Capítulo 15

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El sonido de mi celular me despierta, mi cuerpo prácticamente no responde.

Pronto el particular aroma de María José me invade, giro mi cabeza y está dormida a mi lado.

En todo su esplendor.

Los recuerdos me invaden hasta que vuelve a interrumpirme el sonido del celular. Lo tomo para callarlo abriendo un ojo para al menos ver la hora.

10.47 pm. de un sábado.

¡Jamás duermo tanto! Aunque lo que más me desconcierta es el nombre en la pantalla.

Samuel.


Me despabilo automáticamente y me despego de la cama para correr hacia la cocina.

- ¿Hola?

- Bueno, ¡Hola a ti! ¿Donde estas?

- En casa


Por favor que no se percate que estoy mintiendo.

- ¿En casa? Estoy llamando el teléfono de línea y no respondiste.

- Estaba durmiendo, no debo haberlo escuchado.

- Te llamare allí mejor

- ¡No!
– exclamo – Lo deje en el living, no debe tener batería.

- Bien. ¿Porque demonios duermes hasta esta hora?

- Salí con Amalia y Juancho anoche. Debo haber bebido de mas...

- Odio que lo hagas cuando no estoy allí...

- Lo sé, solo... se nos fue de las manos.

- Está bien. Quería decirte que estaré en New York la próxima semana. Había pensado que podríamos vernos.

- Samuel...

- Amor, las cosas no quedaron muy bien y detesto estar así contigo... Podemos pasar el día, asistes al show y te llevare a un bonito lugar para estar juntos.

- Veré que puedo hacer...
- contesto

- ¡Perfecto! Me encargare de buscar para ti, cariño. Haremos las cosas bien, ¿si?

- Si...
- susurro masajeando mi sien.

- Te amo, preciosa.

- Lo sé.


¿Qué carajos estoy haciendo?

¿Acabo de darle a Samuel la esperanza de arreglar nuestro matrimonio, aun cuando acabo de mentirle?

¿Aun cuando me encuentro desnuda parada a la mitad de la cocina de María José?

¿Que se supone que voy a decirle cuando se despierte?

Mi cabeza es un manojo de pensamientos. Es imposible encontrar alguna respuesta de esta forma.

Estoy haciendo las cosas mal.
No me gusta mentirle a Samuel, y mucho menos utilizar a Poché.

A hurtadillas entro a su habitación. Sigue durmiendo tal y como la deje.

Tomo mi ropa, me visto rápidamente y salgo.

No sin antes echarle un vistazo por última vez.

¿Que es lo que estaba pasando conmigo?

Había pasado la noche con María José.

Habíamos hecho el amor dos veces. Y a la mañana siguiente estaba prometiéndole a mi marido viajar a verlo para solucionar nuestra relación.

Mi marido.

Quien llamo cuando me encontraba en la cama con otra mujer.

Una mujer...

¿Había hecho el amor con una mujer?

Si, y la realidad es que había disfrutado compartir ese momento con Poché.

Al llegar a casa me hundo en mi cama y me quedo dormida deseando que al despertar, encuentre las respuestas que tanto necesito.

Mala idea.

La cosa esta peor cuando recupero mi consciencia.

Un fuerte dolor de cabeza me invade. La batería de mi celular se agoto, y decido dejarlo como esta. Probablemente Poché me este buscando, pero no sé qué decirle, no sé que explicarle.

No me reconozco. Nunca hubiese pesando que iba a actuar de esa forma.

Me odiaba.

Soy la única culpable por sentirme así.

Aun podía sentir sus caricias sobre mí, y eso era mucho peor.

De alguna forma, me había aprovechado de la vulnerabilidad de Poché al confesarme que le gustaba, simplemente para saciar mi curiosidad por ella.

Curiosidad... ¿Era eso realmente? Quizá Juancho tenga razón.

Una relación distinta, una persona diferente que había llegado a mi vida, un vinculo formado en base a una de mis mayores metas: Un bebe, era lo que me había hecho pensar que podía sentir algo mas por ella.

Lo mejor iba a ser que solucione las cosas con mi marido, no podía tirar por la borda un matrimonio y tantos años de relación, con todo lo que eso conlleva.

No podía ser lesbiana... era... prácticamente imposible.

Cargo mi batería y al encenderlo me alerta de unas cuantas llamadas de María José y algunos mensajes.

P: ¿Calle?

P: ¿Estas bien?

P: Escucha, siento lo que sucedió. No quise presionarte, solo me deje llevar por el momento.

P: Daniela ¿Podrías decirme al menos que estas bien? Estoy preocupada.


Sus llamadas y mensajes no cesaron por los siguientes dos días.

Ignore cada una de ellas.

Probablemente me odie, peor con el tiempo entenderá que es lo mejor para ambas.

