- Calle, Camila dejo un mensaje para ti. Es importante que le devuelvas la llamada. ¿Quieres que la comunique algo?
- Gracias, Abi. La llamare en breve.
No dijo que quería, pero si Camila me está buscando es señal de problemas.
- Bingo – canta en cuanto contesta.
- También es un gusto hablar contigo, Camila.
- Te tragaras tu ego en cuanto te comente la nueva noticia que tengo para ti.
- ¿Es un nuevo impedimento?
- La niña reclamo el dinero.
- ¿Qué? – escupo.
- Lo que oyes, ahora quiere la paga por el bebe.
- No puedes estar hablando en serio.
- Pues lo hago. ¿Te sorprendes? ¡Te advertí que era cuestión de tiempo!
- Ella dijo... ella dijo que no quería nada – digo incrédula.
- Todos dicen eso. Pero tranquila, Daniela. Tengo todo redactado y arreglado. Era lo que estaba esperando. El contrato puede firmarse en cuanto el director de mi despacho lo habilite. Ahora si, una vez que los papeles estén en regla y ambas partes avisadas, el bebe será tuyo. Nadie, ni siquiera Garzón, podrá quitártelo. De lo contrario, ira presa.
- No puedes estar hablando en serio – digo aun sin creerlo.
- Es lo mejor, Calle. Es tu seguro sobre el bebe.
¿Qué demonios estaba pasando con María José?
¿Porque ahora quería el dinero?
¿Porque no había hablado conmigo antes?
Algo no anda bien.
- El bebe iba a ser mío de todas formas, Camila. Ella no lo quiere, ¿Que sentido tiene esta situación?
- El dinero, Calle. Estos casos son así, se mueven por ese lado, te lo dije – acusa - Te advertí que no debías confiar en ella. Debes escucharme, se lo que te digo.
- No era esto lo que quería...
- Pero es así. Me tomara un tiempo, pero en el transcurso de 72 hs. hábiles debo tener los papeles, incluyendo los informes de Muñoz. Me comunicare contigo y luego con ella para concretar la junta. Calle?
- Sigo aquí.
- Se va a cumplir tu sueño. Tendrás un hijo.
Es una frase que quise escuchar desde que tengo uso de razón.
Pero en este momento no se siente como creí que iba a serlo.
Debo poner fin a esto de alguna forma.
Millones de preguntas me invaden desde aquella llamada de Camila.
¿Porque? ¿Cómo? ¿Habrá sido Laura otra vez? ¿Sera que mi marido y mi amiga tenían razón respecto a María José y realmente quería el dinero?
No. no puede ser.
No voy a desconfiar de ella, no sin antes hablarlo.
Pero... ¿Donde buscarla?
Presentarme nuevamente en su trabajo no era una opción. No la incomodare nuevamente.
¿Que si su pareja estaba ahí? No soportaría otra vez esa situación.
S: Tu marido tiene pensado un lugar especial para la cena de hoy. Pasare a recogerte a las 7, preciosa.
Y eso es lo que me faltaba para sumarle más caos a mi vida.
- Pedí comida vietnamita para los dos.
- Está bien para mí – digo restando importancia.
Desisto del reclamo que hago cada vez que salimos a cenar.
¡Detesto la comida vietnamita! Pero son nulas mis ganas de discutir, tomare una sopa en cuanto volvamos a casa.
¿Será que recién ahora me doy cuenta de los pequeños o grandes detalles que me molestan de Samuel?
Estoy tan acostumbrada a ellos que les reste importancia en estos años de mi vida.
- Camila llamo hoy. Redactara el contrato y debemos firmarlo en cuanto lo tenga listo.
- ¿Tan pronto?
- ¿Pronto?
- No lo sé, creí que eso era luego de que nazca la criatura.
- El bebe... - resalto – lleva 3 meses de gestación y está en perfecto estado. Están esperando los informes de Juancho para poder ultimar los detalles restantes.
- Aun creo que se están apresurando
- ¿Apresurando? Llevo largos años de mi vida esperando el momento de ser madre ¿Y tu crees que voy rápido? Samuel el niño está en camino, no hay tiempo que perder.
- ¿Y que si la madre se arrepiente?
- No podrá hacerlo con un papel firmado.
- No comparto tener que darle dinero a cambio de un bebe. Estoy seguro que ella pedirá más luego de un tiempo.
- ¿Es eso lo que te preocupa o acaso tus dudas son respecto a hacerse cargo de ese bebe?
- No me urge tenerlo con nosotros, creo que aun tenemos tiempo.
- ¿Hablas en serio? – pregunto incrédula – ¿Me dices esto luego de todo lo que pasamos? ¿Luego de saber lo importante que es para mí ser mama?
- Hablaremos luego – determina centrándose en su plato.
- No – espeto - hablaremos ahora.
- Dani...
- Dani nada. ¿Luego de todos estos meses solo te sientas y me dices que no estás seguro de querer ese bebe? ¿Que pasa por tu cabeza en estos momentos?
