— El baño está por allá. — Señalé la puerta donde acababa el pequeño corredor de la entrada. — Iré por la memoria.
En vez de eso, pasó de largo. Yoongi tomó asiento en el sillón grande mientras veía con lentitud el interior de mi departamento. Yo, por dentro, intentaba ejecutar un escaneo rápido a toda la habitación verificando no haber dejado ropa interior-con pandas- colgando en alguna esquina de los muebles y, una vez estuve segura fuera una zona libre de burlas potenciales, fui a buscar la usb. No recordaba que tuviera otro archivo en ella más que su documento de la campaña. ¿Para qué la necesitaría de urgencia un miércoles en la noche?
Para hacer mi vida un poco más intranquila, seguramente.
Antes de salir hacia la sala, decidí quitarme ese molesto atuendo semi formal de la oficina y cambiarlo por lo más cómodo que podría existir en el mundo: un hoodie enorme y unos pants holgados de algodón. Y es que, al verme reflejada en el espejo del baño, pude notar el color rojo de mi rostro permaneció latente en todo momento. No sé decir si la causa fue el beso con Geum o la presencia de Yoongi. O el choque de ambas.
Entonces llevé agua helada hacia mi rostro, cepillé mi cabello, lo até y salí con dirección a donde Yoongi se encontraba seguramente perdiendo el tiempo.
— ¿Quieres algo de tomar? — Dije en voz alta, abriendo la puerta del refrigerador.
— Es miércoles, Miah. No tengas malos hábitos ¿Ese es el tipo de empleados que tiene la agencia? — Lo escuché reprochar a lo lejos.
— Ni siquiera dije que fuera alcohol.
— Ni siquiera porque soy el jefe de tu jefe guardas la formalidad. — Me miró de pies a cabeza con desaprobación mientras yo caminaba hacia el tendiéndole la memoria y un yogurt de vainilla bebible.
Puse los ojos en blanco sabiendo que ese gesto le molestaba. Tomó ambas cosas y ni siquiera vaciló antes de insertar la pajilla en la tapa de aluminio del yogurt y beberlo con calma, tomando su tiempo.
— Pensé que podía quedármela. — Me tumbé en el sofá de al lado tras pensarlo con detenimiento. Esa era mi zona, podía tomar el control ¿No? — Ni is nicisiri qui li diviilvis. — Lo imité en el tono más burlón y hostil que mi inmadurez me permitió.
Pero él hizo caso omiso a mi burla y siguió con el yogurt hasta terminarlo y finalmente, lanzar la basura desde su lugar hacia el cesto cerca de la televisión.
— Sí, pero es mía. La necesito. — Pasó ambas manos por detrás de la nuca, acomodándose cada vez más en el respaldo del sofá.
— Como si no pudieras comprar otra.
— Pero yo quiero esta. — Cerró los ojos relamiendo sus labios, como si estuviera más que relajado.
— En fin... ¿No querías entrar al baño? — Respondí. ¿Había interrumpido mi cita de ensueño solo para dormir en mi sillón?
Pero él guardó silencio. Por largos minutos se mantuvo dando la apariencia de una estatua, hasta que soltó una leve sonrisa desde su pose descuidada sobre mi sillón.
— No, solo quería que tu novio se fuera. — Recargó su nuca en el borde de uno de los cojines sosteniendo su nuca. — Y lo logré.
— No es mi -
— "No es mi novio" — Interrumpió con voz chillona. — Ajá, sí. Ya lo dijiste. — Mantenía los ojos cerrados. — Por un momento, me conmoví tanto que casi les pongo el OST de Goblin como fondo.
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Perfect ~ MYG ✔️
Fan-FictionElla regresa a Seúl 8 años después de haberse ido de la vida de Yoongi. Todos tenemos un pasado. Incluso él. ¿Cuál fue la historia Yoongi y Miah antes de que él cumpliera sus sueños? ¿Podrá ser lo mismo de antes? "Porque solo éramos niños cuando n...
