganare este punto. ¡Por supuesto que lo hare!
No voy a dejarla sola en su día.
- Me encantaría – responde con una mini sonrisa asomándose – ¿En tu casa?
- Oh, nono. Me encargare de que seas agasajada como debes. No será en mi casa.
- ¿Donde entonces? – pregunta con las manos en sus caderas.
- Lo sabrás luego.
- ¡No puedo ir así sin más! No sé cómo vestirme.
- Vístete... como estés más cómoda. De todas formas te veras preciosa. Por cierto, ¿como están? – pregunto señalando su panza.
- Bien, no tienes que preocuparte. De salida comprare las vitaminas que me receto Juancho. Solo me acerque para estar segura que todo iba bien. Aunque me dijo que era normal, puedes estar tranquila.
- Eso me recuerda –meto la mano en el bolso y saco una bolsa de papel – esto es tuyo. Juancho me comento sobre ellas y quise que las tengas.
- Calle, iba a comprarlas.
- Lo sé, pero ya lo hice yo. Realmente ¿estas bien?
- Si! Estamos bien – remarca – Prometo que de ahora en adelante te avisare cualquier cosa. Buena o mala. Un segundo – dice levantando su dedo mientras se gira – Alejo ¿puedes dejar de observar y meterte en tus asuntos? – exclama.
El chico oculta su cara detrás del menú y desaparece frente a la puerta de la cocina.
Intento ocultar la sonrisa que me provoca la situación.
- Será mejor que me vaya y te deje trabajar.
- ¿Segura no quieres un café?
- Estoy bien, gracias. Además, ¡tengo un cumpleaños que planear!
- No tienes que...
- Cállate. Lo hare de todas formas – interrumpo – ahora... pasare por ti a eso de las 8. Esta bien?
- Iba a ofrecerme a ir sola, pero no quiero que me regañes más.
- Me gusta que me conozcas.
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En sus ojos (Terminada)
Fiksi PenggemarLo había intentando todo. Soñando con un cuento de hadas desde que era pequeña. Graduarme, ir a la universidad, casarme con el hombre que me acompaña desde la secundaria, tener un buen trabajo. Una casa, y un perro que me reciba cuando llegue. Lo te...