- Solo creo que no tenemos apuro. Podemos encontrar otra forma.
- ¡Probé todas las formas! – exploto- No puedo quedar embarazada. ¡Quiero un hijo! ¿Tan difícil es entenderlo?
- ¡No me gusta ese chica! Creo que se aprovecha de la situación. Estoy seguro que hiciste por ella muchas cosas más de las que cuentan. Calle, solo quiero cuidarte.. – dice intentando tomar mi mano.
- Solo piensas en ti y en el dinero. Pero ¿Sabes qué? Tengo otros principios, Samuel. Espere todo este tiempo para cumplir mi sueño, y voy a lograrlo con o sin ti.
- Déjame cambiar la pregunta, la cuestión aquí es: ¿tú quieres tener ese hijo conmigo?
- ¿Siquiera estas escuchándome?
- Y dime, ¿tú me estás viendo? Me evitas desde que llegue, Daniela. No soy idiota, ¿Vamos a volver a lo mismo? Si el embarazo de esta chica te va a tener así, honestamente prefiero desistir de toda esta cosa.
- ¿Como puedes hablar así de ella? ¿Incluso del bebe?
- ¡Porque cuido mi matrimonio, Daniela!
- ¿Sabes qué? – pregunto dejando mi servilleta sobre la mesa para pararme – no voy a seguir discutiendo sobre esto contigo.
- ¿Que haces? Daniela vuelve a sentarte – ordena con tono duro.
- ¿Sabes Samuel? No voy a caer nuevamente en esto. Estoy a punto de tener lo que siempre desee, un hijo. Lo tendré con o sin ti. ¿Sabes por qué? Porque confío en María José. Porque veo mucho mas allá de lo que tú, Camila y los demás pueden ver. Dedícate a la estúpida gira, ve tras tu amigo de fiesta en fiesta, mientras yo peleo por lo que realmente quiero, y es una familia.
Dicho esto, me giro y salgo del restaurante ignorando los llamados de mi marido.
Necesito espacio.
Pocas veces peleamos de esta forma, pero esta vez era necesario. De alguna forma debe de entender que esta decisión es de a dos, pero al parecer, a la única que le importa realmente es a mi.
Estoy molida.
Cansada de que la gente me diga que hacer, creyendo que soy demasiado buena al confiar en los demás. Sé que con María José no me equivoco, lo sé. Lo siento y lo confirmo día a día. Y me duele pensar que creen lo contrario de una persona que no tiene nada y es capaz de darlo todo.
Camino sin rumbo durante un tiempo.
Mi celular suena hasta que decido apagarlo.
Me planteo ir a la casa de Juancho, es el único que sabe parte de mi verdad hasta ahora. También podría ir a casa de mis padres, pero tendría que dar las explicaciones que no quiero.
Aun necesito saber porque Poché reclamo el dinero sin consultármelo.
Se lo habría dado sin dudarlo, pero... mi sexto sentido dice que hay algo más. Son demasiadas incertidumbres por tan poco tiempo.
De alguna forma u otra debo ponerle fin a este mar de confusiones que es mi mente y mi corazón en estos momentos.
Freno un taxi y doy su dirección.
No tengo tiempo de avisar.
Mucho menos de pensar.
Al bajarme en su puerta los nervios y millones de miedos me invaden.
¿Que si esta con aquella chica que la acompañaba hace unos días?
Dios, no soportaría verlas juntas nuevamente.
Pero, ¿Porque tiene que molestarme de esa forma?
Es una amiga, Daniela. ¡Jesucristo!
Camino a paso inseguro hacia su puerta y golpeo con mis nudillos suavemente. Unos cuantos minutos después, escucho ruidos detrás de la puerta.
- Dani... que...? – pregunta confundida al verme luego de abrirla.
- Hola – contesto tímidamente.
No encuentro otra palabra mejor. Ni siquiera tengo una explicación de por qué estoy aquí.
- ¿Sucede algo? – pregunta aun sorprendida con su look de entre casa.
Pero increíblemente hermosa.
¿Acaso estaba durmiendo?
¡Por favor que sea sola!
- De hecho, hace un poco de frio, te molestaría si paso?
- Oh, lo siento. Pasa - exclama dejándome lugar.
- Siento presentarme de esta forma.
- No te preocupes. Me había quedado dormida en el sillón mientras leía, creo que me salte la cena – explica dejando escapar un bostezo.
- No quiero molestar.
- Descuida. ¿Cenaste?
Niego.
- ¿Te molesta acompañarme?
- ¿Te molesta mi compañía?
- No si te encargas del postre.
- Puedo con eso... - admito.
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En sus ojos (Terminada)
FanfictionLo había intentando todo. Soñando con un cuento de hadas desde que era pequeña. Graduarme, ir a la universidad, casarme con el hombre que me acompaña desde la secundaria, tener un buen trabajo. Una casa, y un perro que me reciba cuando llegue. Lo te...
