Capítulo 22

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Valentín.

Mi pequeño gruñón cumplía 2 meses de vida el día de hoy. Y yo cada día estaba más feliz.

No era tarea fácil, mi hijo demanda mucho tiempo, pero yo se lo concedo gustosa.

Mi madre me sigue retando al enterarse que lo dejo dormirse sobre mis brazos.

Sé que tiene razón, pero cualquier inquietud se ve olvidada en cuanto me regala su hermosa sonrisa.

Si, soy una madre babosa, debo de admitir.

Su abuela se volvió a Florida luego de dos semanas de su nacimiento.

Por supuesto, un poco por ayuda y otro poco porque no podía despegarse de su nieto, aunque viene a visitarlo algunos días cada dos semanas, al igual que mi padre.

Están orgullosos y felices de estar viviendo un momento como este.

- Supongo que vamos a tener que ir en busca de tu madre, ¿no es cierto pequeñín? – pregunto al terminar de cambiarlo.

En cuanto a María José... como era de esperar se enamoro de Valentín en el instante que lo vio, me lo confeso una noche luego de su nacimiento.

Aunque aun le cueste la relación, ese amor crece día a día.

Por supuesto que no todo es fácil, ya que, aun no vive con nosotros, le está costando dejar su independencia, no porque no nos quiera, sino porque está acostumbrada a vivir de esa forma.

Y la entiendo.

Aunque "vivir con nosotros" es relativo, ella duerme aquí la mayoría de los días.

Le basta con mirar a los increíbles ojos azules de nuestro hijo para no querer soltarlo más.

¡Y lo entiendo! ¡Es la historia de mi vida!

Aunque la noche anterior fue la excepción.

Esa noche discutimos por que María quería volver al trabajo. Me negué rotundamente, a pesar de verla completamente recuperada luego del parto. Eso fue motivo de pelea, por lo que, decidió dormir en su casa.

Sé que no necesitamos que ella trabaje, incluso puede avocarse al estudio, el cual no lo dejo en ningún momento. Cuando el bebe dormía se dedicaba a ponerse al día con los libros que le hacían falta, recibiendo mi ayuda a diario.

Según ella yo no comprendo que necesita ese dinero para vivir, pero no habla solo del dinero sino que quiere sentirse útil, ser alguien para poder seguir creciendo y cubrir sus gastos.

Admito que mi parte egoísta solo quiere tenerla en casa con nosotros. Pero mi lado racional la entiende, así como ella comprende que al mes siguiente, yo debo volver a mi trabajo.

También... el tema de mi divorcio esta presente.

Samuel acabo con su gira y me llama a diario o envía mensajes.

Rechazo absolutamente todo.

Camila se esta encargando de eso.

Camila... ella se alegro de saber que quería divorciarme de el, aunque pego el grito en el cielo cuando le dije que mi vida estaba junto a María José. Por supuesto que no lo entendió, pero tendrá que hacerlo o... da igual.

Así que Poché me reclama que nunca aclare las cosas con Samuel definitivamente.

Puede que el aun no sepa que estoy en pareja con ella.

Solo... no se como voy a contárselo.

Mi miedo es que el no firme en bendito divorcio para por fin dejar ese mal trago atrás y comenzar una vida con mis amores.

Es por eso que iré a buscarla al final de su primer día de trabajo.

Debo pedirle disculpas, lo acepto. Además, prometí no sobrecargarla ni presionarla.

Es que, lo están haciendo tan bien que parte de mi se muere de ganas por ser una verdadera familia.

Aunque en el fondo, para mí, ya lo seamos.

- Mmm disculpe, señorita Garzón, ¿Podría hablar unos minutos con usted? – pregunto a su espalda en cuanto ella camina en dirección contraria

- ¿Calle? Que haces... ¿Que hacen aquí? – Corrige mirando hacia el bebe en su coche

- Tengo algo importante que decirte – le digo mientras ella se inclina para quitar al niño de su carrito.

- Hola, corazón. – lo saluda – Calle... no quiero pelear...

- Tienes razón – confieso – en todo lo que dijiste. Solo quería que estés completamente recuperada antes de volver a trabajar. Pero como dijiste, no estaba pensando en lo que realmente querías. Siento cegarme por momentos y no ver la realidad. Solo lo hago porque quiero cuidarte, lo prometo.

- Yo sé eso. Créeme que lo sé. Y lo estoy intentando, Dani. Adoro estar con ustedes, pero también necesito mi tiempo, me siento bien trabajando. Tienes razón que no es lo que más me gusta, pero, esto me permite seguir estudiando para superarme.

- Lo sé, y déjame decirte que vas a tener mi apoyo siempre. Sea cual fuere la decisión que tomes. Y en cuanto a Samuel... hablare con él.

- No tienes que hacerlo si eso perjudica tu separación.

- Hablare con Camila y le pediré un consejo. Pero todo estará bien, lo prometo.

Asiente

- Entonces...... me perdonas?

Me mira.

La miro.

Continúa mirándome y luego desvía la mirada a nuestro hijo.

- Tu qué dices, ¿Perdonamos a mama? – le pregunta. Y como si supiera lo que dice, el mira directamente hacia ella y le regala una preciosa sonrisa – Creo que el dice que si – contesta con una tierna sonrisa.

- ¿Quien es la babosa ahora?

- Cállate y bésame – me reta

Sin dudarlo acorto nuestra distancia y la beso.

Aunque me muero por profundizar aquel beso, lo hago con sumo cuidado porque esta nuestro bebe en medio.

- Te amo – digo sobre sus labios.

- También te amo – susurra adivinando mis pensamientos.

Si, Poché y yo no hemos intimado desde que Valentín nació.

La realidad es que en cuanto le quitaron los puntos, yo estaba con mi periodo y eso nos lo imposibilito.

Pero, ahora nada nos lo impide.

- ¿Qué te parece si yo te preparo una deliciosa cena? – propongo

- Me parece. Si te portas bien puedo hacer un postre para ti.

- Dalo por hecho que mi postre serás tu – digo inclinándome a besarla nuevamente – y ahora vamos porque no voy a poder contenerme en el momento que vuelva a besarte. ¿Te importaría acompañarme al estudio por unos minutos? Hay algunos recibos que necesito firmar.

- ¡No hay problema!

En sus ojos (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora