El noveno día me desperté a las 8:00. Estaba cansada, me había ido a dormir a las 4 de la mañana. Me desperté, me duché, me peiné y fuí al despacho de Nairobi para consultarle una duda.
Llegué a su despacho y piqué a la puerta.
¿Sí? - Me preguntó mi amiga desde adentro.
Hola Nairobi, soy Roma. - Le contesté.
Ah, entra. - Me dijo, alegre.
Entré y la ví sentada en la silla de director.
Te sienta bien, este puesto tan importante. - Le dije, cerrando la puerta.
Señorita Roma, me han informado que ha llegado usted tarde. - Empezó a hacer broma.
Lo siento mucho, señora directora. - Le seguí el rollo. - ¿Si le doy una galleta no me despedirá?
Me miró y me sonrió.
Hizo como si se lo pensara.
Déjemelo pensar. - Dijo.
Me senté en la silla de enfrente y le pasé una galleta.
Bueno, se lo dejo pasar solo por esta vez. - Me dijo, cojiendo la galleta. - Oye, ¿y tu máscara?
Se la enseñé.
¿No la deberías llevar puesta? - Me preguntó.
Bueno, es que no sé que tengo que hacer hoy. - Le contesté. - No sé si tengo que ayudar a Moscú con el túnel o vigilar rehenes.
¿Qué tal tu mano? - Me preguntó.
Aunque me lo preguntaba para saber que trabajo tendría que hacer yo, noté un poco de preocupación en su voz.
¿La puedes mover? - Me preguntó, ya que yo no decía nada.
Negué con la cabeza.
Vaya, lo siento. - Dijo.
Tranquila. - Le respondí. - No es tu culpa.
Bueno, en realidad siento que sí. - Dijo.
Me la miré con cara de no entenderla.
Sí, bueno. - Siguió diciendo. - Como te dispararon por salir a defendernos, no sé, noto como si fuera mi culpa.
No, no es tu culpa. - Le dije, inmediatamente. - Fuí yo quien salió de su escondite.
Ya, pero lo hiciste por mí. - Me interrumpió.
Me sonrojé un poco. Tenía razón.
Bueno, no hay que pensar en eso ahora. - Dije.
Vale, pues volverás a vigilar rehenes hasta que puedas hacer algo con esa mano. - Me contestó.
Asentí y me dirigí a la puerta.
De acuerdo, - dije antes de salir - jefa.
Me sonrió y salí del despacho.
Me puse la máscara y bajé a vigilar rehenes. Allí estaba Denver.
Buenos días. - Me dijo al verme.
Buenos días. - Contesté.
¿Qué hora es? - Me preguntó.
Me miré el reloj.
Las 8:30. - Le contesté. - ¿Por?
Me queda media hora para descansar. - Me dijo. - Mónica me sustituirá.
Oye, ¿estás seguro que es una buena idea? - Le pregunté. - Es peligroso que Mónica forme parte de la banda.
Si ella quiere. - Me contestó. - Puede hacer lo que quiera, ¿no?
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Roma ~ La Casa de Papel
FanfictionQuién diría que de ser una chica a la que le gusta disfrazarse, pasaría a formar parte del atraco más grande de la historia. El Profesor había puesto 3 normas, pero las normas están para romperse, ¿verdad? ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~...
