Habían pasado ya cinco días. Cinco días en los que Alfonso no había sabido nada de Anahí. Si hubiese salido antes de la ducha, si no se hubiese levantado nunca de la cama... Si hubiese cerrado la puerta y escondido las llaves... había pensado tantas cosas que se estaba volviendo completamente loco, se sentía culpable de que Anahí no estuviese allí con él. Dulce y Christopher le estaban ayudando en todo lo que podían junto con la policía, que intentaba rastrear alguna pista para encontrar a Manuel y a Anahí. Lucas no entendía porque su tía no iba a verle y porque Alfonso estaba tan triste y enfadado.
- Tio Poncho te quiero - dijo el niño abrazándose a sus piernas.
- Ya también campeón - sonrió Alfonso agachándose para levantar al pequeño.
- No estes triste - puso sus manos en cada una de las mejillas de Alfonso y después lo abrazó - eres el mejor.
- Gracias campeón - lo apretó contra él recordando a Anahí, era un pequeño calco de ella.
Todas las noches Alfonso miraba la nota, intentando descifrar algún mensaje secreto, le decía que la esperase, que le quería... siempre lo mismo, pero nada más. Tendría que haber vuelto a casa... a casa... leyó la nota otra vez, pensaba que había sido un error pero casa estaba con mayúscula ¿había ido a su casa? Llamó a la policía y se lo explicó.
- Mandaré una unidad a la vivienda - le confirmó el agente - aunque no se haga ilusiones, no creo que se arriesgase a quedarse allí cinco días con una persona en contra de su voluntad.
- Quizá haya alguna prueba... ¿podría ir?
- El agente Martin pasará a recogerle.
Cuando llegaron la unidad de policía que habían mandado ya estaba allí, inspeccionando todo con cuidado después de entrar en la casa y no ver a nadie. Alfonso se desilusionó un poco, algo dentro de él imaginaba una pequeña posibilidad de ver a Anahí ahí sonriente, esperando que la fuese a buscar. Entraron en la casa y Alfonso noto cosas distintas a cómo lo habían dejado al vaciarlo.
- Eso no estaba ahí - dijo señalando un montón de tazas y platos que había sobre la mesa - ni siquiera dejamos platos...
- Bien algo es algo - dos agentes se acercaron - parece que no hace tanto que se han ido.
- Esto no lleva aquí más de dos días - anunció el otro y a Alfonso le dio un vuelco el corazón ¿Anahí había estado ahí hasta hace tan poco? Seguramente se sentiría decepcionada con él por no descubrir la pista a tiempo.
Pero en realidad se sentía cansada y asustada, más que nunca en toda su vida. Manuel la tenía atada de pies y manos con una mordaza en la boca para que no hablase. Había estado en su antigua casa hasta hace poco más de dos horas y ahora estaba en un almacén oscuro, seguramente cerca de su casa.
- ¿Qué hacemos aquí? - dijo cuando Manuel le quitó la mordaza.
- Muchas preguntas mamita - le sonrió de lado perfilándole con un dedo su mandíbula - mejor reserva tus fuerzas para luego.
- No te tengo miedo, escoria.
- Pues deberías fíjate - le agarró fuerte del cuello, acercándose a su boca - Si sabes de lo que soy capaz ¿no? - rió apretando un poco más su cuello antes de soltar - te dije que tenías que dejar a ese noviecito tuyo, así que no entiendo porqué te está buscando tan desesperadamente.
- ¿Me busca? - una pequeña sonrisa se vislumbró en su rostro, podía seguir su pista.
- No sonrías tanto. Da gracias a que alguien me dijo que iban hacia tu casa, él y los policías.
Anahí sonrió en sus adentros. Alfonso la estaba buscando y lo hacía activamente con los policías. Tenía miedo, no solo por ella, si algo salía mal y Alfonso estaba en el medio podría salir herido. Pero algo de esperanza le quedaba cuando, antes de que la durmiese de nuevo, Anahí escuchó una conversación de Manuel donde decía algo de dónde irían así que escribió rápido y dejó caer el papelito cerca de una puerta de la casa. Esperando que la encontrase alguien pronto.
- Aquí hay algo - dijo otro agente - es un papel con un mensaje - anunció cuando Alfonso llegó a su lado.
- ¡Es su letra! ¡Es de Anahí!
Poncho no tengo tiempo, está cabreado, sabe que venís, me lleva a un lugar oscuro, lo escuché hablar por teléfono, un lugar de almacenes o algo así, no debe estar lejos... búscame,
te amo, Annie.
- Maldita sea.
Gruñó Alfonso más por el "te amo" que había escrito Anahí que por lo otro, quería que se lo dijese, y él también quería decírselo, pero en persona, no en una nota que había escrito intentando salvarse de lo peor. Volvió a leer la nota, a leer el te amo, su nombre... y cuando levantó la vista observó que los policías estaban concentrados intentando descifrar dónde podrían estar y cómo era la mejor forma de atacar.
- Espera - dijo uno de los agentes a su superior - Si sabía que veníamos tiene a alguien dentro de la policía.
- ¿Desconfías de alguien? - Alfonso los escuchaba atentamente.
- No estoy seguro, deberíamos tirarnos un farol antes...
- Pero Anahí está en peligro - exigió él atónito - No pueden perder el tiempo.
- En realidad sospecho que está en la oficina y no aquí, pero debemos estar preparados. Nos adelantaremos nosotros hacia el lugar y, cuando comprobemos que de verdad está ahí, informaremos para que manden refuerzos.
- ¿No es arriesgado?
- Puede ser, pero no podemos perder tiempo. Ha estado aquí en esta casa hasta ahora porque hemos perdido el tiempo, no podemos dejar que eso vuelva a pasar.
Alfonso estaba aterrado, se prometió avisar a Dulce si había alguna novedad, pero no lo hizo porque esos mismos policías le aconsejaron no meter a más gente por el momento. Le temblaban las manos y no podía dejar de mirar hacia todos lados cuando, junto con esos dos policías, se encontraba frente a un edificio que parecía cerrado. Ya eran cerca de la once de la noche, así que mucha gente ya estaba en la cama, pero el se sentía tan despierto como si se hubiese tomado cinco cafés bien cargados. Miró al edificio y pensó "ojalá estés ahí y estés bien porque me muero si algo te pasa por mi culpa". Y poco después, una pequeña puerta se abrió.
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Sálvame
Fiksi PenggemarHace tres años la vida de Anahí cambió y ahora parece que su vida dará otro cambio totalmente distinto. -TERMINADA -