Luego de tomarme algunos días en el consultorio, finalmente viajo a New York.

Samuel me recibe con mucha efusividad. Suspiro decidida a creer que estoy haciendo lo mejor.

Pasamos el día paseando, haciendo compras y conociendo la bella ciudad. No tocamos ningún tema inquietante.

Al parecer ambos actuamos como lo hicimos siempre.

- Créeme, podría vivir aquí si tuviese esta comida a diario – bromea con la boca llena.

Sonrío ante él.

Me alegra poder volver a compartir esta naturalidad a su lado sin sentirme incomoda.

- ¿Que te pareció el show?

- Demasiado griterío – contesto limpiando mi boca – hubo algunas canciones interesantes, pero dudo que el publico haya escuchado gran parte de ellas...

- Es la historia de mi vida...

- Perdón – me excuso cuando suena mi celular – debo atender – dejo la mesa y me dirijo hacia el baño – ¿Hola?

- Dime que no es cierto

- ¿Que parte?

- ¿Donde estas?

- En New York.

- No puedo creer que estés allí. ¿Que sucedió con...

- Juan, ¿sucedió algo con el bebe?

- No. Mi llamada es solo como amigo

- Entonces debo colgar, mi marido me está esperando.

- ¿Que estás haciendo, pequeña?

- Lo que tengo que hacer – sentencio.

- Entonces no te arrepientas, Calle. – dice antes de colgar.


- ¿Todo bien?

Asiento

- Juancho quería saber si podía almorzar mañana

- ¿No sabe que estas aquí?

- Ahora lo sabe.

- ¿Te parece volver al hotel ya?

- Claro...

- Bien, déjame pagar la cuenta y nos vamos.

En cuanto cruzamos la puerta de la habitación,no tengo tiempo de reaccionar.

Samuel me encierra contra la pared tomando mislabios y mi cuerpo a su gusto, como solía hacerlo.

No me opongo, me entrego, me dejo llevar.

Pronto mi vestido y su camisa vuelan en cuantomi desnuda espalda toca la suave sabana.

Intento sentir algo... lo intento.

Pero no puedo.

Teniendo a Samuel sobre mí, mientras me penetrade una estocada, solo pienso en Poché, en lo suave que fue y el tiempo que setomo para admirarme y prepararme.

Imagino sus manos en mi cuerpo, pero no ayudo.

La quiero a ella.

La necesito a ella.

Y lo acabo de entender.

Quise recuperar a Samuel, por miedo a sentireste tipo de cosas con María José.

Me equivoque.

Intente borrarla de mi cabeza, pero me basto conestar en esta situación para darme cuenta.

Cierro los ojos mientras Samuel sigue con sutarea, besando mi cuello, continuando con sus arremetidas, pero nada. No me excita, no es a él a quien quiero dentro de mí.

Algunas lágrimas se escapan de mis ojos,mientras lo abrazo más cerca de mí. Él nisiquiera la nota.

Pronto acaba y se desploma a mi lado abrazándomemás cerca de él.

Así sin más...

Nada de miradas, de caricias, ni de palabrasbonitas. Solo el acto en sí.

Controlo mi sollozo y pronto lo aparto paracorrer hacia el baño.

Allí es donde dejo caer mis lágrimas librementemientras intento limpiar todas mis emociones bajo la ducha.

Mi vida está completamente arruinada.

La Daniela de hace unos meses ya no existe.

Aquella mujer formada, Psicóloga, con untrabajo, un hogar y un marido ideal, se ha ido.

En lugar de ella, llego esta mujer que nosiente... nada.

O tal vez lo siente todo.

Mi seguridad fue reemplazada por miedo.

Miedo a admitir mis nuevos sentimientos.

Miedo a sentir, o no sentir.

Me equivoque, una y otra vez. Cometí un error antes, y otro mucho más grande ahora.Estaba lastimando a dos personas, y sobre todo,me estaba lastimando a mí.

En cuanto me recompongo, salgo del baño. Samuel yaestá dormido.

Tomo mi pijama y me visto para hundirme en lassabanas. Aunque quiera, no puedo irme.No puedo hacerle eso a él también. Mi vuelo sale mañana al medio día, intentare hablarcon él en ese entonces.

La depresión me gana.

El resto de los días me encierro en mi casasumida en mis sentimientos.

No contesto el teléfono, necesito este tiempopara mí, para organizar mi vida.

En este último mes, las decisiones que tome,salieron muy mal, y temo no saber como solucionar mis errores.




Gracias por comentar tanto el capitulo anterior! Me sirve muchísimo leer sus opiniones.

Espero que su cuarentena vaya bien.  Voy a tratar de actualizar mañana tambien, sino el sábado sin falta!

En sus ojos (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora