En el interior, luchaba fervientemente para no arruinarlo todo; trataba de controlar cada aspecto de mi cuerpo y persona para no demostrar lo nerviosa que estaba. Al principio, me había convencido de que sería una simple charla de trabajo, una reunión más que no duraría más de cinco minutos porque él era una persona ocupada y yo una mujer que solía evitar situaciones tan agobiantes. Era evidente que ninguno de los dos deseaba mantener una conversación larga, incómoda e innecesaria acerca de cosas que habían pasado hace un montón de años.
Pero soy yo. Miah, la que se graduó y se tituló con una tesis que ameritó mención honorífica en toda la generación pero al mismo tiempo podía tropezarse con una alfombra, luxarse el pie incluso usando tenis deportivos o pegarse en el dedo meñique del pie todo el tiempo con el mismo mueble.
Esa era yo.
Una de mis principales preocupaciones en ese momento, muy aparte de no saber qué responder en el hipotético caso de que el pasado surgiera a la conversación, era caerme frente a él, trabarme hablando o parecer demasiado patética teniéndolo que buscar primero y dar la imagen de una pobre y carente ética profesional. Así que, en cuanto Yoongi regresó a su asiento para dejarme pasar, apreté contra mi pecho la carpeta morada entre mis brazos y di algunos pasos inseguros a través de un montón de cables.
La habitación era un poco más fría que el resto de la casa; dos pantallas enormes sobre el escritorio, dos teclados al costado, la interface más grande que haya visto, micrófonos, auriculares en cada esquina del lugar y un cómodo sofá, armaban lo que fácilmente podría ser el estudio de producción de algún álbum del año. Entre la euforia del momento y mis inútiles intentos por no delatarme, mi memoria regresó años atrás, cuando Yoongi solía transcribir canciones en los ordenadores de escritorio del instituto; esas reliquias lo hacían explotar cuando se reiniciaban sin razón aparente, perdía todo lo escrito y así, tenía que comenzar de nuevo.
—Sí, esto es mejor que los vejestorios del Instituto. — Su voz profunda interrumpió mi recuerdo. Para cuando regresé la vista hacia el centro de la habitación, Yoongi miraba atento la pantalla principal de su escritorio, mientras movía el mouse como si su vida dependiera de ello. Creo que ni siquiera se molestó en reparar en mí de nuevo.
— No pensé eso. — Respondí al instante, en un triste e infantil intento por llevarle la contraria.
Aunque me adentré un poco más en la habitación, no me atreví a cerrar la puerta o tan siquiera sentarme en el sofá; no era quién para tomarme esas atribuciones. Solo éramos viejos conocidos. Y, aún más lejano que eso, Yoongi era el jefe del jefe de mi jefe.
Entonces apareció un largo y cortante silencio, y al parecer, fui la única que se sintió incómoda con ello. Por su parte, Yoongi estaba sumergido en su trabajo — o aparentando que tenía demasiado como para notarme — y poco a poco, con el único propósito de salvar lo que quedaba de mi dignidad, comencé a contemplar la idea de salir de ahí sigilosamente.
Seguramente si lo hubiese hecho, él ni siquiera lo habría notado.
— Sí lo hiciste. — Arrastró las palabras. Dejó su trabajo y giró levemente hacia donde me encontraba plantada. Sin darme la más mínima importancia, sorbió sigilosamente la nariz un par de veces antes de bostezar. — ¿Asunto? — Dijo con aquel característico tono de fastidio-cansancio.
— No, no lo hice. — Respondí presionando la carpeta contra mi pecho. — Y vengo por tu trabajo, solo faltas tú para que pueda irme a casa. — Dije firme, sin titubear. Mandé todo al grano, solo quería salir de ahí. A pesar de que el ambiente era frío, mi corazón, mis manos y posiblemente también mi cara, estaban ardiendo en vergüenza, pena, miedo o quizás las tres juntas.
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Perfect ~ MYG ✔️
Fiksi PenggemarElla regresa a Seúl 8 años después de haberse ido de la vida de Yoongi. Todos tenemos un pasado. Incluso él. ¿Cuál fue la historia Yoongi y Miah antes de que él cumpliera sus sueños? ¿Podrá ser lo mismo de antes? "Porque solo éramos niños cuando n...
