Prt.16

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- Oficialmente ya no necesita venir a consulta. - Eren sonrió. Su paciente ya estaba mejor y no habían síntomas que lo llevarán a recaer en salud o algo similar.

Su paciente le agradeció muchas veces la ayuda y paciencia que tuvo para él. Salió del hospital con una enorme sonrisa, agradeciéndole a la vida una nueva oportunidad.

Eren se quedó supervisando el tratamiento de Tara, la madre de la niña hacia todo lo posible por qué la pequeña estuviera felíz, incluso llevaba algunas cosas para los demás niños del lugar. Podría ser por miedo a perder a su única hija, ojalá que la vida también le otorgará otra oportunidad.

Tara a pesar del dolor que sentía por la enfermedad siempre trataba de mantenerse feliz, demostrándole a su madre que todo pasará. Algunos que otros niños no podían hacerlo. Se mantenía alterados todo el tiempo.

Eren llegó al área de pediatría y los niños lo saludaron enérgicamente.

- ¡Doctor Jeager! - Saludaron las voces de los infantes. Eren demostraba su dentadura con una agradable sonrisa también respondió el saludo con voz llena de emoción.

Se acercó a los niños que se encontraban en las camillas y acarició cada cabeza de los peques.

Mantenía su sonrisa radiante hacía los niños, les contaba cuentos mientras él junto a otros médicos hacían chequeos.

La pequeña Tara reía a carcajadas por las cosquillas al igual que otro pequeño llamado Demi. Ambos niños se hicieron amigos y a pesar de las enfermedades de sus cuerpos trataban de sonreír para que sus padres no se preocuparán.

- Por el momento todo está en orden, hay que aumentar la dosis en ella. - Explicaba Mike con pasión hacia su trabajo. Mientras tanto Eren y los demás ponían su atención a lo que escuchaban.

- Regresaremos mañana. - Mike junto a sus colegas salieron de la habitación de los niños dejando solo a Eren.

Esté se acercó más a ellos y siguió con sus relatos. Un cuento infantil sobre las aventuras de un can.

Tara de manera animada comentaba a cada instante. - ¡Yo tengo un perrito!

Otros niños dijeron las mascotas que tenían en sus casas, en sus tonos de voz era fácil de descubrir que extrañaban a sus mejores amigos fieles.

Eren los veía comentar sus anécdotas, le daba gracia el comportamiento inocente de los niños. - ¡Se llama Yuyu! - Exclamó Tara parándose en su cama, Eren se apresuró y la volvió a acostar.

- ¡La energía te sobra Yuyu! - Dijo Eren dando una caricia en la cabeza. Ella sonrió y respondió. - Yuyu se llama mi perrito, mi nombre es Tara.

Los demás niños rieron fuerte al igual que Eren, esas risas eran contagiosas.

Lástima que con el pasar de los días esas risas y voces energéticas disminuirán.

- Mirá lo que conseguí papá, espero que te agrade

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- Mirá lo que conseguí papá, espero que te agrade.

Eren dejo a un lado un ramo de flores, las flores favoritas de su madre.

La fecha del día en que se comprometió su madre y padre llegó, Grisha estaba con el ánimo pateado y los sentimientos tristes desbordándose.
Extrañaba tanto a su esposa.

Grisha se acercó a los jazmines y los tomó con delicadeza entre sus brazos. - La extraño mucho, Eren. Aún la extraño tanto que duele de sobre manera.

Eren no respondió, sabía que esas fechas eran difíciles para su padre, debía comprenderlo y ayudarle para que no se sintiera de esa manera. Con un abrazo de consuelo y una sonrisa piadosa ambos tomaron las flores teniendo presente los recuerdos de Carla.

Ya era hora en que tenían que aceptar que ella nunca más volverá, deben de recordarla con una sonrisa sin lágrimas. Es mejor tenerla presente con emociones positivas y dejar a un lado los sentimientos tristes.

Siguieron con la rutina diaria, Grisha tuvo que ir al hospital mientras que Eren disfrutaba de su día de descanso. La cama en esos momentos era lo más cómodo que encontraba en el mundo, se mantenía acostado con los ojos cerrados pero sin dormir.

No estaba cansado, quizás era aburrimiento pero la sensación de algo que faltaba persistía. Decidió levantarse y buscar alguna actividad que hacer.

La tentación llegó en un momento fugaz, por más que quiso opromir las ganas de llamar a Levi todo fue en vano y allí estaba él.

Sentado frente a una ventana de su casa con teléfono en mano y los nervios ganándole. Su frecuencia cardíaca aumento en un santiamén.

La voz agitada y ronca de Levi lo puso en alerta. - Soy Eren. - Comentó de manera dudosa.

- ¿Estás bien, Levi? - Preguntó sin sonar enojado o algo similar. Su respuesta solo fue escuchar groserías y un par de gritos que no fueron hechos por Levi.

- No jodas. - Dijo repentinamente Levi.

Unos quejidos y risas se escucharon, Eren corto la llamada, buscó las llaves de su automóvil, su saco y salió de su casa.

Tropezó por un par de piedras aunque con agilidad logró tener estabilidad, estabilidad que le faltará al ver a Levi en la situación tan sórdida en que lo encontrará.

Tropezó por un par de piedras aunque con agilidad logró tener estabilidad, estabilidad que le faltará al ver a Levi en la situación tan sórdida en que lo encontrará

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Nota

Es muy probable que el servicio de internet me lo quiten, por lo tanto aún no sé si publicar los capítulos de la semana que viene que en total ahora serían cuatro (son cinco pero este ya no cuenta).

Si tienen alguna duda la responderé en los comentarios.

Espero que les guste.

Tiempo PerdidoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora