El agua caliente le cubría todo el cuerpo que no se podía ver por la cantidad de espuma que cubría la superficie. Llevaba dentro una media hora, aún se tenía que lavar el pelo, pero le daba miedo cerrar los ojos y que las manos de Manuel apareciesen y la despertaran del sueño. En cambio la puerta del baño sonó haciendo que se sobresaltase.
- ¿Estás bien? - preguntó Alfonso.
- Si, solo no te esperaba - dijo ella sentándose un poco.
- Ah, bueno, quería ver si te apetecía algo en especial para cenar... es tarde pero estarás hambrienta.
- Cualquier cosa si, voy a lavarme el pelo.
- ¿Te ayudó? - dijo divertido abriendo la puerta.
- ¡No! ¡No! - lo miró aterrada - me...mejor lo hago yo... ¿cierras?
Alfonso la miró unos segundos más y después asintió regresando por donde había entrado. Estaba rara. No le habían dejado entrar en el interrogatorio y ella tampoco había querido hablar del tema, no quería pensar demasiado, se imaginaría cosas mucho peores de las que podía haber pasado, pero, llevaban horas juntos y ni siquiera le había dado un beso.
- Me siento mucho mejor - suspiró Anahí llegando a la cocina - ¿me pasas el teléfono? - Alfonso lo hizo - llamaré a Dulce, no quiero preocuparla más.
- Es un poco tarde para llamar ¿no crees?
- Conociéndola se dormirá pegada al teléfono por si la llamas - rió un poco.
Alfonso se dio cuenta de cuánto se conocían la una a la otra. Dulce siempre se había adelantado a lo que haría Anahí, y parece que Anahí sabía perfectamente lo que había hecho su hermana esta semana.
- Hola pelirrojilla - dijo Anahí sorprendido a su hermana.
- ¡Anahí! ¿De verdad eres tú? ¿No es un sueño?
- Espero que no la verdad - añadió - no quisiera volver con ese desgraciado.
- Ay Annie... - se notaba que estaba llorando - te extrañé tanto... estábamos muy preocupados.
- Por eso llamo. Ya estoy a salvo, con Poncho - lo miró de reojo, viendo que no perdía detalle de ella - mañana voy a tu casa, acabo de salir de la ducha y necesito comer algo y descansar ¿subirás a dormir a tu cuarto ya? No creo que sea bueno dormir más de dos días con una mala postura pegada al teléfono en el sofá...
- Si - rió entre sollozos Dulce - menos mal que estás bien, te quiero.
- Yo también te quiero.
Alfonso miró con ternura a Anahí cuando dejó el teléfono en la mesa.
- Qué tienes - le sonrió un poco.
- Nada... solo... no te quiero presionar pero me muero por besarte - se acercó un poco a ella, con miedo de que lo rechazase.
- Hazlo - se abrazó a él - ahora ya puedes, ya me he lavado la boca bien - alzó su cabeza para mirarle.
- ¿Era por si te olía mal la boca? - soltó divertido.
- No, era porque el imbécil de Manuel me había besado - Alfonso se tensó y miles de imágenes vinieron a su mente.
- Él hizo... algo... algo más... - hizo más fuerte el agarre intentando protegerla del mundo.
- ¿Me puedes besar primero? - suplicó ella.
Alfonso no estaba seguro de si quería o no saber, pero necesitaba besarla desde hace más de cinco días. Atrapó sus labios salvajemente y la aplastó contra él, sintiéndola de cabeza a pies. No quiera soltarla, no podía. Y ella tampoco quería, todo se arreglaba entre los brazos de Alfonso. Se sentía segura, se sentía completa.
- No llegó a... - dijo cuando ya estaban en la cama - no le habría dejado...
- Mi amor... cuando entramos te encontré en la cama, semi desnuda y atada...
- Si pero no me ataba cuando - se calló.
- Cuando qué - la separó un poco para mirarla - Annie...
- Todos los días me tenía que duchar... - empezó sintiendo una lágrima salir que se limpió rápidamente mirando hacia las sábanas - me llevaba al baño, se sentaba en una silla y... y me mandaba quitarme la ropa poco a poco - Alfonso tensó los músculos intentando controlar su ira - luego me mandaba meterme en la ducha y encender el agua. A veces era fría y otras caliente... y me decía lo que tenía que hacer.
- Cómo qué - su voz era grave e hizo que Anahí lo mirase.
- Qué me enjabonara mirándolo, que me lavara el pelo... a veces entraba conmigo en la ducha. Me ayudaba con el pelo o con la esponja... - Anahí tembló.
- ¿Por eso no querías que te ayudase antes? - asintió - cabrón...
- Estaba tan relajada antes que cuando sugeriste ayudarme pensé que era un sueño y que si cerraba los ojos me iba a encontrar con las manos de Manuel tocándome. ¡Pero te juro que no me tocó! no en ese sentido... - dijo refiriéndose a lo sexual.
- No tienes que justificarte. No podías hacer otra cosa - besó su frente - eres muy valiente Anahí.
- Pero tú me salvaste - lo miró sonriente - siempre me salvas.
Anahí inclinó su cabeza para llegar a la boca de Alfonso y la tapó con sus labios. Empezó siendo un beso dulce que comenzó a subir de intensidad según pasaba el tiempo. Estaban en la oscuridad de la noche, abrazados, acariciándose dulcemente y besándose apasionadamente. Anahí metió su mano bajo la camiseta de Alfonso y tocó todos sus abdominales haciéndole estremecer. Ella sonrió un poco sobre su boca y comenzó a quitarle la ropa.
- ¿Estás segura? - dijo con voz ronca - no quiero que pase nada que tú no quieras Annie...
- Quiero Poncho, necesito... te necesito - dijo sobre su oído antes de morder el lóbulo - te deseo, te quiero... te... - se quedó pensando si decirlo o no, ya lo había puesto sobre el papel, pero necesitaba decírselo personalmente - te amo - susurró y toda la piel de Alfonso se erizo mientras encontraba sus ojos.
- Yo también te amo - susurró rozando sus labios - te amo mucho mi amor - la volvió a besar agarrando su nuca para intentar profundizar todo lo posible el beso. Sentían pequeñas descargas eléctricas con cada roce y eso les excitaba cada vez más. Los dos estaban completamente desnudos cuando, mientras se seguían besando sin control, Alfonso se introdujo en ella con cuidado y mucho amor.
- Te amo Annie, te amo - seguía susurrando sobre la piel del cuello de Anahí mientras entraba y salía de ella.
- Te amo mi amor - decía Anahí entrecortadamente.
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Sálvame
FanfictionHace tres años la vida de Anahí cambió y ahora parece que su vida dará otro cambio totalmente distinto. -TERMINADA -
