35. Niña Cobarde.

489 50 14
                                        

Las manos me tiemblan.
Siento mis piernas débiles.
Y tengo unas ganas tremendas de llorar.

Suspiro y miro el televisor, Will ríe a carcajadas por algo que pasó en el programa pero yo no puedo ponerle atención. Por más que lo mire, por más que trate de concentrarme en la trama de la comedia, no puedo.

Toda mi mente está enfocada en la cena de hoy. La que mi papá programó con mi tío Charles y su familia. Donde volveré a pisar el infierno... y cenaré con el diablo.

El ruido de la botella de cerveza de Will cayendo al suelo me asusta, después de dar un brinco lo miro. El hombre está súper ebrio, tratando de inclinarse en el sofá y tomar la botella vacía que por suerte no se estrelló en el piso. Cuando la toma vuelve a su posición en el sofá y se relame los labios.
- ¿Sabes? Creí que si mantenía mis manos apartadas de ti, tu bebé nacería bien...- dice, para después levantarse e ir a la cocina.

Resoplo y miro el reloj de la pared. Falta poco para que Daryl regrese de cazar, y faltan algunas horas para que papá pase por mi. Pero aún así debo estar lista para antes de que Daryl regrese, o notará aún más que de verdad no quiero ir a esa cena. Pero necesito con urgencia el dinero, para poder sacarme de dentro la cosa que mi tío Charles dejó.

El recuerdo de su violación.

- ¡Mira! Encontré mantequilla de maní...- ruedo los ojos y voy hacia el baño, ignorando a Will. Me recargo en la puerta y miro indecisa el armario. ¿Qué cojones voy a ponerme?

No tengo nada más que suéteres y pantalones. Ropa cómoda para mi. Pero mi enorme panza no pasará desapercibida para ellos. ¿Cuál será su reacción? ¿Sabrá que el es el causante de mi desgracia?

Me dejo caer al suelo y abrazo mis piernas. No sé cuánto más pueda soportar. No sé si... pueda soportar más dolor.

Me muerdo la lengua y recuerdo... la película que hace dos noches vi junto a Will. Una en la que un chico se suicidaba ya que no soportaba el acoso escolar. Después el fantasma del chico asesinó a cada uno de los alumnos malotes. Pero ya no sufrió, se volvió más fuerte. Pasó a otra vida.

Entonces, desde esa noche, no he podido evitar preguntarme... ¿qué pasaría si muero? ¿si me suicido?

Daryl dejaría de preocuparse y sufrir por mi, fácilmente encontraría a una chica mucho mejor que yo, que no lo arrastrase a tantos problemas.

Mi padre podría soportarlo, a fin de cuentas, vivió alejado de mi por mucho tiempo. Además... el también está en camino hacia la muerte.

Holly es muy fuerte, le partiría el corazón, pero sé que ella no se daría por vencida. Seguiría con su vida, recordándome felizmente.

Y yo... estaría con mamá. Volvería a verla y ella me abrazaría, y me diría que ya todo estaría bien. Y así sería.

Limpio las lágrimas en mis mejillas y me levanto. Suicidarse no es sencillo, mucho menos si Daryl se la pasa a mi lado cuando no está cazando. Abro el armario y busco mis jeans mas feos, unos desgastados que ya ni siquiera son azules, y un suéter negro con capucha. Saco ropa interior limpia y salgo de la habitación. Sonrío un poco al ver a Will tratando de encender la estufa, si tan solo supiera que nos cortaron el gas.

Entro al baño y me empapo el cuerpo desnudo con agua fría. Seco mi cuerpo, tocando con la toalla mi abdomen y me quedo mirándolo por un momento. ¿El feto podrá oírme? Me acerco lo más que puedo y le hablo en voz baja:
- Todo esto es tu culpa.

Lo sentí moverse un poco, haciéndome doler la panza. Gruño y comienzo a vestirme, ignorando al feto.

Me cepillo el cabello y me hago una trenza. Me aplico algo de maquillaje alrededor de los ojos, para ocultar las ojeras y bálsamo de labios. Me lavo los dientes y salgo del baño. Evito reír fuerte al ver a Will aún en la cocina. Me mira y yo me pongo seria.
- ¿Sabes por qué no funciona ésta mierda?

Circles. |Daryl Dixon|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora